Lo extraño en la cotidianidad. “Al final del miedo”, de Cecilia Eudave

por Abr 19, 2021

Lo extraño en la cotidianidad. “Al final del miedo”, de Cecilia Eudave

por

Cecilia Eudave, Al final del miedo

Madrid, Páginas de Espuma

125 páginas, 15 euros 

La noción de unheimlich, según es trabajada por Sigmund Freud, ubica lo extraño dentro de la cotidianidad. Lo más inquietante no es lo ajeno, sino lo que, siendo en principio conocido, resulta ajeno. La relación de esta idea con el género fantástico y, de forma amplia, con la literatura de terror ha sido extensamente estudiada. El llamado padre del psicoanálisis ya establecía un vínculo entre el concepto de lo “siniestro” (traducción que se ha dado al término) y el famoso relato de E. T. A. Hoffman, “El hombre de arena” (1817). Esta es la noción explorada en el último libro de Cecilia Eudave (Guadalajara, 1968), Al final del miedo. Los ocho relatos que conforman el volumen parecen regirse por un principio: la realidad ordinaria a la que estamos acostumbrados adquiere matices siniestros, se enrarece, y muestra su faz oscura. Los personajes que protagonizan transitan el espacio limítrofe entre la cordura y la sinrazón, entre lo que se considera normal y aquello que escapa al entendimiento. 

En varios relatos, lo extraño aparece como una forma de mirar el mundo. Los acontecimientos verdaderamente inquietantes no son, entonces, propiamente fantásticos o imposibles. Es la mirada de los personajes la que descubre un aspecto turbio en la realidad: la extraña amnesia que sufre Isabel en “Sereno olvido”, por ejemplo, o la tensa relación de la pareja que protagoniza “Espejismo”. En esta misma línea podemos ubicar la búsqueda de antigüedades de Ismael y Nora, en “Cazando un día de campo”. En estas historias se percibe lo que podemos llamar, tomando prestadas las palabras de Cristina Fernández Cubas, el “ángulo del horror”. El mundo, dependiendo de dónde se ubique el observador, puede revelarse siniestro. 

Esto no debe llevar a la conclusión de que el libro de Eudave no posee cuentos no-miméticos. Por el contrario, la primera lectura que ofrece, “7 minutos”, confronta al lector con un hecho imposible: Jorge se despierta y descubre a una pequeña mujer viviendo en la pantalla de su ordenador. A través de esta óptica, el último texto, que da título al libro, “Al final del miedo”, resulta clave. Gira en torno a un acontecimiento que se menciona en todos los relatos y que da cohesión al volumen, la aparición de inexplicables huecos en la ciudad y en el mundo. Nadie sabe de dónde vienen ni qué hay dentro de estos. El misterio es comentado por todos los personajes y hace que incluso los relatos que se definen en la ambigüedad puedan leerse desde los géneros no-miméticos. Este es el caso de “Deja que sangre”, en el que una pareja va a un extraño club nocturno, o de “La verdad verdadera”, en el que un policía, durante un interrogatorio, pierde las certezas que posee sobre lo real. 

Al final del miedo, el libro de Eudave, muestra una propuesta interesante y compleja. Por un lado, los relatos que lo conforman exploran una misma idea, lo siniestro, lo extraño dentro de la vida cotidiana. Esto da coherencia. El lector, incluso al enfrentarse a historias claramente imposibles en la realidad extratextual, reconoce una experiencia familiar: el punto en que lo ordinario se vuelve extraño o inquietante. Por otro lado, la presencia de un elemento intradiegético aglutinador, los inexplicables huecos que aparecen en todas las historias, recuerdan que los protagonistas habitan un mismo universo, un mundo en el que la realidad, literalmente, muestra fisuras. Esta no es la única pista que permite conectar las diferentes historias, si bien es la más prominente. Las relaciones entre los personajes se revelan, los hilos que unen sus existencias se dan a conocer en las diferentes narraciones. El lector es confrontado con una suerte de rompecabezas, los relatos son piezas que ganan fuerza en tanto que parten de una totalidad. Así, el libro posee un carácter lúdico, en el que existen elementos que, incluso cuando podemos reconocer, se hacen extraños e inquietantes al insertarse en un contexto amplio. 

 

 

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