Un viaje de reconstrucción y duelo personal. “Nada que no sepas”, de María Tena

por | Mar 24, 2019

Un viaje de reconstrucción y duelo personal. “Nada que no sepas”, de María Tena

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Nada que no sepas, María Tena

Barcelona, Tusquets

238 páginas, 18 euros

Nada que no sepas (2018) induce a un momento de pausa que se necesita en cierto punto de la vida. Un momento de duelo para lidiar con uno mismo, para razonar y reflexionar sobre los actos que han configurado el propio ser. Un flashback que permite indagar en los recuerdos y responder a preguntas que jamás tuvieron respuesta, o que, por las circunstancias dadas, no fueron entendidas. Un momento para resucitar todos los sentimientos que el fulminante paso del tiempo no pudo borrar.

En esta tesitura se encuentra la protagonista de esta obra de María Tena (Madrid, 1953) cuyo ferviente propósito es disipar las dudas sobre la abrupta y repentina muerte de su madre, la cual dio fin a su infancia y adolescencia, y comienzo a nueva vida, tras pasar por un periodo de crisis matrimonial debido a la infidelidad cometida por su marido, en un intento de recuperar los rescoldos de quien fue. Tena pasó sus primeros años en Dublín y Montevideo, ciudad uruguaya en la que se desarrolla la trama de esta novela. Gracias a Nada que no sepas, ha sido galardonada con el XIV Premio Tusquets Editores  de Novela 2018.

 La narrativa de esta autora se caracteriza por su gran habilidad para expresar sentimientos con un estilo simple y directo, una sintaxis sencilla, prescindiendo de una recargada adjetivación, empleando tan solo las palabras necesarias para lo que se desea transmitir. En primera persona, la narradora y protagonista de esta historia vuelve al Uruguay de su infancia después de cuarenta años para desentrañar las claves que la llevaron junto con su familia a una forzosa vuelta al Madrid de los años sesenta. Sus pesquisas la llevan a entrevistar a las personas de su entorno, para recoger diferentes puntos de vista sobre el misterio que supuso su madre, con el fin de conocer su vida más allá de la convivencia familiar y comprender su comportamiento. Una búsqueda de identidad, una resolución del misterio que suponen las personas, incluso aquellas a las que se considera más cercanas. Un descubrimiento del mundo interior que encerramos y que para el resto es imposible vislumbrar.

Se realiza una clara distinción entre dos sociedades que comparten el mismo tiempo pero no el mismo espacio. Durante los años sesenta la sociedad media alta de Montevideo concedía una gran visibilidad a la sexualidad, donde las relaciones de pareja se entrecruzaban y las intrigas amorosas estaban a primera orden del día en un ambiente constantemente festivo. De esta libertad no solo disfrutaban los hombres; también las mujeres podían tener sus aventuras ilícitas y poner en práctica sus fantasías sexuales. En contraposición, la sociedad española de posguerra seguía el canon franquista basado en la sumisión, el catolicismo y el decoro.

La madre de la protagonista vive en su propia piel el conflicto interior al que debe enfrentarse eligiendo si dejarse llevar por sus sentimientos e instintos, abriéndose paso en un nuevo concepto de sociedad, o por el contrario, aferrarse a los valores retrógrados inculcados, arraigados profundamente en su código moral.

 Todas las mujeres de esta historia experimentan una evolución en la forma de concebir el amor. Todas ellas han sufrido una decepción por la idealización del amor romántico debido a la monotonía que apaga la llama de la pasión, los celos, las infidelidades… Dejan de creer en ese amor por el cual uno es capaz de dejarlo todo y acabar en el desastre y la destrucción. No obstante, también se proyecta una visión diferente en la que se define como un sentimiento de paz, de sosiego, donde se funde con la amistad, el cariño y el afecto. Una conexión en la que ni el tiempo ni la distancia hacen mella. Una intuición que estaba en letargo y cuando encuentra su momento oportuno se descubre y cobra sentido.

Nada que no sepas es un viaje de reconstrucción de relatos que evoca una vida entera. Al comenzar a leerlo se activa un engranaje en el que las piezas van encajando poco a poco y todo adquiere una razón de ser. Una vez que este rompecabezas ha sido resuelto incita a reflexionar sobre la vida en sí misma: experiencias, recuerdos, anhelos, ilusiones, dolores y sufrimientos. Cuando termina la historia una imperiosa satisfacción y armonía se apodera de uno y se entiende que el tiempo responde a todas las preguntas y pone a cada uno en su lugar. Solo es cuestión de esperar.

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