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Una bella sacudida en el terreno de lo inquietante. Sobre “Ahí donde el riesgo late” de Iria Fariñas

Iria Fariñas, Ahí donde el riesgo late

Madrid, Piezas Azules

170 páginas, 18 euros

Acabo de terminar de leer el libro de relatos Ahí donde el riesgo late de la autora Iria Fariñas (Madrid, 1996) y he tenido que lanzarme a escribir la impresión que me ha dejado, como un suave y delicado impulso frenético, como si esta se hubiera producido en la inmediatez de un rayo y me hubiera dejado toda la energía navegando a través de la sangre. Tardaré días en recuperarme de este efecto explosivo, y lo celebro, ya que esa forma de atravesar no deja indiferente a nadie. La colección está compuesta de doce relatos divididos en tres partes: Punto de partida, Trayecto y Destino, de cuatro relatos cada una. Y no en vano Iria nos lleva de la mano por un viaje cósmico en el que los personajes atraviesan inseguridades, predilecciones, intuiciones, afectos y desafectos, arraigos y desarraigos, dudas, recuerdos, fricciones y despedidas, se ahogan en un presente incierto lleno de violencias, y a su vez se enfrentan a él y a sus realidades, a menudo aplastantes, al tiempo que crean un imaginario onírico que en ocasiones parecen tocar con las yemas de los dedos, como si fuera solo en la distancia. En Ahí donde el riesgo late aceleración y desaceleración se fusionan en armonía, y navegar por sus páginas nos deja con el sabor de quedarnos al borde del colapso, o en el límite de lo real. Los doce relatos nos encapsulan y nos retienen desde la primera frase hasta llegar a una especie de deseo de quedarnos en los alrededores de la extrañeza, queremos escapar pero no deseamos hacerlo: ya estamos dentro de ellos y eso nos gusta, nos parece bien, nos parece lo mejor que nos podría estar pasando.

En la voz narrativa de Iria cada frase punzante e hiriente nos invita a leerla despacio, a saborearla bocado tras bocado con una tensión gozosa. Iria Fariñas se muestra en esta colección como la gran hilandera capaz de hilar y sobrehilar una serie de distorsiones, de palabras que parecen precipitarse pero que en realidad están tejidas al detalle, dejándonos casi indefensos, con múltiples interrogantes. Todos estos ingredientes hacen a Iria Fariñas una escritora única, con un estilo muy perfilado que solo le pertenece a ella. ¿Cuál es la característica más llamativa de los relatos? ¿Es la calidez que emana la autora, disfrazada de las imágenes que usa? ¿Es el envoltorio con el que dibuja dichas imágenes? ¿Es la poética de las descripciones? ¿Es la lírica de las reflexiones? ¿O es la filosofía que se entremezcla entre ambas? ¿Es estar queriendo llegar a un destino difuso sin lograrlo, pero soportar gustosamente la neblina que se encuentra por el camino, sin apenas percibirla? ¿O es simplemente todas estas cosas a la vez? La espera, los bordes, las grietas, las náuseas y los vértigos, los sueños adolescentes, las familias, las derrotas, los desencantos, el estar prácticamente ahí, al lado de todos los personajes saboreando el fracaso, el renacer, la paleta de sensaciones y la soledad de las ciudades. La intriga envenenada de lo turbio, vivencias distorsionadas y sombras inalcanzables. Relámpagos y lluvias, un cierto ralentizar, bajar la marcha, en entornos y ambientes electrizantes: “El frío indica el tiempo para la calma. Bajar las pulsaciones, almacenar grasa. Esperar. Ya nadie sabe esperar”. Y frases que tienen el poder absoluto de rompernos en dos por lo afilado de las palabras que las forman: “es mejor el miedo que el vacío”, “mejor convertirse en una leyenda que en una esclava”. Así como atmósferas llenas de espesor y dilación: “En medio de un cielo turbio que no llega a decidirse por la tormenta, mis pasos resuenan con un compás de premonición”. Es imposible quedarse con tres frases, este libro no puede dejar de subrayarse. Ya solo los títulos de cada cuento hablan por sí solos, podrían formar un cuento en sí mismos de toda la carga e imaginario que hay detrás de ellos. Imaginad el contenido. Ahí donde el riesgo late es un recorrido lleno de belleza sacudida en el terreno de lo inquietante que nos deja ahogados de placer hasta la última frase. Y menudo viaje.

Irene de la Torre Fotografía
Irene de la Torre

Irene de la Torre (Madrid, 1988) es escritora y traductora literaria de inglés, francés, neerlandés y catalán al castellano. Ha publicado relatos y poemas en revistas de literatura como Quimera o Casapaís, y traducciones de narrativa en editoriales como Navona, Editorial Mapa o Lengua de Trapo. Es lectora para varias editoriales y redacta artículos y reseñas para varios medios. Su primera colección de relatos saldrá publicada en 2026, tiene un poemario terminado y en la actualidad escribe su primera novela.

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