Comunicación y Literatura. Entrevista a Max Römer Pieretti

por Dic 18, 2023

Comunicación y Literatura. Entrevista a Max Römer Pieretti

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Max Römer Pieretti (1961) es docente universitario y consultor de comunicaciones corporativas, institucionales y políticas. Su labor docente gira en torno a la Semiótica, Teoría de la Imagen, Investigación Audiovisual, Relaciones Públicas, Identidad Corporativa, Comunicación Política y Empresarial y Derecho de la Información. Algunas de sus principales investigaciones versan sobre la Semiótica Política, así como los problemas derivados de las redes sociales y el derecho al acceso a la información a través de ellas. Actualmente ejerce como profesor en la Universidad Camilo José Cela, y ha sido director de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello (1997-2007) y consultor de empresas como Kimberly & Clark, Procter & Gamble, Michelin, Ford Motors o General Motors. Siendo autor de numerosos artículos y libros académicos, también ha publicado poesía en Amantes en Stand By (2006), siendo Un día de estos (2023) su primer lance literario en relato.

Desde Contrapunto le agradecemos enormemente que nos haya concedido esta entrevista. En primer lugar, en su libro Un día de estos, se aprecia que su prosa, aunque poética por el vocabulario y las figuras estilísticas empleadas, es tan directa como clara y contundente. ¿Es esto consecuencia de su formación académica en «Comunicación»?

Probablemente, se deba más a que soy hijo de una pintora y mis primeros años como profesional de la comunicación los emprendí desde la fotografía. Cuando se piensa en imágenes, las palabras vienen dadas como pinceladas al texto, son ráfagas de luz que se deben captar para que el relato tenga contundencia, sea directo, produzca un escalofrío. Yo pienso en palabras que se convierten en sonidos o imágenes. Por ejemplo, hay palabras que tienen una sonoridad insólita, casi de trompeta, como ‘trataré’, pero que por su languidez en la actuación pierden fuerza. Cuando descanso o duermo, sueño que escribo y, una vez levantado, los textos surgen con potencia, con esa contundencia de la que te hablaba.

Su trayectoria académica es tan larga como intensa. Numerosas han sido sus publicaciones y análisis políticos o corporativos. Sin embargo, Un día de estos es su primera aventura literaria. En este sentido, ¿podría decirnos que diferencias encuentra entre la narrativa comunicativa, como la del storytelling, y la narrativa literaria?

Son mundos diferentes. Lo académico es fascinante, te permite descubrir cosas por medio de la investigación, te sientes vital cuando das clase o haces un análisis comunicativo. Pero, escribir poesía o relatos, es volcarse al papel, es como darle la vuelta al calcetín de los andares. Descubres que en su interior hay una textura diferente, la que has sentido con la piel, pero que no percibías con los ojos. Escribir relatos es eso, darse al otro, decirle que estás para compartirte, que te gustaría conocerle más, que también sea parte de ti.

En la literatura, a menudo se juega con la perspectiva y la voz narrativa. ¿Se recurre a estas u otras técnicas literarias en materia de comunicación corporativa y política? Y, en caso de ser así, ¿cómo influyen en la forma en que se comunica desde empresas o partidos políticos?

Te lo voy a contestar desde los colores. Cada color tiene su tiempo y su espacio. La comunicación política, corporativa y la docencia son paletas diferentes, aunque en el momento en el que el storytelling surge para hacer comunicación, te vuelcas en hacer imaginar a tu cliente o a tu alumno de lo que le hablas, cuando escribes un relato te vas directamente a la relación en la que no hay gestos, ni miradas. Estás solo con las palabras frente a tu interlocutor, frente a tu lector. Tienes que hacer que vibre con los mismos colores con los que le has pintado el texto, con la misma soltura de las palabras que hacen que, a la vez, sean enérgicas.

En el mundo literario actual, se valora la originalidad y la individualidad del autor, más todavía cuando la idea de «escritura creativa» está en boga de muchos. ¿Cómo se relaciona esta perspectiva con la uniformidad y la consistencia requeridas, por ejemplo, en la comunicación de marca?

Creo que se relacionan en que una marca es un canto y el relato es otro. Tal vez en eso es que se relacionen. Mi escritura no podría decir que proviene de la gestión de la comunicación, sino de la comunicación ya gestionada, de esa necesidad de que el lector —y lo digo en el proemio del libro— se sienta como en calcetines de andar por casa. Una marca tiene un sentido comercial. Un texto literario pretende ser parte de uno volcado en el otro, en esa alteridad dialógica que construye al texto.

A este respecto, ¿cómo equilibra la libertad creativa en la escritura con la necesidad de seguir reglas y convenciones gramaticales en el ámbito comunicativo?

Esta pregunta pareciera que me encorseta, pero no es así. Cuando se estudia al texto desde la semiótica y se aprende a disecarlo, se descubren los colores de lo que los emisores han pretendido decir. Cuando se escribe se usan las estrategias de seducción necesarias para que comulgues o bailes con tu lector. Las convenciones gramaticales son como los colores: están allí para combinarlas. Escribir relatos es una forma de hacer dibujo libre: tomar luces y colores y plasmarlos en el papel (o la pantalla) para que el otro lo disfrute, lo use como herramienta de seducción con su pareja, para hablarlo con una copa de vino o, simplemente leerlo e internalizarlo. Cuando un texto es capaz de hacer eso, lo has logrado. Estás en tu lector.

Para terminar, adentrándonos de nuevo en su último libro, concretamente en el «Proemio», podemos leer un sincero anhelo lleno de bonhomía: «No quiero Facebook, ni blog, ni twitteratura». Sin atisbo de duda, las redes sociales han sido el último gran salto cualitativo en el campo de estudio de la «Comunicación». Usted es un experto en la materia. Sin embargo, parece que estos modernos medios de comunicación implican algo, acaso negativo, incluso perverso. ¿Podría ahondar en esta cuestión y explicarnos su parecer al respecto? ¿Es quizá ese oscuro elemento propio de las redes sociales el que le ha hecho adentrarse en el mundo literario?

No, no me he adentrado en la literatura por las redes, sino por la literatura en sí misma. Las redes no son perversas de por sí, son maravillosas para acercarnos en un mundo que se hace cada vez más distante. Mi anhelo en el proemio es que la gente se acerque a mí a través de mis textos, de mis pensamientos. Si eso pasa y ha pasado, estaré en el ánimo del lector, de su vida, de sus propios anhelos y experiencias. Un día de estos es un canto a la vida, a las adversidades que se hacen oportunidades, a la familia, a mi esposa e hija, a mis padres fallecidos. Creo que, si la gente lo entiende así, si es capaz de leer a Max en esas páginas, estoy bien pagado.