Un hombre y dos vidas. “Los días perfectos”, de Jacobo Bergareche

por Jun 23, 2021

Un hombre y dos vidas. “Los días perfectos”, de Jacobo Bergareche

por

Jacobo Bergareche, Los días perfectos

Barcelona, Libros del asteroide

145 páginas, 18 euros (eBook: 9,02 euros)

Unas cartas personales de William Faulkner, autor del siglo XX, son la conexión que se produce en la vida de un hombre entre su mujer y su amante en el último libro publicado por Jacobo Bergareche (Londres, 1976) que, como escritor, cuenta con una producción literaria en la que se encuentran  una obra de teatro, un ensayo o poemario, entre otros, además de ser productor de series y guionista.

Como cada año, Luis viaja a Austin para reunirse con su amante en un congreso que dura tres días. Durante un año entero solo ha podido pensar en ese breve encuentro que supone un alivio de su monótona vida como padre de familia numerosa, pero cuando llega a Texas, su amante, Camila, le dice que no pueden continuar con la relación. Abatido y sin nada que hacer, pasa los días del congreso en el Harry Ramson Center, un gran archivo de la universidad de la ciudad, donde, movido por la intención de mandar un recuerdo bonito a su mujer, decide echar un vistazo a los documentos del escritor favorito de ella, Faulkner. Entre estos documentos encuentra unas cartas que Faulkner escribió durante años a su amante, Meta, e, inspirado principalmente por una de ellas en la que hace una descripción gráfica de un “día perfecto”, Luis decide escribir una epístola a su amante y otra a su mujer, Paula. Siguiendo el consejo de Camila de no olvidar la que ha sido su relación, redacta una carta en la que cuenta todo lo que ha supuesto para él ese encuentro anual que llevaba produciéndose desde hacía dos años. De esta forma e inspirado por la carta personal de Faulkner, Luis describe a Camila cuál sería su día perfecto con ella, recordando aquellos sucesos que han marcado su relación.

Antes de volver al lugar de su residencia habitual, Luis escribe otra epístola a su mujer, basándose en la misma carta de Faulkner. En esta reflexiona sobre su vida como casado, llegando a la conclusión de que su matrimonio ha llegado al tedio y dándose cuenta de que nunca podrán reavivar esa pasión y ese enamoramiento que había vuelto a sentir de la mano de Camila y que había visto reflejado en los dibujos de la carta de Faulkner, aceptando la monotonía de una vida repetitiva y una relación rutinaria. De esta manera, el protagonista deja al lector conocer cuáles son sus sentimientos más profundos, reflexionando sobre cómo ha sido el transcurso de su vida y vaticinando cómo será en un futuro, dejándose llevar por sus pensamientos sobre la impotencia de devolver la intensidad a su vida con Paula.

Llama la atención la forma de describir los hechos del protagonista, transportando al lector, sin poder evitarlo, a la que puede ser la vida texana de unos turistas que quieren desconectar de sus vidas y encontrar su propio paraíso durante esos días de congresos y conferencias. Además, con respecto al autor, destaca cómo se inspira en su vida, ya que él mismo pasó una larga temporada en Austin investigando en el mismo centro en el que Luis pasa tantas y tantas horas descubriendo la vida privada del autor, que pasa de ser Faulkner a convertirse en Bill.

Es una novela que atrapa al lector en seguida, haciéndole sentir parte de ese enamoramiento hacia lo desconocido y lo secreto que siente el protagonista y de ese tedio y sobrecarga que encuentra en su vida como padre de unos niños que teme que crezcan demasiado deprisa y como marido hastiado de su propio matrimonio, además de abrir una nueva puerta a la vida de Faulkner, dejando descubrir algunas de sus cartas, fotografiadas, transcritas y traducidas.