Espejo
Espejo, espejito.
Tras de ti veo
mi mundo infinito.
Lo invisible a mis ojos
Tú ya lo habías visto.
Espejo, espejito.
Tras de ti veo
mi mundo infinito.
Lo invisible a mis ojos
Tú ya lo habías visto.
El día había sido largo y agotador. Verónica entro en su apartamento, tiró el bolso contra la pared y se desvistió. Hizo todo en silencio, de forma mecánica y casi inconsciente, repitiendo los pasos que seguía cada tarde cuando volvía a su casa del trabajo.