¿Qué se esconde tras la Hermandad Sagrada? “Las Indignas”, de Agustina Bazterrica
Agustina Bazterrica: Las Indignas.
Barcelona, Alfaguara.
192 páginas, 17,95 euros.
Tras el éxito de Cadáver Exquisito (2017), Agustina Bazterrica (Buenos Aires, 1974) vuelve a sorprender y aterrorizar a sus lectores con su nueva novela, Las Indignas (2023). Ambas obras tienen lugar en un futuro distópico en el que los humanos han causado su propia caída e intentan sobrevivir a cualquier precio. Sin embargo, este último título acontece, además, en un mundo postapocalíptico, arrasado por guerras y desastres medioambientales.
En Las Indignas el lector se encuentra con una autora anónima que narra en un diario improvisado su vida en un convento regido por la misteriosa Hermandad Sagrada, de la cual forma parte. A través de este diario, el lector sabrá qué sucedió con el mundo fuera de los límites del convento, conocerá a las extrañas integrantes de este culto y se aproximará a la religión que profesan. Las Indignas forman parte de un extraño régimen religioso que adora al llamado “Él” y cuyo objetivo es purificarse de sus orígenes y del Dios erróneo para llegar a ser Elegidas o Iluminadas, una clase superior a las Indignas que, mutiladas para canalizar su don, tienen la capacidad de recibir mensajes de su deidad y viven alejadas del resto de las mujeres.
El aspecto más llamativo de la novela de Bazterrica tiene que ver con la elección del narrador: una primera persona innominada, perteneciente a este culto religioso compuesto únicamente por mujeres, que vuelca sobre su diario las relaciones que establece con el resto de las integrantes y con la hermana superior, así como determinados recuerdos de su vida previa a la Hermandad. Priman en la narración, sin lugar a duda, el misterio y la inmersión en la historia contada, dado que los lectores lo desconocen todo sobre esta congregación y la vida pasada de los personajes.
La trama es lineal y es narrada a trompicones, el diario es un objeto prohibido y la protagonista sabe que será castigada duramente si lo descubren. Algunas palabras o frases están tachadas o censuradas en la propia novela, queriendo ocultar los verdaderos pensamientos de la joven. Asimismo, muchas oraciones se cortan bruscamente, debido a que la autora debe abandonar la escritura cuando alguien viene; del mismo modo, algunos temas se dejan sin resolver, ya que cuando se retoma la narración, la autora ya ha olvidado lo que estaba escribiendo y comienza con algo distinto. Todos estos detalles favorecen una mayor inmersión en la trama, asemejándose al “found footage” o metraje encontrado, un elemento clásico de películas de terror como La Bruja de Blair (1999). El lector tiene la sensación de haber llegado al convento y de estar descubriendo, junto con la protagonista, las atrocidades que allí se cometen.
En Las Indignas la humanidad ha llegado casi a la extinción a causa de la sobreexplotación de los recursos naturales y la contaminación, que ha acabado con el agua potable y ha limitado el crecimiento de las plantas. Tras el apagón que terminó con la electricidad y los últimos resquicios de humanidad en el planeta, las personas vagan por parajes desolados con la esperanza de sobrevivir un día más sin importar qué hacer para lograrlo. En esta novela puede verse reflejada también la lucha contra el patriarcado, ya que a pesar de que los hechos suceden en un escenario postapocalíptico, las mujeres del convento continúan siendo dominadas por un hombre, un Dios cuyas intenciones desconocen y cuyas enseñanzas son transmitidas por la Hermana Superior, una mujer cómplice de las atrocidades que suceden en el convento. Es notable el odio y la envidia que sienten las integrantes de la Hermandad Sagrada: las siervas son las que realizan el trabajo pesado y desprecian a las Indignas por tener una posición superior, mientras las Indignas se detestan las unas a las otras y compiten por realizar los mejores sacrificios (torturas) y ganarse el favor de Él. El objetivo de este culto parece centrarse en que las mujeres luchen entre ellas en vez de ayudarse y convivir en armonía.
Tras finalizar Las Indignas se experimenta una sensación de vacío sobrecogedor, la historia termina sin previo aviso y golpeando al lector con su crudeza. La prosa ágil y sencilla permiten que el lector se sumerja en la historia y empatice con la protagonista, posiblemente siendo consciente desde el inicio de que algo no cuadra en ese misterioso convento.
María Brea Gutiérrez es estudiante del Máster de Edición y Gestión Editorial. Apasionada por la literatura gótica y de terror, los idiomas y el cine. Actualmente es la encargada de las redes sociales de la revista y gestiona la colaboración de Contrapunto con la plataforma de radio MaxBox.

