La palabra vestibular: notas al palacio ulterior de Andrea Abello
Andrea Abello, Del palacio ulterior las turquesas
Barcelona, Ultramarinos
108 páginas, 17 euros
“Las formas a veces / se escogen al azar / y a veces las formas / escogen el azar para esconderse”. Estos versos funcionan como puerta de entrada al palacio de Abello. Un palacio de sillería turquesa, denso de espejismos, donde solo hay espacio para el ensueño: “el calambre fantasmal de alguna magia”. Para adentrarnos en los misterios de sus estancias arquitectónicas y espirituales –tras cada palabra se descubre un pasadizo–contamos con Alucinada y Ensimismada, quienes nos hablan desde un delirio antiguo que despierta las formas del presente. Dos interlocutoras dedicadas a medirle el pulso a la naturaleza, enajenar las estructuras dadas por ciertas y encontrar para la materia un molde nuevo.
No se espere orden ni concierto en este libro porque todo en él es sinfonía, un compás de voces que se armonizan en la escritura. El ritmo sincopado, la danza misteriosa de los verbos y la luminosa fuerza de los nombres —brizna, vitral, hada— estructuran este palacio. Su trabajada y metódica composición —apenas hay palabra que deje sin enhebrar su misterio— recuerda a la de Ferdinand Cheval, quien tardó 33 años en levantar una de las construcciones más singulares de la historia, el Palacio Ideal. Y lo hizo a la manera artesanal de Abello, trasportando piedra a piedra; esto es, palabra a palabra. La fachada del Palacio Ideal, adornada y alicatada con citas y versos, se asemeja, por su trabajada yuxtaposición de estilos, motivos y formas, a la del Palacio Ulterior. El cuidadísimo ejercicio formal ensayado por Abello permite al lector detenerse en cada sintagma, silbar la maravilla de las palabras, poner en suspenso el torpe ejercicio de comunicar sin saber qué se dice, e inaugurar un espacio de significaciones nuevas para el nombre. Los versos se abisman ante los ojos del lector, quien tiene la libertad de decidir en cuál de todos se aquieta para mirar el agua.
El poemario se compone de ocho secciones: “[Se trata del dios pero sobre todo]”, El prado y los portales”, “Llagado aqueste corazón”, “Parábola del asedio”, “La noche de los villanos”, “Al monte y del aire”, “Último animal de los animales” y “Nuestra estación humana”. A través de sus coordenadas avanzamos; el canto es el portal de unas a otras, como una flecha que avanza sin diana porque el (con)fin es su estela. Dice Abello: “alguien te ama te canta una canción / alguien te ama / y los dulces misterios revuelven el misterio / y los dulces / tránsitos pequeños y casi mortales / del corazón”. Un palacio acristalado, hueco, redondo, por el que se filtra la luz como un regalo incapaz de alcanzarse: eso mismo es este libro, la exacta arquitectura del pensamiento. Y no es posible tocar sus paredes porque ceden, avanzan, se bifurcan. Solo es posible amoldarse a sus esquinas y transitar sus escaleras, que como tales son puro enlace y apertura.
Memorial y danza (2020), de Francisco Cortegoso, otro de los títulos que acoge la editorial Ultramarinos, da buena cuenta de los ejes que movilizan la poética de Abello: la memoria (presente alucinado) y la danza (juego dulce). Así lo certifica una de las dos citas que cierran el poemario, correspondiente a la obra de Sophia De Mello Breyner: “Vas y vienes / solitaria y transparente, / y la memoria de las cosas te acompaña”. La otra pertenece a de Hilda Doolittle, más conocida como H. D., cuya destreza simbólica Abello ha integrado y trabajado. Cuenta de ello da la colaboración de la poeta asturiana en la traducción de Medúsea (2022), volumen que recoge los poemas tempranos de la poeta estadounidense. Es notable, pues, el manejo de códigos y de texturas verbales que atraviesan la voz de la poeta asturiana. Sirva este brevísimo recorrido por la última entrega de su escritura como una calurosa celebración de lo que vino (Duende), lo que habitamos (Del Palacio Ulterior) y lo que deseamos que en un futuro no muy lejano nos regale. Como diría la poeta: “qué larga la estrella / si decido escuchar”.

Helena Pagán Marín
Helena Pagán Marín es graduada en Filología Hispánica (USal), con estudios de máster en Formación del Profesorado (USal) y en Estudios Comparados de Literatura, Arte y Pensamiento (UPF). Sus principales líneas de investigación son la literatura en los márgenes y la poesía hispánica exocanónica, tema al que dedica su tesis doctoral. Desde el año 2019, dirige el Encuentro Nacional de Poetas “Iguanas Vivas”.
