“El amor de Andrea”. El cine decente de Martín Cuenca

por Dic 13, 2023

“El amor de Andrea”. El cine decente de Martín Cuenca

por

El amor de Andrea
Dirección: Manuel Martín Cuenca
Guion: Manuel Martín Cuenca y Lola Mayo
Reparto: Lupe Mateo Garredo, Fidel Sierra, Cayetano Rodríguez
101 min.

Andrea, una joven de quince años hermana mayor de dos niños que no pasan de los diez, pretende recuperar el afecto —o, al menos, la palabra; o, al menos, el mínimo gesto— de su padre, el hombre que no vive con ellos desde hace años, el que parece haber formado otra familia, el que rehúye extrañamente la presencia de su hija y el que es repudiado con razones obtusas por la madre, esa mujer sacrificada con la que Andrea y sus hermanos viven, la mujer ante la que Andrea se revela, aunque sin perderle el respeto, el amor y el cuidado. En medio de esta tensión familiar, Andrea solo querrá comprender lo que le ha sucedido a su familia, a sus padres, esforzándose en dejar claro que ella está en medio de ambos y que querer entender a uno no es querer traicionar al otro.

Así, la película podría haber bajado al fango pringándose hasta las tripas para hacernos morir de pena y desdicha y desarraigo en la butaca, pero no: de la mano de una acertadísima banda sonora realizada por el grupo Vetusta Morla, la cinta atraviesa la esperanza y la alegría a través de los restos del naufragio. Sí, es aquí, en esta tangente entre lo esperado —el drama puro— y lo finalmente visto —la miscelánea— lo que abre puertas anquilosadas en la mente del espectador, acostumbrado al canon, es decir, al paupérrimo panorama de las cosas tristes porque son tristes y de las cosas alegres porque son alegres y, sobre todo, a las cosas dichas cuanto antes huyendo del misterio, de la poesía. No, de ninguna manera, se habrá dicho Martín Cuenca: sin complejos y sin hacerse de rogar y sin perdonarnos la vida a los espectadores, el filme recorre la sencillez y el desenfado y ciertas probaturas formales y sustanciales sin olvidarse de la hondura, del dolor y de la tradición. Martín Cuenca lo reúne todo con el excelente resultado de parecer que no hay sacrificio tras lo que se ve. El amor de Andrea llega enterísima hasta su estupendo final respetando y valorando la inteligencia del público, ofreciéndole pequeños desafíos, pequeñas variaciones, estímulos, espoleos: frescor hecho cine, decencia. Es una apuesta que hoy en día apenas se encuentra.

En fin, tres aspectos concretos que celebrar: primero, la fantástica decisión de casting al haber elegido a los actores niños Fidel Sierra y Cayetano Rodríguez, dada su compenetración como hermanos pero también por la transparente distancia temperamental de sus impagables miradas, decisivas para la gracia actoral del filme; segundo, la ya mencionada música de Vetusta Morla, que es sustento ineludible para esos pequeños pero nucleares desvíos que en estratégicas escenas se proponen; por último, el que sea Cádiz la protagonista de fondo con su mar, su sol y su viento, distanciándonos del trilladísimo Madrid y de la trilladísima Barcelona o de esos conjuntos urbanos indefinibles e inanes que muchas películas acarrean.

El cineasta de El Ejido ha compuesto una película sin trampas ni embustes ni planicies, la más depurada y verdadera de su filmografía. Sí, en su línea esencialista, el director ofrece con El amor de Andrea una historia salpicada de buenísimas decisiones tanto en la forma como en el fondo, haciendo que este pueda ser su mejor trabajo hasta la fecha. ¡Viva Martín Cuenca, viva el cine a las claras!