Historia de un cuerpo obligado a la quiebra: “Habitada”, de Cristina Sánchez-Andrade
Manuela, siempre, debe callar, acallar, admitir la suma de subalternidades que la traspasan: mujer, pobre, rural, demente. Su cuerpo es el lugar de su explotación; el patriarcado lo asfixia para dominar su función reproductiva; Federici, entre líneas. La violencia se alía con la vigilancia y decenas de ojos controlan los pasos de nuestra protagonista, pues su locura, como la del hidalgo manchego, es peligrosa para el statu quo porque en ella mora cierta rebeldía que irá habitando cada vez con más fuerza en más sujetos.
