El sueño como resistencia. «Las buenas noches», de Isaac Rosa
Isaac Rosa ha venido construyendo, a lo largo de su obra, un territorio literario atravesado por hechos tan comunes entre nuestros contemporáneos, como son la precariedad, el desgaste emocional y la producción incesante, que es difícil no reconocernos en sus tramas; ejemplos son novelas como La mano invisible (2011), La habitación oscura (2013) o Lugar seguro (2022). Las buenas noches (2025) continúa esta línea: una novela que retrata el ritmo desbocado de una sociedad que no nos permite siquiera descansar. El resultado es una lectura satisfactoria, con un poderoso arranque de enumeraciones de aquello que no nos permite dormir, donde el insomnio no solo es el tema, sino que afecta a la forma y al ritmo de la narración, pero en la que sus intenciones se ven de lejos y se acaba haciendo algo repetitiva.
