Amar, vivir, escribir, repetir. “El hombre joven”, de Annie Ernaux
Hebras que pueden recuperarse de un libro a otro, retazos de existencia con los que reconstruimos la vida de la autora. Se escribe así, para dejar constancia y para construirnos un relato que contarnos a nosotras mismas. En este sentido, se podría considerar la escritura como un proceso de liberación de lo vivido así como un mecanismo para comprenderlo.
