Imagen fondo El círculo sáfico

Madrid en clave de mujer. “El círculo sáfico”, de Paula Villanueva

Paula Villanueva, El círculo sáfico. Lesbianismo y bisexualidad en el Madrid de principios del siglo XX

Barcelona, Levanta Fuego

288 páginas, 18 euros

Habitar en los márgenes y en la disidencia nunca ha sido tarea sencilla, menos aún para las mujeres. Pero cuando hablamos de salirse de la heteronorma, el asunto se complica todavía más. En este ensayo, Paula Villanueva nos abre la puerta al descubrimiento de ocho mujeres lesbianas y bisexuales de la Edad de Plata española, así como a sus obras pictóricas, literarias o teatrales para que rescatemos de la bruma del olvido a quienes nos precedieron en la lucha por la igualdad y el respeto a la libertad sexual. Un Círculo Sáfico, el de Madrid, que tuvo sus precedentes en otras reuniones del mismo tipo como las de París o Londres, en las que estas mujeres pudieron (re)conocerse e interactuar en los mismos términos, bajo un paraguas común en el que entregarse a los deseos y al placer pero también a la intelectualidad más elevada.

 Es innegable que durante muchos años de enseñanza, en los planes de estudio dedicados a las generaciones del 14 y del 27 el borrado de las mujeres ha sido un asunto sistemático. Solo en los últimos tiempos vemos cómo se va abriendo, tímidamente, gracias a exposiciones museísticas y docentes valientes, el camino hacia el redescubrimiento de ese crisol femenino que también afloró en los que son considerados dos de los mejores grupos de creadores de nuestro país. Ahora bien, si ya cuesta encontrar nombres femeninos que se añadan al mencionar a Vicente Aleixandre, Luis Cernuda o Federico García Lorca, que se ahonde en cómo estas vivieron su sexualidad o construyeron sus identidades es prácticamente una quimera. Pero trabajos como el de Villanueva han llegado para cambiar las cosas.

Para ponernos en contexto, la autora se inicia explicando en profundidad el concepto de «mujer moderna» que surgió a comienzos del siglo XX a raíz de la I Guerra Mundial. Estas fueron jóvenes de clase media que se relacionaban con los círculos intelectuales y artísticos de la época, llegando incluso a formar parte de ellos. Contaban con empleos e independencia económica, lo que les hizo poder dedicarse a sus pasiones y a su arte con relativa facilidad. Eran de carácter transgresor y provocador y despertaban miradas de curiosidad —e incluso de miedo y aversión— en la sociedad. Este tipo de mujeres encontraron su hueco en el Lyceum Club Femenino y la Residencia de Señoritas de Madrid, dos instituciones que hasta la llegada de la guerra civil impulsaron su conocimiento de una manera nunca antes vista en España. Sin embargo, se hacía necesario un espacio seguro para las sáficas, puesto que tanto en el Lyceum como en la Residencia eran, en ocasiones, despreciadas y violentadas por sus compañeras heterosexuales. Y ahí es donde entra la figura de Victorina Durán.

Victorina Durán fue una artista abiertamente lesbiana acerca de cuya vida y cuyos amores nos ha llegado mucha información gracias a sus memorias. Fue escenógrafa, diseñadora de vestuario y pintora surrealista. En torno a esta mujer es sobre los que pivotan el segundo y el tercer capítulo del ensayo, donde se recogen los lugares, siempre clandestinos, que conformaron el Círculo Sáfico o la «Acrópolis» de Madrid. Entre ellos se pueden destacar la casona de Gloria Laguna, el chalé de la chilena Gabriela Mistral o el estudio de la propia Victorina Durán. Espacios todos ellos de celebración del amor libre y del deseo.

En el cuarto capítulo, la autora pasa revista a las vidas e hitos de grandes tríbadas españolas olvidadas y silenciadas por la historia, a saber: la condesa Gloria Laguna, Ángeles Vicente, Elena Fortún, Victoria Kent, Lucía Sánchez Saornil, Rosa Chacel, Victorina Durán y Carmen Conde. Esboza sus vidas con un prosa combativa y fuerte, a la vez que con una pluma cargada de cariño y de un profundo respeto hacia estas mujeres.

El círculo sáfico se vuelve una obra necesaria en estos tiempos convulsos que corren. Un canto a la libertad y al recuerdo de creadoras que dejaron huella en nuestro país. Que se atrevieron no solo a pasar por la vida, sino a exprimirla y a sacarle todo el jugo, entregándose al amor hacia sí mismas y hacia otras mujeres. Es, en definitiva, un monumento a la memoria queer hecho ensayo.

Fotografía Contrapunto Jimena González Gimena
Jimena González Gimena

Jimena González Gimena (@pintorapalabras) se considera letraherida desde que tiene uso de razón. Estudiante en el Grado en Estudios Hispánicos por la Universidad de Alcalá, bajo su pluma surgen historias donde la ficción, la Historia y el rigor documental se dan la mano. Es autora del ensayo “Cantareras de Mota del Cuervo. Las Magas del Barro” y de relatos publicados en varias antologías de carácter nacional.

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