“—Es curioso cómo a veces se encuentran las cosas”. “Cómo conocí a vuestra madre”, de Craig Thomas y Carter Bays
Todos en algún momento de nuestras vidas quizás hemos tratado de buscar a alguien con quien pasar el resto del tiempo, y no culpo a nadie por ello, sino que sencillamente pienso que en lugar de “buscar”, el verdadero verbo que tendríamos que sopesar sería el de “encontrar”, y es que, es muy posible que todo eso que realmente nos alimenta emocionalmente no es una cosa que se busque de manera obsesiva, sino que, simplemente sea algo con lo que uno se tope en el momento menos pensado.
Ted Mosby (Josh Radnor), un arquitecto al borde de los treinta que vive en Nueva York rodeado de sus amigos, es el tipo de persona que suele emplear más el verbo de búsqueda en su intento por obtener la vida que siempre ha ansiado. Sin darse cuenta, se siente presionado y entre dos mundos que parecen quedarle igual de grandes: por un lado, la estable vida de sus mejores amigos, Marshall (Jason Segel) y Lily (Alyson Hannigan), que llevan juntos desde la universidad y a los que nunca parece pasarles nada malo; por otro lado, el mujeriego y espontáneo Barney Stinson (Neil Patrick Harris), otro de sus grandes amigos, cuya vida se decide en el instante anterior a que suceda y cuya mayor preocupación es con cuál de todas las chicas que hay en el pub se acostará en las próximas horas. Ted solo quiere llegar a ser como Marshall y Lily, pero tiene la sensación de que cada vez se le hace más complicado y no quiere convertirse en una copia de su amigo Barney. Un día, sin demasiadas ilusiones por conseguir nada serio, se topa repentinamente con Robin Scherbatsky (Cobie Smulders), una desenfadada canadiense que ahora vive en la gran ciudad y gracias a la que irá desarrollando sus habilidades amorosas y sociales en su larga búsqueda por encontrar a la que será la madre de sus hijos a lo largo de nueve temporadas con muchos altibajos.
“Así comienza la historia de Cómo conocí a vuestra madre” (2005 – 2014), que diría el propio Mosby con su voz en off. Este sería un hecho que resultaría anecdótico si tal vez se lo preguntásemos a padres, amigos, etc., pero que fue la excusa perfecta para contar todos los episodios que asaltaron al protagonista y a sus amigos, entre los que también se unirá Robin; hasta el preciso momento en el que conoció a su esposa. Nueve temporadas organizadas en torno a 208 capítulos que en la realidad deberían concentrarse en una tarde noche cualquiera en la que, de una manera inesperada, se plantearía la duda.
Es curioso que la serie acabase en 2014 y que en la actualidad siga despertado muchas sensaciones diez años después, no solo por la secuela que Disney lanzó en 2022 llamada Cómo conocí a tu padre que, desafortunadamente, no tuvo mucho éxito; sino siendo además una de las sitcoms más seguidas de los últimos años, junto a otras como su antecesora Friends (1994 – 2004), o aquellas que se desarrollaron paulatinamente a la par que esta, como son Dos Hombres y medio (2003 – 2015), o The Big Bang Theory (2007 – 2019).
La serie, como bien dice la denominación de su género, es una comedia en casi toda regla, con sus risas enlatadas y sus escenarios predeterminados en gran parte, entre los que destacan el pub McLaren’s o las viviendas de los protagonistas. Fue, además, una serie con cameos muy interesantes, como el de la cantante Britney Spears en la tercera temporada, que, aunque no bien visto por todos, significó un buen empujón para la popularidad de la trama y la serie. Digo que es casi una completa comedia porque no faltan escenas e incluso capítulos enteros dedicados a la desazón, el dolor o la tristeza en muchas de sus formas. A pesar de ser una serie donde prima la gracia, se dedica mucho tiempo a la evolución de los personajes, donde en cualquier otro sitio podrían haberse quedado reducidos a los estereotipos de las diferentes personalidades que pueden adoptarse durante los veinte y los treinta años, como ser un romántico obsesivo, un depredador sexual o una periodista con fobia al compromiso. Se puede entrever de manera muy gráfica cómo cada uno de los cinco personajes principales va madurando y poco a poco acercándose a lo que van a convertirse, aunque eso no tenga que ver necesariamente con su puesta en escena inicial. Se trata de una serie que puede verse de manera desordenada en un ochenta o noventa por ciento, con conflictos que se resuelven al final de cada capítulo; pero como se adivina, ahí está ese diez o veinte por ciento del argumento que no podemos dejar pasar sin entender el orden de los capítulos, y en el que se hacen analepsis y prolepsis de manera continuada para poder estar constantemente al corriente de lo que pasa. Esto también nos lleva a la idea de que todo el relato que sigue a la serie no es más que una versión subjetiva de cada hecho en la que se utilizan palabras en clave, y seguramente se supriman partes de las historias a las que da voz Ted Mosby porque, recordemos, es una anécdota algo adaptada para sus hijos.
