Erato habla, el pueblo calla

por Dic 14, 2023

Erato habla, el pueblo calla

por

Soy el hilo de Aracne,
la desdicha de los puercos rosáceos,
una Circe sin magia
ni gracia
ni labia
ni nada.

Un Polifemo tuerto
que anhela el aliento de su padre,
la espuma de sus olas.
Una odisea sin destino,
un destino sin espera,
un alma condenada a coser
de noche y de día
para nada.

Soy una Estigia llena de muerte,
un Caronte sin barca ni monedas,
una flecha mal clavada
en un corazón sáfico
que alaba
sin culpa ni daño,
que alaba.

Soy tantas cosas sin ese “tú” que tanto alberga,
que calcinaría Troya
sin caballo y sin batalla,
sin Helena y sin manzana
con el alma en llamas.

Tengo ganas de verte
porque verte no solo es mirarte,
porque mirarte no son solo ojos,
porque los ojos que te ven
no logran alcanzarte,
pero sí los que sin tocarte
quedan presos del arte
de amar
te.

Te lo hacen aquellos que juegan a ser las alas
de un Ícaro con ganas
que teme más el vuelo que la caída,
el daño,
la nada.

Él gana.
Sus ojos se desatan
en el placer de recorrerte.

Desnudarse,
desnudarte.

Y que el último suspiro
te libere de la prenda que mis ojos
ya imaginan al pensarte.

Desnudarse.

Deshacerse de las palabras encadenadas,
trastocadas,
con una soga en la garganta,
amordazadas,
que se quedan con las ganas
de cruzar un océano de escamas
desde la niñez hasta las canas
de quien no gana,
pero sí sana.

Desnudarse,
desnudarte.

Desprenderse de lo que no se hace.
Hacerlo
aquí y ahora
y que nos oigan.
No callar por nada, ni por nadie.
Ya no tengo más ganas
más allá de mis palabras.

Estoy harta del silencio.