La manzana
Noche vidriosa de Luna.
Carmen temblaba en la algaba,
Frente a láminas de sangre
Y junto a hojas calcinadas,
Se mecía entre espectros
Y abría sus iris de agua.
Noche vidriosa de Luna.
Carmen temblaba en la algaba,
Frente a láminas de sangre
Y junto a hojas calcinadas,
Se mecía entre espectros
Y abría sus iris de agua.
Una niña de apenas cinco años se convierte en ternera, en esa carne tierna y tan virgen en la vida, apenas sin experiencia alguna… Así se siente: un trozo de carne que, una vez comido, deja de tener función alguna. Ella no quiere comer carne porque la carne le recuerda a ella. No quiere comerse a sí misma, no quiere ignorarse a sí misma. Quiere que pare.