Su estructura es aparentemente simple, pero tremendamente compleja en el interior y cuyo sentido estaba pensado desde la primera temporada, desde donde podemos intuir que la lluvia y los paraguas serán elementos centrales. Es por eso que no fue baladí el hecho de que las secuencias con los hijos, Penny y Luke (incluidas también las del episodio final de la serie), fueron grabadas entre la primera y la segunda temporada por ambos actores, Lyndsy Fonseca y David Henrie. Podría parecer descabalado al principio la idea de que tuviesen presente el final que querían darle desde el inicio de la trama, si tenemos en cuenta que cada historia de amor que logra tener Ted podría parecer una secuencia sin fin de pasajes sentimentales donde cada cual es más intenso que el anterior, donde no podría haber nada nunca después de eso. Pero siempre lo hay. Hasta que conoce a su madre.
Pero ¿quién es ella? ¿Cuál es su verdadero papel en la serie? ¿Estuvo siempre ahí? En cierto modo, todas las preguntas que, enrabietados, los espectadores nos hacemos tras cada relato van resolviéndose poco a poco, incluso mediante formas que no podemos entrever hasta el final, aunque eso resulte tremendamente Bangustioso. A veces inclusive dejándonos pistas en algunos capítulos sin saber que lo eran, para que al terminar la serie todos nos preguntemos “¿cómo pude no ver eso?”.
“Cómo conocí a vuestra madre” estuvo considerada en su momento como la hija directa de Friends, aunque si se me permite, tiene matices que la hacen más angulosa y evolucionada en su búsqueda por hacerla algo más reflexiva. Del mismo modo, se hizo bastante célebre el momento en el que se publicó el capítulo final, cuyo contenido no mencionaremos, pero que fue polémico y aclamado a partes iguales, por lo que el DVD original que se sacó de la novena y última temporada también incluyó el final “alternativo” con el que estaría de acuerdo la otra mitad de los fanes de esta sitcom.
Para muchos, podría tratarse de una mera crónica de la vida de jóvenes adultos que, viviendo en algún lugar bastante mediocre, intentan sortear los obstáculos que van encontrándose por la senda en su esfuerzo por conseguir sus aspiraciones, satisfacer sus pasiones más profundas, y las más bajas también; y sus deseos por que en el día de mañana no sigan compartiendo piso a los cuarenta, o por que puedan tener un trabajo estable con el que no teman no llegar a final de mes. Eso sí que es, sin duda, algo por lo que muchos en algún momento pasamos.
Como digo, nada de lo que muestra esta serie puede ser una verdadera casualidad, ya que incluso los personajes protagonistas son en cierto modo un reflejo muy bien retratado de los propios creadores de la serie, Craig Thomas (Minnesota, 1971) y Carter Bays (Shaker Heights, 1975), quienes se conocieron en la universidad, al igual que Ted y Marshall, y muestran muchos rasgos en común con estos: Craig Thomas era un romántico empedernido que buscaba desesperadamente al amor de su vida, mientras que Carter Bays disfrutaba de su vida en pareja con la que luego sería su mujer y la que pediría explícitamente que fuera Alyson Hannigan quien encarnase a esa especie de alter ego. Todo ello no haría sino aumentar el nivel de credibilidad que puede llegar a darse en una sitcom cuya cabecera nos termina de convencer mediante la sucesión de fotos estilo Polaroid de los cinco amigos bajo el sencillo “Hey Beautiful” (canción que, por cierto, también fue obra de los dos creadores en su grupo de juventud The Solids).
No podemos terminar este análisis sin darnos cuenta de que en realidad la serie es un pedazo de vida de sus dos creadores, los que pusieron trocitos de sí en ella para que pudiera calar en los espectadores más allá de sus tintes tan divertidos.
Si nos sincerásemos todos los que hemos visto la serie (y por qué no, también aquellos que solamente han oído hablar de ella), daríamos algo más de lo que tenemos para volver a verla por primera vez y sobre todo llegar a esa escena en la que por fin Ted Mosby pronuncia las palabras: “…Y así es como conocí a vuestra madre”, pero hay cosas que se pueden ver de cierta manera una sola vez. El resto de veces solo lo intentamos.
Estudiante del grado Estudios Hispánicos de la Universidad de
Alcalá de Henares. Aficionada a la literatura universal y a la escritura. Actualmente se encuentra
en el equipo de coordinación de la sección de Alrededores de la revista Contrapunto.

