¡Todas a la mesa! “Makanai: La cocinera de las maiko”, de Yohei Taneda
En el barrio de las geishas, en Kioto, la joven Kiyo se convierte en Makanai, es decir, la encargada de cocinar, en la misma casa donde viven las aprendices de geisha, las Maiko.
En el barrio de las geishas, en Kioto, la joven Kiyo se convierte en Makanai, es decir, la encargada de cocinar, en la misma casa donde viven las aprendices de geisha, las Maiko.
En Un lugar desconocido, Seicho Matsumoto (1909-1992) explora el género de la novela negra desde el punto de vista de su protagonista, Tsuneo Asai, justo después de enterarse de que su esposa ha fallecido de forma repentina en un lugar en el que Tsuneo nunca había visto a su mujer. De esta forma, comienza su historia intentando averiguar qué ha ocurrido con su difunta esposa a la vez que se pregunta si conocía en realidad a la persona con la que había estado casado.
En una isla indefinida está ocurriendo un extraño suceso: de la noche a la mañana, desaparecen seres, objetos e ideas de cualquier naturaleza, y no solo lo hacen de manera física sino que los habitantes de la isla olvidan todo rastro de que alguna vez existieron.
La obra de Tsushima supone una historia de superación, pero sobre todo una lucha por la autonomía de la mujer ante un mundo en el que eso no está permitido. La protagonista, en vías de divorcio, está decidida a dedicarse al cuidado de su hija y a continuar con su trabajo de bibliotecaria.
Esta serie japonesa se centra en un restaurante que abre sus puertas a la media noche y en su dueño, el “Maestro”, que cocina lo que se le solicite. El carácter invertido de la cotidianidad de este individuo y de su lugar de trabajo se anuncia desde la secuencia inicial: “Cuando acaba el día y la gente va a su casa, empieza mi día”. Su jornada es inversa a la que viven los habitantes de Tokio.
En sus historias, sale a relucir cómo la incapacidad de expresar lo que sentimos y de entender quiénes somos, determina nuestras relaciones. La soledad es la cuestión que subyace y, en este sentido, puede interpelar a un lector tanto de 1914 como a un español que compre la traducción del 2018.
Sherlock Holmes vuelve encarnado en una figura femenina y japonesa. Vuelven también los casos y las deducciones imposibles. Para los amantes de la cultura nipona y los del mítico detective, todos caben en una producción que mezcla lo occidental y lo oriental, lo femenino y lo masculino.