¿Qué estudios? ¿Qué América? La indefinición e inclusividad de los American Studies

por | Ene 3, 2019

¿Qué estudios? ¿Qué América? La indefinición e inclusividad de los American Studies

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“¿Qué está pasando en Estados Unidos?” es la primera pregunta a la que habitualmente tengo que enfrentarme cuando indico cuál es mi especialidad académica, los estudios americanos. “¿Qué es eso de ‘estudios americanos’?” es, inevitablemente, la segunda. Ambas preguntas son a la vez pertinentes y casi imposibles de contestar. Responder a la primera pregunta excedería con mucho los límites de este breve artículo de opinión, pero quizá sean los estudios americanos, objeto de la segunda, los que puedan ayudar a acercarnos a la respuesta.

El concepto de “estudios americanos” sigue siendo desconocido y un tanto sospechoso en España, tanto en ámbitos generales como académicos. Los que practicamos este tipo de estudios comprendemos su razón de ser con naturalidad, indudablemente por nuestro contacto con colegas que entienden a la perfección la simultánea indefinición y necesidad de lo que hacemos.

Gran parte del problema de definición de los “estudios americanos” fuera de los EE.UU. es el uso de la etiqueta “American”. Esta nomenclatura trae problemas geopolíticos a la definición de la disciplina en sí: la falsa inclusividad de “estudios americanos” hace que parezca que los Estados Unidos una vez más colonizan la experiencia de otras naciones de América, algo a lo que el mundo político y académico en España es especialmente sensible, dados nuestros lazos históricos y culturales con otros países del continente. Tampoco el término “estudios norteamericanos” parece ser la traducción adecuada, pues obligaría a incluir Canadá y México, países con fuertes lazos con Estados Unidos pero que no suelen considerarse dentro del foco de los American Studies. “Estudios de los Estados Unidos” tampoco funciona, y no solo por su aliteración, sino también porque los Estados Unidos de América no son el único país del continente con “Estados Unidos” en su denominación oficial.

Este problema de nomenclatura tiene, irónicamente, solución relativamente sencilla en inglés: los académicos de países anglófonos sensibles a la complejidad de la etiqueta pueden referirse a lo que hacen como “US Studies”. El académico español consciente de que su investigación y docencia se desarrollan dentro del campo de los estudios americanos parece, sin embargo, tener menos opciones. Una sería la constante defensa del uso internacionalmente aceptado del término, como se puede observar por la utilización no problemática en universidades alemanas, británicas o francesas. Pero quizá la solución, una vez reconocido lo problemático del término, sea observar qué incluyen los estudios americanos o American Studies hoy en día, dentro y fuera de los Estados Unidos, en un contexto de creciente importancia de redes internacionales de estudios americanos. Tradicionalmente integrados en las universidades españolas en facultades de filología, las asignaturas de literatura y cultura estadounidense de los planes de Estudios ingleses han comenzado a aliarse con las de otras disciplinas (política, filosofía, economía, derecho, periodismo…) para crear planes de estudios que analicen los Estados Unidos de América en su totalidad y complejidad histórica y presente. El máster en Estudios norteamericanos impartido conjuntamente por las Universidades de Alcalá-Instituto Franklin y la Universidad Complutense recoge el testigo de numerosas universidades europeas que ofrecen grados y posgrados que proporcionen una visión completa, no únicamente desde la cultura o la literatura, de los Estados Unidos. Por otro lado, los académicos españoles especializados en American Studies no pueden ya desarrollar su labor sin la colaboración de colegas de otras universidades: en España, en Europa, en Estados Unidos, y en el resto del mundo. Estas redes de carácter informal y/o personal se complementan y refuerzan con las institucionales: así, por ejemplo, el Instituto Franklin, ubicado en la Universidad de Alcalá y especializado en estudios norteamericanos, forma parte de la red de centros europeos ASN (American Studies Network); los congresos y actividades de SAAS (Spanish Association for American Studies) y de AEDEAN (Asociación Española de Estudios Anglonorteamericanos) atraen cada año a más especialistas en American Studies de otros países, y los acuerdos con otras asociaciones como EAAS (European Association for American Studies), ESSE (European Society for the Study of English), o la norteamericana ASA (American Studies Association) garantizan la circulación de ideas en un contexto internacional.

También desde los Estados Unidos la disciplina se ha abierto en las dos últimas décadas, dentro de un inescapable contexto global. En 2004, en su discurso como presidenta de la American Studies Association, Shelley Fisher Fiskin se refería al giro “transnacional” como algo inevitable y necesariamente enriquecedor. Enriquecedor de la misma manera que pueden serlo los estudios pacíficos (de la relación entre Este y Oeste global por el contacto a través del Océano Pacífico de América y Asia), transatlánticos, o hemisféricos. Precisamente en estos dos últimos tipos de estudios, incluidos dentro de los American Studies, se abre una veta especialmente interesante para investigadores españoles, por nuestra evidente relación con el hemisferio sur del continente, y por la importancia en ambos tipos de estudios de lo que se ha dado en llamar “hispanidad”, es decir, la huella histórica, notablemente presente en EE.UU. en la actualidad, de lo hispano, a través del Atlántico o desde el hemisferio Sur.

El uso de la etiqueta “estudios americanos” para describir nuestra investigación debe pues acercarse a la indefinición y generalidad del término no como acto colonizador: al contrario, puede convertirse en un concepto inclusivo, que no limita sino que permite abrirse hacia otros territorios, geográficos y disciplinares. Los American Studies no parten (tampoco en el mundo académico estadounidense) de una celebración triunfalista del papel de los Estados Unidos en el mundo, sino de una visión crítica de la política, instituciones, historia y cultura norteamericanas, intentando comprender la complejidad del país como proyecto ilustrado de democracia y las injusticias, incoherencias y fracasos derivados de la aplicación de dicho proyecto, históricamente y en la actualidad. Como los definió Stanley Bailis en su artículo “The Social Sciences in American Studies”, publicado en la revista American Quarterly en 1974, los estudios americanos no serían en realidad una disciplina, sino un espacio de encuentro disciplinar, un “abrazo Whitmaniano”, que contiene multitudes, al que nada le es ajeno, con vocación inclusiva, siempre en proceso de definición, y en constante diálogo con su contexto histórico, tanto nacional como internacional.

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