Espacios y afectos en mundos precarios: indagaciones en la literatura latinoamericana del siglo XXI
Ya han transcurrido veinticinco años desde que inicié el trabajo de investigación en la Universidad Nacional de Córdoba, sobre temas como la migración, las marginalidades, los procesos de subjetivación y las ideas de comunidad. Desde 2019 dirijo proyectos sobre las relaciones entre espacios y afectos en textos narrativos latinoamericanos publicados en el siglo XXI, cuyo marco teórico incluye autores como Gastón Bachelard, Michel de Certeau, Leonor Arfuch y Josefina Ludmer, quienes abordan las relaciones entre el espacio público y el privado, como así también las configuraciones de lo urbano en la encrucijada entre los siglos XX y XXI; Michel Foucault, Giorgio Agamben, Judith Buttler, Sara Ahmed y Lauren Berlant, por su parte, proponen postulados teóricos en torno a las subjetividades, la biopolítica, la precariedad y los afectos. Tomamos un amplio corpus que incluye textos de Gabriela Cabezón Cámara, Marina Closs, Lina Meruane, Hernán Ronsino, María Sonia Cristoff, Oliverio Coelho, Esther Andradi, Claudia Hernández, Ana Paula Maia, Fernanda Melchor, Mónica Ojeda y Liliana Colanzi, entre muchos otros.
Surgen así interrogantes como punto de partida y ejes orientadores de la investigación: ¿de qué manera se configuran los espacios en la narrativa latinoamericana del siglo XXI?; ¿qué relaciones es posible establecer entre espacios y afectos?; ¿cuáles son los cuestionamientos sobre lo viviente, lo humano, la precariedad y las formas de comunidad?; ¿qué visiones críticas del contexto histórico y social surgen de la lectura de los textos?; ¿cómo funcionan las relaciones de poder y las tensiones entre discursos centrales y periféricos en los textos literarios estudiados?
Durante estos años, hemos avanzado con el análisis de diferentes obras y autores, que ponen de manifiesto el vínculo entre territorios, cuerpos y afectos, como así también la diversidad de propuestas estéticas y de modos de vinculación entre la obra y el contexto. Muchos de los relatos que se publican en las últimas décadas no encuadran en géneros textuales establecidos, sino que combinan elementos de varios de ellos: fantásticos, realistas, distópicos, góticos, del diario, del relato de viaje y de iniciación; se organizan así propuestas estéticas heterogéneas que dan cuenta de la complejidad del mundo actual e incorporan visiones críticas a los discursos hegemónicos.
En este marco, la frontera se constituye como espacio de transición entre espacios, entre tiempos, entre cuerpos, entre formas de comunidad; se reformulan paradigmas clásicos como civilización/ barbarie; urbano/ rural, público / privado, que dejan al descubierto, al mismo tiempo, transformaciones operadas sobre el paisaje: imágenes de ruinas, territorios distópicos, desechos, descomposición –natural, animal, humana–, que plantean en la ficción el desmontaje del concepto de progreso y el cuestionamiento sobre un sistema que margina y excluye a masas cada vez más grandes de población.
El espacio doméstico asume características particulares, pues se aparta de su presentación como nido, como lugar de contención, para transformarse en un ámbito hostil. Los lugares de pertenencia se transforman, se vuelven extraños para sujetos que no encuentran o han perdido el refugio.
En los textos que estudiamos, los afectos no se consideran estados psicológicos, individuales, sino prácticas culturales y sociales, en el sentido que subraya Sara Ahmed. El odio, la ira, el asco, el amor, la envidia, el dolor o el miedo operan performativamente en un doble sentido: el teatral, como puesta en escena, y el del hacer, como generadores de agencia. Los sentidos y las emociones se incorporan mediante procesos de subjetivación heterogéneos, en directa relación con los cuerpos que afectan y son afectados, de maneras diversas. Las emociones atraviesan materialidades y vínculos sociales, poniendo en tensión mandatos, modelos y posibilidades de transformación.
El vínculo indisoluble entre estética y política –una premisa teórica que sostenemos– implica que toda propuesta artística dialogue de manera polémica con el poder, en un arco que abarca desde posiciones aparentemente críticas pero que resultan funcionales a la hegemonía, hasta diversos modos de oposición que generan estrategias de resistencia. Dentro de la producción narrativa latinoamericana de principios del siglo XXI, múltiple y heterogénea, es posible inferir cuestionamientos al colonialismo, el etnocentrismo, la violencia, los modos de desvalorización de la vida, la destrucción del planeta, temas que, si bien no son nuevos, adoptan nuevas formulaciones en el contexto globalizado de nuestros días. En todos los casos, se pone en evidencia la función de la literatura y sus posibilidades para romper con las narrativas dominantes para anticipar lo que aún no es claramente visible. Entre la crueldad del discurso hegemónico y la realidad, entre el deseo y lo posible, entre la mirada apocalíptica y un dejo de esperanza, la escritura propone visiones de mundo alternativas y proyecta fragmentos de lo por venir.

Liliana Tozzi
Liliana Tozzi es Doctora en Ciencias del Lenguaje con mención en Culturas y Literaturas Comparadas. Profesora titular e investigadora en la Facultad de Lenguas, Universidad Nacional de Córdoba (Argentina). Actualmente dicta cursos de literatura latinoamericana y dirige el proyecto de investigación “Literatura, espacios y afectos: indagaciones en la narrativa latinoamericana del siglo XXI” (UNC). Ha publicado artículos en libros y publicaciones especializadas, entre ellos, Marginalidad y ficción en la narrativa argentina, “Literary Discourse and Representations of Violence. Spaces and Communities in Argentine Narrative of the 21st Century”, “Afectos, escritura y performatividad en la narrativa argentina del siglo XXI”, “Fronteras culturales y espacio urbano en la literatura argentina del siglo XXI”. Como narradora, ha publicado la novela Duelos y cuentos en diversas antologías.
