Pasión
Mi primer amor platónico, el primer amor imposible de mi historia llegó cuando yo tenía diecisiete años y aún lo recuerdo de forma intensa, como si lo estuviera volviendo a vivir.
Mi primer amor platónico, el primer amor imposible de mi historia llegó cuando yo tenía diecisiete años y aún lo recuerdo de forma intensa, como si lo estuviera volviendo a vivir.
Yo no tengo bandera,
En la caja negra del avión
¿Alguna vez os he contado
que despierto en las mañanas
y pienso?
Atácame en contrapunto,
en el punto débil de la síncopa arrastrada
y con la punta del piqué afilada.
Cuando no lo hace la memoria,
el insomnio siempre recuerda.
Nadie recuerda los nombres de los que dieron la vida por una causa que no era la suya, solo recordamos a los que toman las decisiones desde la comodidad de un sillón, sin haber pisado jamás una trinchera ni haber empuñado un arma.
Triqui era uno más de la familia. El peludo que siempre se alegraba de ver a Fernán cuando entraba por la puerta de casa, ladrando y apoyándose en su cuerpo, a la espera de recibir unas palmadas.
Que sepan las lágrimas a trigo
cuando baile el sol entre perfiles de edificios.
El espacio que me habita
tiene seis habitaciones.
Llegas dos horas antes. Corre el mes de mayo y se sabe que en esa ciudad, en horas de la tarde, lo más probable es que se desate la lluvia ventosa. El cartel indica que hasta las nueve no se deja ingresar al público y quizás has llegado tan temprano justamente para esto…
Valeria Correa Fiz (Rosario, Argentina, 1971) es poeta, narradora y abogada.
Recientemente ha publicado el poemario «Museo de pérdidas» (Ediciones La Palma, 2020). Afincada en Madrid, es profesora de escritura creativa y coordina el club de lectura en el Instituto Cervantes de Milán.