La vil madrastra y el hijo de ninguna parte. “Ser de Sansueña”, de Luis Cernuda
No hay mejor cura para el anhelo y la distancia que la escritura, aunque esta suponga en ocasiones echar sal en las heridas. Los exiliados republicanos lo aprendieron bien, y no dudaron en dejarnos textos tan inmaculados como Ser de Sansueña, de Luis Cernuda.
