El precio de la libertad. “Cabezas cortadas”, de Pablo Gutiérrez

por | Ene 5, 2019

El precio de la libertad. “Cabezas cortadas”, de Pablo Gutiérrez

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Pablo Gutiérrez, Cabezas cortadas

Barcelona, Seix Barral

298 páginas, 18 euros

Un hombre arrodillado en el suelo. A su alrededor, un encapuchado sujeta una cámara mientras se ríe. El sol se refleja en el filo de la catana que lentamente se pone en alto a sus espaldas. Mientras, gotas de la sangre de una víctima anterior se resbalan del metal cayendo sobre la nariz del castigado. El arma, de repente, se precipita hacia el vacío. Así es como Pablo Gutiérrez (Huelva, 1978) describe la vida de María, la protagonista de esta obra: como uno de aquellos vídeos que circulan por internet en los que unos encapuchados degüellan a una persona en nombre de un Dios.

Confirmado como uno de los mejores autores de la literatura reciente en español según la revista Granta, Gutiérrez ha recibido el elogio unánime de la crítica. En sus obras anteriores, siempre ha tratado de denunciar las injusticias sociales que nos rodean. Así, ha llegado a tratar la historia de una joven pareja víctima del fariseísmo colectivo en Nada es crucial (2010); la intrahistoria de una prosperidad simulada que acabó destruyendo miles de vidas anónimas en Democracia (2012); y el retrato de un parado en Los libros repentinos (2015).

En su última novela, Cabezas cortadas (2018), Gutiérrez narra la historia de una mujer que decide abandonar las facilidades que le brindan su familia y su país natal para instalarse en un barrio multicultural en el extranjero. Nacida en el seno de una familia católica y acomodada en “malpaís” (nombre que utiliza el autor a lo largo de la obra para referirse al país de origen de la protagonista), María decide abandonar todo lo que conoce por la necesidad de romper con los vínculos que la atan a un entorno del que no está orgullosa. Alentada por el espíritu de rebeldía que le han ido otorgando las peripecias que ha vivido con su amiga de la adolescencia, María, se marcha a un país completamente desconocido, a vivir de un trabajo precario y a compartir piso con una migrante musulmana que no entiende su libertad sexual. Todo lo que nos cuenta la protagonista es lo que va escribiendo en las páginas de un cuaderno mientras viaja en autobús hasta su casa.

La narradora permanece durante toda la novela profundamente sumida en su pasado hasta el punto de que prácticamente todas las acciones que lleva a cabo en el transcurso de la historia vienen, de alguna forma, justificadas por vivencias anteriores. Toda acción que realiza en el presente la transporta a un recuerdo de su juventud que no duda en confesar ante las páginas en blanco. El personaje conforma a través de las hojas de su cuaderno (una especie de refugio seguro ante la hostilidad que le produce el mundo exterior) el perfecto retrato de una generación que, tras haber vivido una fuerte crisis, se encuentra desorientada no solo en el mundo laboral, sino también en su vida personal. Gutiérrez, una vez más, demuestra un gran dominio de la escritura haciendo que la forma elegida para su relato (un cuaderno) resulte verosímil. María utiliza las páginas en las que escribe como una manera de descargar el estrés que le producen tantas injusticias. Sus experiencias van transformando su personalidad y, poco a poco, irá mostrando su furia contra la clase social burguesa y una gran belicosidad ante la desigualdad y la discriminación racial que sufre en su entorno.

Con el pulso narrativo que lo caracteriza, Gutiérrez se sume en el pensamiento de una antisistema huida que trata de justificar sus culpas y que empieza a caer en la ira y el desconcierto propios de una mujer terca que nota que su juventud se agota. Cabezas cortadas posee excelentes pasajes de prosa directa en los que se recrean numerosas situaciones que muestran las injusticias del mundo en el que vivimos. Palabras que recuerdan el precio en forma de soledad que se paga por la libertad.