El obrero, la máquina y el amor: génesis y legado de Joan Salvat-Papasseit
Ilustración: Irene Maestro
Joan Salvat-Papasseit (1894-1924) es, en Cataluña, un emblema de la literatura de vanguardia. En su obra se armonizan los orígenes obreros, el compromiso por el presente sociopolítico y las estéticas europeas de principios del siglo XX. Nacido en Barcelona, vivió sus primeros años bajo condiciones de precariedad; el joven escritor trabajaba en una fábrica al tiempo que forjaba su autoría en los ateneos, en las tertulias. Allí, entre debates y lecturas de escritores como Gorki y Nietzsche, germinó el espíritu contestatario que más tarde sería tan evidente en su poesía. Papasseit encontró en la palabra un instrumento para manifestar su ideología. Son célebres sus colaboraciones en periódicos de izquierdas como Un Enemic del Poble o Arc-Voltaïc, donde expresó sus convicciones revolucionarias anarquistas, socialistas y catalanistas.
Su vida en Francia lo puso en contacto con las recién teorizadas tendencias vanguardistas, sobre todo con el futurismo de Marinetti. A finales de la década de 1910, empezó a publicar sus primeros poemas construidos sobre versos libres, rupturas de la lógica sintáctica, disposiciones tipográficas insólitas… Penetraba en ellos la velocidad de la máquina y la energía vital del obrero. En los imaginarios contemporáneos, Papasseit es un puente entre Cataluña, enraizada, brevemente, en el Noucentisme, y una Europa resuelta en cambios, en movimientos, en quiebres… Los códigos literarios se subvierten: el creador gesta el ideograma lírico, el caligrama, y destruye las sistematizaciones poéticas del momento. Por un lado, la obra de Papasseit se tensiona con la tradición. Su poesía retoma el ideario modernista que perseguía la revitalización de un alma nacional superior. Esta simbolización, sobre la que planea la sombra de Maragall y su definición del poeta, se combina con las poéticas de vanguardia y se actualiza en favor de la lucha obrera y la ideología comunista. La libertad formal se conjuga con la libertad colectiva, pues ambas se enfrentan al poder hegemónico que exhibe el formalismo de lo estático. La literatura sirve, en este sentido, para destruir potencias alienantes.
Con todo ello, su obra es estéticamente heterogénea. Sus textos revelan los contrastes entre vanguardia y tradición —costumbres, festividades populares…—, entre el compromiso político más ferviente y la lírica intimista y erótico-amorosa. La contradicción genera riqueza y permite el acercamiento a la figura de Papasseit a partir de distintas perspectivas críticas. Jordi Virallonga define su poesía como “antiesteticista, popular, realista, de dicción directa, sincera, intensa, en un tono reflexivo, tierno o entusiasta, pero siempre estimulante, cargada de sentido, temáticamente acorde con sus vivencias diarias y las de sus vecinos, comprometida con sus costumbres, necesidades o alegrías, y mostrando la dignidad humana de un colectivo urbano dolido y humilde que vive en un mundo infame, injusto, depravado y marginal” (2023: 54). El poeta nunca abandonó la visión de la escritura como arma cargada de futuro, como diría Gabriel Celaya; o, por lo menos, como medio combativo para representar las subjetividades subalternas.
Aunque Papasseit falleció en 1924, su huella se rastrea en muchos productos de la cultura contemporánea. También en la música. Las propuestas del poeta fueron exploradas por la Nova Cançó, movimiento que surgió en Cataluña en la década de 1950 y que reivindicaba el catalán en un período enturbiado por la represión de la dictadura franquista. Lluís Serrahima, su padre fundador, escribió en 1965: “Si tinguéssim avui entre nosaltres en Joan Salvat-Papasseit, estic convençut que Hauria agafat una guitarra i, con los otros que también ho fan, correria pobles i ciutats cantant cançons. Seria com ‘viatjar terres i no quedar-se a cap’. Faria per ell”. (“Si tuviéramos hoy entre nosotros a Joan Salvat-Papasseit, estoy convencido de que habría cogido una guitarra y, como los otros que también lo hacen, recorrería pueblos y ciudades cantando canciones. Sería como viajar por tierras y no quedarse con ninguna. Lo haría por él”). Los caligramas de Papasseit resonaron con los ideales de cantautores como María del Mar Bonet, Lluís Llach, Ovidio Montllor y Ramon Muntane. Para ellos, el interés por el escritor fue consecuencia de un proceso de revalorización y redescubrimiento de las raíces políticas de la cultura catalana.
Acaso ese es el objetivo de este texto: revalorizar y redescubrir, desde Alcalá, al que se considera un pionero de la modernidad literaria en Cataluña, un poeta que supo recurrir a las corrientes estéticas de su época sin renunciar a la ideología y la crítica social. Papasseit demostró que la poesía podía ser un canto a la velocidad y, al mismo tiempo, un grito de denuncia. Su vida y su obra exaltan el amor, la libertad y la resistencia que, todavía hoy, estallan con fuerza contra la máquina que nos subyuga.
