“El cuento de nunca acabar”: una voz que no cesa
Y llego a este atrevimiento de hablar de la mano de las sorpresas que se encierran en la autora, porque, como ella, me he dado a escribir y reescribir lo que debería ser una breve reseña. Pero eso no es posible, porque si algo me ha enseñado El cuento de nunca acabar es que, cuando uno reflexiona y piensa con cariño en una tarea que ha dejado de serlo, la voz que ha de fluir ha de ser la primera persona.
