Testigos silenciosos. “La furia del silencio”, de Carlos Dávalos

por Abr 26, 2021

Testigos silenciosos. “La furia del silencio”, de Carlos Dávalos

por

Carlos Dávalos, La furia del silencio

Barcelona, Lumen

416 páginas, 18,90 euros

Carlos Dávalos (Lima, 1979), escritor y periodista peruano, presenta el relato sobre la vida de Facundo, un chico adolescente, procedente de una familia de clase media, y educado dentro de la religión católica, se verá enfrentado a acatar y callar tanto las órdenes de sus padres como de las directivas del colegio. Es a partir de allí donde la historia narrativa se desenvuelve, el mundo escolar es el que desencadena los actos de rebeldía, incita las aventuras y los encuentros con sus amigos y enemigos, y el surgimiento del amor y el odio. Un mundo donde impera la educación estricta, represiva, abusiva y machista es el que ampara a Facundo y a sus compañeros, un entorno protegido y vigilado por sus familias y el colegio, la novela se mantiene pues dentro de los márgenes de estas dos instituciones.

Dentro de la historia, el personaje Dolina llama la atención por su bondad y gentileza. Se trata de una empleada doméstica. A través de ella, el autor retrata no solo las limitaciones y carencias económicas de la clase popular, sino también le atribuye una constante presencia en las vidas de Facundo y de sus amigos, pues muchas veces debido a la ausencia de sus padres, los chicos y las chicas conviven en sus casas la mayor parte del tiempo con una figura como esta. Además, es por medio de este personaje que el autor describe cómo son manipuladas las personas, por ejemplo, para participar a cambio de dinero, de la farsa de los reality show, evidenciando todas las triquiñuelas y marañas de que se valen a nivel de producción para aumentar la audiencia con la exacerbación de la violencia, el drama, las mentiras y los intríngulis amorosos.

De forma simultánea, se retratan las costumbres y el estilo de vida de una ascendiente clase media alta, en una ciudad que sufre drásticos cambios políticos y económicos en medio de la lucha del gobierno contra un grupo que acomete atentados en la ciudad de Lima y en el interior del país. Facundo es un testigo silencioso que, aunque no comprenda completamente lo que pasa en el contexto político peruano y en el seno de su familia, no ignora las conversaciones de sus padres sobre qué hilos mover para cambiar el rumbo del país, pero tampoco sabe qué hacer con esa información.

Sin embargo, son dos los acontecimientos que detonarán el despertar de Facundo a la realidad: uno surge en su familia cuando se entera de que su hermana está embarazada y el otro, en su colegio, cuando un compañero le comenta que un sacerdote está abusando de él y amenazándolo. Facundo reacciona con una serie de actos de rebeldía que lo conducirán a escaparse de casa. En esa aventura urbana conoce y vive la homosexualidad, el sexo, la droga y la prostitución. Esa experiencia iniciática le muestra todo lo que le estaba siendo vedado y ocultado en el seno de la familia y del colegio, es más, lo experimenta con diferentes personas que lo conducen a situaciones diversas hasta toparse con la evidencia de un gran secreto.

Es en este marco, la ciudad, donde la novela toma fuerza y se intensifica, pasa de ser un relato llano a una historia más vital y feroz. Facundo no será más un adolescente introspectivo e inocente, y comenzará a reflexionar sobre el mundo que lo rodea: «Los días que vivíamos estaban marcados por la farsa, la mentira y el doble rasero. Toda la sociedad vivía engañada, corrompida, embarrada de tanta basura de la televisión, los periódicos chicha y de las calles». Precisamente, en las calles de Lima, en las conversaciones y vivencias con extraños, Facundo adquiere consciencia de su realidad familiar y de la realidad del país, por ello cuando regresa a casa decide hacer una serie de revelaciones que sabe que causarán daño, sin importar las represalias. A pesar de la intensidad de sus experiencias, Facundo se siente ajeno a la ciudad, no sabe muy bien qué hacer en su futuro. Contemplar la ciudad, ahora menos desconocida, parece darle un poco de sosiego.

La furia del silencio cae en la monotonía por momentos, perdiendo potencia narrativa. A falta de historias paralelas, el relato conduce al lector de forma lineal de principio a fin de la mano del protagonista. La novela ofrece el retrato de una etapa específica de Facundo que coincide con el cambio de gobierno del Perú, un periodo conflictivo y confuso.

¿Te ha gustado el artículo? Puedes ayudarnos a hacer crecer la revista compartiéndolo en redes sociales.

También puedes suscribirte para que te avisemos de los nuevos artículos publicados.