Inconclusa reinvención. “Inconclusa sinestesia”, de Ana Luengo
Ana Luengo, Inconclusa sinestesia
Granada, Valparaíso Ediciones
54 páginas, 12,00 euros
Inconclusa sinestesia, publicado por Valparaíso Ediciones en septiembre 2024, es el primer poemario de la escritora y profesora española, Ana Luengo. El poemario es un retrato íntimo de lo que supone maternar a un primogénito en el espectro del autismo. A su vez es una meditación sobre el aislamiento, el aprendizaje, el lenguaje, los miedos, la incertidumbre del futuro y la reinvención de los afectos. El libro está dividido en cinco partes: “El desorden de tus sentidos”, “Reinventar”, “Aprender lo no aprendido”, “Yo desde fuera”, “El futuro no existe” y “Unos pasos en la escalera”. Las diferentes secciones son coordenadas de una cartografía poética que revela el proceso de disolución y reinvención del arquetipo de la madre a partir de la crianza atípica, pero también son hitos de un viaje inacabado en que el tiempo queda trastocado por uno de otro orden.
El primer verso-señuelo del libro, “Déjame que te cuente” (23), da inicio a un diálogo pocas veces correspondido en que la poeta le habla a un tú persistente y plural: el hijo, la hija, la poeta misma y lectores futuros. Los poemas se leen como un cruce entre el diálogo, el monólogo interior, la entrada de diario y la epístola. De entrada la voz poética articula un inventario sensorial de los estímulos cotidianos como la toalla verde, la lámpara, el sonido de las monedas, (26) la lluvia, la ropa naranja, el azul de la nieve (29) que acechan al hijo, provocándole alegría y temor. En medio de un mundo abrumador, amenazante, se describen los intentos repetidos de la enseñanza de lenguaje, la dificultad de traer al hijo de “este lado” del orden simbólico, de hacerlo acatar o entrar en ese sistema de símbolos del habla prosaica. Sin embargo, el hijo es una especie de poeta nato que nos recuerda la arbitrariedad del lenguaje. En su percepción de mundo establece otras conexiones poéticas al margen del contrato social: “Turquesa es el cielo, / ¿Verdad, mama? / Turquesa es mi corazón / y el color de tus ojos. / No, hijo, tengo los ojos negros. / No, madre, turquesa, turquesa, turquesa”. (28)
En la segunda parte, “Reinvención”, la voz poética explora las ilusiones de la maternidad primeriza, la dolorosa disolución de esas ilusiones y el luto tan común de los padres que tienen hijos en el espectro del autismo. Pero también reflexiona sobre una maternidad que se empieza a forjar desde la materialidad del presente, lejos de las ilusiones previas, una crianza abierta al imprevisto. Esa reinvención, por lo tanto, remite al ejercicio continuo de reescribir la maternidad y el discurso que conlleva desde su propia subjetividad. Con la llegada de una hija, una segunda maternidad, surge la necesidad de reinventarse nuevamente, pero también se consolida otro miedo, el miedo de que se repita aquello que la voz poética (se) advierte: “no te atrevas a decir qué, / a decir más” (39). Esa hija-eslabón navega el mundo secreto del hermano y el de la madre como una pequeño oráculo. Es en medio de esta dinámica que se articula de forma más concreta la tensión en el microcosmos cotidiano en que la madre pretende contener/refugiar a un hijo atípico en crisis frente a una hija de tres años que los observa y acompaña. “El futuro no existe” es el poema de la aceptación, de la lucidez conmovedora del yo poético que asume que el único futuro es hoy, el presente. Con ello también reconoce la temporalidad y los límites de los cuidados maternos frente al porvenir.
Finalmente, “Unos pasos en la escalera” es una epílogo precioso que enlaza la superación de la rabia, el dolor y el miedo con el devenir poético. El libro cierra con la imagen de una mujer que escribe y contempla el pasado mientras escucha a su hijo pintando y canturreando en el piso de arriba. De repente, el hijo se acerca con sus papeles pintados que “desordenan / [sus] propios papeles, / como un diablillo risueño que ha venido a poner patas / arriba [su] vida disciplinada y planificada” (47) y sin decir nada le da un beso. Este gesto de afecto demuestra que los dos se estaban pensando mutuamente, simultáneamente desde sus respectivos medios. En ese entramado de papeles, de poemas y pinturas se tiende el puente de una lengua en común: imagen y palabra. Tal vez al fondo de este poemario lo que impera es el deseo de contar lo que tomó acercarse, sostenerse la mirada, vencer la oscuridad, juntos.
Inconclusa sinestesia es un testimonio poético que versa sobre la posibilidad, y a veces la necesidad, de reinventarnos muchas veces a la vez que nos da claves de cómo convivir con el miedo, de cómo ser refugios de otres al margen de las convenciones y de cómo encontrar amparo en la poesía.

Kadiri Vaquer Fernández
Kadiri Vaquer Fernández (Puerto Rico) es poeta, traductora y profesora de lengua y literatura en la península de Monterey, California. Su primer poemario, Andamiaje, fue publicado por Ediciones Callejón (2012) y el segundo, Ritos de pasaje, por La Secta de los Perros (2019). Sus poemas han sido publicados en revistas y antologías.
