Alberto García-Teresa: “El áspero dolor de la esperanza”
Madrid, Lastura
105 páginas, 14 Euros
No es habitual encontrarse con que uno de los críticos más brillantes –en este caso– de nuestros días, sea, al mismo tiempo, uno de los poetas más destacados dentro de una de las corrientes más específicas y sólidas de la poesía española actual, que él mismo, justamente, ha ayudado a conceptualizar y a definir, la Poesía de la Conciencia Crítica, con una obra monumental que quedará como hito de la crítica literaria española del primer tercio del siglo XXI. No es habitual que con su poesía materialice los fundamentos teóricos –y una parte de los principios retóricos– sobre los que esa misma corriente se sustenta; pues eso es lo que hace Alberto García-Teresa, en su obra poética, en general, y eso es lo que hace en “El áspero dolor de la esperanza”, en particular. Un poemario en el que se expresa poéticamente la dolorosa espera de un final previsible –aunque aún no cerrado definitivamente, en todos sus detalles– de este sistema/mundo atravesado por la racional/irracionalidad y la voracidad suicida del último capitalismo de la modernidad –ya, verdaderamente, capitalismo post-moderno: en el que no podemos «dar cuerpo al enemigo», como ‘damos cuerpo’ a los catillos de arena en la playa, para visualizarlos bien, primero, y pisotearlos y hacerlos desaparecer, después, pues, en buena parte, el ‘enemigo’ somos nosotros, va dentro de nosotros, transitamos su mismo camino… Por lo que «¿cómo llamarnos a quienes lo recorremos?»–.
“El áspero dolor de la esperanza” es, además, una obra en la que toda esa desazón se expresa con una sinceridad tan poco corriente, como emocionante es su autenticidad. Este tipo de poesía, la poesía de Alberto García-Teresa, las series poemáticas que el lector encontrará en este libro, no es juego; su dolorida esperanza («Esperanza, esperanza, / aún palpitas entre nuestras manos…») no es impostura ni disimulo, no trata de granjearse prebenda ninguna ni favor canónico o académico; esta poesía va a pecho descubierto, es la paradójica y sentida plegaria de un ser que presiente el desastre que se avecina y, aun así, decide esperar (¿el milagro?), avisándonos de que el tiempo de la esperanza es el presente, no el futuro, que no existe, que es consecuencia, en todo caso, de nuestro presente… «Porque el presente requiere de todo nuestro oxígeno…»
El libro se estructura a partir de varias series poemáticas, algunas compuestas de un aparente único poema, que conforman una unidad en sí misma, pues, en esta obra, no puede hablarse de poemas, sino de un largo ‘único poema’, algunos de cuyos epígrafes nos dan las pistas por las que orientarnos en este bosque a punto del incendio: «VIVIR EN TIEMPOS DE COLAPSO», «SU VICTORIA», «TEORÍA CULTURAL», «ÉTICA BÁSICA EN TIEMPOS DE COLAPSO», «SILOGISMO DEMOCRÁTICO», «EXTREMA DERECHA», «GEOMETRÍAS», «ÁRBOL», «LECCIÓN DEL MICROSCOPIO», «TU RISA», «COMUNIDAD», «RECORRER UN CAMINO AJENO A LOS CUCHILLOS», «DOS MANOS», «PREGUNTAS ESENCIALES EN TIEMPOS DE COLAPSO», «RELOCALIZAR…»
Sin embargo, desde un punto de vista estrictamente discursivo, este poemario supone un indudable salto cualitativo en la obra de García-Teresa respecto al tratamiento icónico de los materiales, a la complejidad expresiva y al atrevimiento metafórico, que pronto se percibe, nada más sumergirnos en su lectura.
Hay una serie de imágenes, como la de ‘los dedos’ y la de ‘los abrazos’, o ‘la cuenca de nuestras manos’ o ‘las raíces’ que nos anclan contra la corriente, que atraviesan las series poemáticas del libro; quizás, porque, por una parte, estemos tocando con los dedos el final y, por otra –y al mismo tiempo–, porque se nos escurre, por entre la comisura de esos mismos dedos, el presente/tiempo de la esperanza y necesitamos el abrazo del otro y arraigarnos, agarrarnos juntos a la espera del presente, mientras sucede, conteniendo la débil llama en el hueco de nuestras manos.
Porque todo, la esperanza también, «comienza en la yema de nuestros dedos», a pesar de que, con el “ansia de las respuestas”, no sepamos, a menudo, ‘formular las preguntas’ correctas… Por ejemplo, estas: «¿qué te llevarías al día siguiente del cataclismo? / ¿Y si ese largo día ya hubiese comenzado?». En ese caso, «en cuidar lo pequeño / puede que esté / la grandeza del mundo», de lo que nos queda, al menos, de este maravilloso mundo, antes de que desaparezca del todo.

Matías Escalera
Es autor de varias novelas, la última, Un sollozo del fin del mundo; de relatos y de seis poemarios, el último, Recortes de un corazón herido. Ha sido traducido a varios idiomas y su obra, incluida en numerosas antologías. En su vertiente crítica, es autor de una veintena de artículos y ensayos; coordinó La (re)conquista de la realidad y participó en el libro colectivo La República y la cultura. Paz, guerra y exilio. http://matiasescalera.com/
