Extravíos
Extravíos
son los himnos de mi vida.
Extravíos
son los himnos de mi vida.
María Fernanda Ampuero nació en Guayaquil, Ecuador. Estudió Literatura y se dedica al periodismo. En 2018 publicó su primer libro de relatos, “Pelea de gallos”, con la editorial Páginas de Espuma. En esta línea, publica ahora su segundo volumen, “Sacrificios humanos” (2021), en el cual se centra la siguiente entrevista.
Gotea incesantemente. El agua se ha derramado del plato y a lo lejos el charco parece una herida sobre la tierra. Alrededor el mundo sigue sucediendo —el lente, la partitura registran este momento. Cierto, las palabras pueden salvar tu vida, pero el arte es otra cosa.
Abrió su botella de Jack Daniel’s, Frank Sinatra
y luego de beberse un largo trago dijo:
“This is a gentleman’s drink”
así que yo muy alegre me serví un trago inmenso
uno muy gigante que rebosaba del vaso
Aún recuerdo la caricia de tu nariz húmeda contra mi mejilla. El primer día que te vi fue como si mi corazón se detuviese por completo y se llenara de una calidez comparable a los rayos del sol en un día de verano. Aquello era “el amor”.
Sobre la mesa tuya
he visto iluminarse tus ojos,
como luces de almendro.
Tus ojos amarillos, tus ojos de niebla.
Tu corazón de cachiporra,
brincando por las paredes todas,
desangrándose en versos,
que guardan luto bajo tu sombra.
El aforismo es una composición literaria breve con una pretensión doctrinal caracterizada por su agudeza intelectual. No obstante, su verdadera esencia no recae tanto sobre las aptitudes del escritor, sino que queda a merced de la capacidad cognitiva del lector.
Recuerdo que era un 11 de marzo de 2020, la lectura me invadía, la pandemia estaba encima y el tiempo pasaba sin darme cuenta. Eran tiempos en los que todavía no sabíamos la magnitud de los daños que podía causar ese virus.
En ese momento abrí mi bloc de notas y empecé a escribir, a escribir poesía
Camilo nació en un pueblo del tercer mundo. Ese pueblo quedaba en Taumata, una provincia al sur del Rio Hinca. Era señalada como una provincia rica y libre por algunos ciudadanos —mejor dicho— por casi todos los habitantes de Taumata.
En tus ojos encuentro el mar.
Eres como un río de esperanzas,
que acumula tempestades.
En tus pechos, escucho tus silencios,
y hablo con ellos, para recordar,
tu cuerpo de tierra, y tus corrientes marinas
en la flor del desierto.
Recuerdo las Vacaciones en paz, en Asturies (España) en las que descubrí la solidaridad del pueblo colonizador primero. Luego las torturas del ejército marroquí en El Aaiún. Hasta que huimos a los campamentos de refugiados. Allí venían caravanas solidarias de camiones que nos mantenían con esperanza.
Se pretende otorgar un poema épico visual en el que se halle una reinterpretación de algunos mitos o se rescate del olvido a algunas diosas, titánides y ninfas. La mujer se eleva como sujeto central del poema y se presenta sin artificios derivados del retoque fotográfico.