La escena del crimen

por | Ene 5, 2019

La escena del crimen

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El primer nivel era la escena del crimen. Por eso nadie entraba al cuarto. Por eso nadie dormía dentro. Telma se asomaba muy de vez en cuando y desde la puerta miraba hacia adentro. Veía todas las botellas de cerveza, vacías y tiradas, y el arcoíris de empaques de condones. Escuchaba las risas, la música, y luego los gritos. Quizás no había transpirado en ese orden. Quizás fueron primero los gritos y luego los condones y luego la música para que nadie escuchara.

Uno cree que es en un callejón oscuro donde extraños violan a alguien, pero no es así. Y aquí los violadores habían sido buenos amigos, y la escena del crimen, el cuarto de su hija.

Telma llevaba la cuenta: veinte muchachas habían venido a limpiar, pero siempre iba a estar demasiado sucio para volver a entrar. Habían lavado con mangueras y el equivalente a un barril de cloro, pero ella sabía que todavía había bacterias, ADN de los violadores. Y pensar que había amado la casa, que había amado el primer nivel, y el cuarto que le dio con dificultad a su hija. Ahora la casa ya no valía nada. La puerta era el umbral al infierno y en el infierno su hija todavía estaba siendo violada todos los días, en cada instante.

Su hija desapareció unos días después del ataque, que su padre le había comprado un boleto de avión. Que se iría; que no soportaba la maldita casa, que no volvería a ver a Telma. Telma lloró y luego le gritó -¿Cómo vas a irte? Estás escapando de tus problemas. Tienes que denunciar, enfrentar los malos.- Su hija le contestó con gritos cien veces más fuertes, con una rabia casi diabólica. Luego empacó una mochila JanSport, la misma que solía usar para un fin de semana de vacaciones. Cualquiera diría que pronto regresaría. Pero no fue así. Telma habló con ella hace poco, luchando contra el altavoz, y las fallas en conexión del Whatsapp. Había hecho lo que podía, se fue al otro lado del mundo para escapar de la casa. Apenas si llamaba a Telma, se le olvidó que tenía hogar y madre. Y Telma se quedó atrapada ¿para qué?, para limpiar el desastre, para borrar la pesadilla. Su hija realmente había escapado del infierno, pero Telma no.

Shana Gould