El aborrecible placer de quemar. “Ojos de fuego”, de S. King.

por | Jun 15, 2020

El aborrecible placer de quemar. “Ojos de fuego”, de S. King.

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El escritor estadounidense Stephen King (Estados Unidos, 1947) es considerado por muchos “el rey del terror”. Con varias novelas publicadas que habían consolidado su carrera como escritor de horror, entre las que destacan Carrie (1974) y El resplandor (1977), en 1980, publicó Ojos de fuego. Se podría decir que con esta historia se distanció del género con el que había cimentado su carrera literaria, ya que se trata de una novela de ciencia ficción. Sin embargo, esto no impide identificar en ella elementos característicos de su estilo y de su universo literario.

Ojos de fuego presenta a Andy McGee y a su hija, Charlie, como fugitivos que huyen de los agentes de una institución gubernamental secreta llamada “la Tienda”. En las primeras páginas del libro se descubre que estos dos personajes no son personas normales y corrientes, sino que están dotados de habilidades psíquicas. Andy es capaz de instar a la gente a seguir sus sugerencias o a creer en algo mediante empujes mentales. Por otro lado, Charlie está dotada de piroquinesis, es decir, tiene la capacidad de prender fuego con su mente. A diferencia de su padre, su capacidad psíquica se desarrolla y se fortalece con el uso. Este hecho es una grata sorpresa para “la Tienda”, una agencia que realiza experimentos científicos para su aplicación militar, ya que el talento de Charlie supera en potencia y efectividad a los que ellos habían estimulado artificialmente. Por ello, quieren capturarla para someterla a diversas pruebas y convertirla en un arma.

Gran parte de la novela presenta de forma simultánea la persecución por parte de un bando, y la huida por parte del otro. De esta manera, no solo se muestra la perspectiva de los protagonistas, sino también la de los antagonistas. Además, esta técnica incrementa la tensión, puesto que permite conocer si Andy y Charlie van un paso por delante de “la Tienda” y viceversa. A su vez, esta dinámica se alterna con analepsis que explican el origen de las habilidades psíquicas de la familia McGee y el porqué de su huida.

En primer lugar, uno de los temas de la novela que más conmueven es el conflicto interno de Charlie. En un punto de la historia, ella se debate entre el desagrado y el placer que le produce hacer uso de la piroquinesis. Charlie ha tenido que lidiar con su poder desde que nació; sus padres la obligaron a reprimirlo desde muy pequeña, puesto que se dieron cuenta de que no solo podía poner en peligro a otras personas, sino también a sí misma. Eso la lleva a asociar su habilidad con la maldad, y lo tiene interiorizado de tal manera, que no puede evitar sentir horror e indignación al ponerlo en práctica. Sin embargo, a medida que usa su habilidad, comienza a sentir placer, y esa contradicción le provoca desprecio hacia sí misma. A partir de este conflicto interno, se percibe que Charlie está sometida a una responsabilidad y una presión que no son propias de una niña de apenas siete u ocho años. Esto la convierte en un personaje de gran complejidad y con una impresionante evolución. Además, King consigue dotarla de humanidad, dando lugar a que los lectores empaticen con ella sin importar el daño que pueda provocar su poder.

Por un lado otro de los temas de la novela, que a su vez es un elemento propio del universo literario de Stephen King, son las relaciones personales, ya sean familiares, de amistad o entre vecinos. King entiende a la perfección los lazos que unen a las personas y las tensiones que los amenazan, y juega con ello constantemente. En este caso, lo hace a través del vínculo más estrecho posible: el de un padre y una hija. Muestra la buena relación entre ambos, y posteriormente, a través de “la Tienda”, la lleva al límite. En cambio, termina demostrando que esa unión es irrompible. También cabe destacar que “la Tienda” es una institución ficticia a la que Stephen King ha recurrido en varias de sus historias, ya sea como la causante del conflicto como la encargada de solucionarlo. No puede evitarse la comparación de ste organismo con las típicas agencias secretas estadounidenses, que muchas veces han estado rodeadas de cierta especulación por sus actividades clandestinas. Por lo tanto, en cierta manera, a partir de este elemento, se desprende una crítica a los servicios secretos de Estados Unidos, de los que se ha oído hablar en innumerables ocasiones.

Finalmente, aunque esta novela se distancie del terror al que King iene acostumbrados a sus lectores, hay resquicios del estilo y de los elementos propios de este género. Sin ir más lejos, muchas de las descripciones del libro evocan n ambiente oscuro que llega a generar miedo. Destacan las descripciones que aparecen en las analepsis, en las que el autor mplea elementos asociados con el terror, tales como la sangre, la oscuridad, los ruidos y el temor de los propios personajes. Otros elementos característicos de este género se perciben en la manera de actuar de determinados miembros de “la Tienda”. En concreto, John Rainbird es un psicópata al que le gusta mirar a sus víctimas a los ojos mientras mueren, puesto que es su forma de descubrir lo que hay más allá de la vida y le da una sensación de poder.

En conclusión, Stephen King arriesgó con Ojos de fuego porque se aleja de su género habitual, pero lo consiguió con éxito. El único defecto que se podría señalar es que quizás, la novela es demasiado larga en relación con la historia que cuenta. A pesar de ello, su talento para contar historias es innegable. En este caso, la tensión por la huida de los dos protagonistas y su vínculo especial hacen que Ojos de fuego sea trepidante y emotiva.

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