La canción del mar y los griegos
Oh, mar, nuestro mar.
Recolector de poemas y viajes,
receptor de llantos y plegarias.
Nutridor de riquezas y bienes,
augurador de muertes infieles.
Oh, mar, nuestro mar.
Recolector de poemas y viajes,
receptor de llantos y plegarias.
Nutridor de riquezas y bienes,
augurador de muertes infieles.
Y porque mañana,
como cada día,
se querrán.
Aunque la arena queme
y nadie comprenda
que la naturaleza que les une
es como las olas y el mar.
La maravillosa travesía a través del mar por la vida y obra pictórica de Joaquín Sorolla en el Palacio Real de Madrid. En ella podemos ver desde una cronología visual de su vida y carrera, como experiencias inmersivas, cuadros físicos de los cuales muchos no han sido nunca vistos y una gran experiencia de realidad virtual.
En tus ojos encuentro el mar.
Eres como un río de esperanzas,
que acumula tempestades.
En tus pechos, escucho tus silencios,
y hablo con ellos, para recordar,
tu cuerpo de tierra, y tus corrientes marinas
en la flor del desierto.
Mi primer amor platónico, el primer amor imposible de mi historia llegó cuando yo tenía diecisiete años y aún lo recuerdo de forma intensa, como si lo estuviera volviendo a vivir.
Gavieras son todas aquellas que no dejan de fijar su vista en el horizonte, tratando de ver más allá a causa de la intranquilidad que les genera la realidad. Pocas imágenes pueden resultar tan evocadoras de la libertad como el mar. Libertad que tradicionalmente se les ha negado a las mujeres, a las que va especialmente referido este poemario.