El Federico que nunca llegó a ser. “Yo no maté a Federico”, de Carlos Mayoral

por Abr 19, 2022

El Federico que nunca llegó a ser. “Yo no maté a Federico”, de Carlos Mayoral

por

Carlos Mayoral, Yo no maté a Federico

Barcelona, Espasa

337 páginas, 19,90 euros

Carlos Mayoral (Villaviciosa de Odón, 1986) ofrece una novela en la que realidad y ficción se fusionan sobre la muerte del poeta Federico García Lorca. Dos fragmentos poemáticos de García Lorca y Antonio Machado abren el libro: “Herido de Amor”, del autor granadino, y “El crimen fue en Granada”, de Machado. Con estos versos sobre la muerte del protagonista de la novela se adelanta la temática principal, ya presente en el título de la obra: Yo no maté a Federico. Antes de comenzar con la trama narrativa, Mayoral realiza un breve agradecimiento a José Anchorena, que le había facilitado las informaciones verídicas sobre la muerte del poeta, para que él la novelizara. Como señala en los apartados finales del libro, Mayoral mezcla realidad y ficción: por ejemplo, el protagonista, Germán, es totalmente ficticio.

Yo no maté a Federico se articula en torno a tres episodios: “La paz”, “La guerra” y “La muerte”. Ninguno de ellos sigue un orden cronológico lineal. Cada capítulo se compone de numerosos apartados, en los que se alternan sucesos ocurridos antes de la guerra civil, con Federico en vida, sobre 1935 y 1936; y después de la contienda, en 1942, en la inmediata posguerra y con el recuerdo del poeta granadino.

La historia presenta a un joven llamado Germán Monteverde. Germán, que acompaña a su padre repartiendo tabaco por La Vega de Granada, por casualidad, una jornada llegó a los dominios de los García Lorca. Allí, ensimismado por las notas musicales de un piano, se adentró en el hogar, donde conoció a Federico. García Lorca empatizó con el muchacho, al que permitió tocar su piano. Federico, al descubrir el gran talento de Germán, lo apadrina como tutor musical, con la esperanza de que se convierta en uno de esos músicos que pasan a la historia. Manuel de Falla, amigo de Federico, también apoya a Germán.

La portada del libro se inspira en esta parte argumental: sentados a orillas del piano, Federico enseña a Germán sus conocimientos musicales. La portada, hecha a dibujo digital, resulta muy representativa, pues muestra el corazón de la trama. La cara de Germán, que jamás existió, no es revelada. Sin embargo, sí se muestra, de lado, el rostro de Federico, con su cabello negro repeinado y su lunar en la parte izquierda de la faz.

Pasados los años, Federico ya muerto, la otra trama principal se ubica en 1942. Germán malvive en la trastienda de un estanco en el que trabaja, a la vez que realiza contrabandismo, estraperlo. El capitán militar Nestares, al que en Granada vinculaban con la muerte del poeta, termina interceptando al joven muchacho. Conocedor de su talento musical, Nestares le ofrece un pacto: si toca el piano (que heredaría de García Lorca) para su moribundo padre y cuida de él, limpiará su expediente. Además, así, Germán conseguiría el indulto de su madre, que en la Segunda República participaba en las expediciones de culturización y alfabetización en las zonas paupérrimas del país. Progresivamente, Germán descubrirá que Nestares, en el fondo, no era un villano, imagen que el pueblo tenía de él. Tras la muerte del padre de Nestares, el capitán revelará al muchacho cómo ocurrió verdaderamente el asesinato del poeta: tras ser aprisionado, Nestares estuvo en contra de su fusilamiento. Para él, Federico era una persona noble y carismática que no tenía nada que ver con el conflicto, pero en esa guerra lideraban el rencor y el odio. Así pues, Valdés, superior de Nestares, mandó ejecutar al poeta, respaldado por antiguos sus “enemigos”. “Yo no maté a Federico”, se justifica Nestares. Él no deseaba la muerte del granadino, pero no pudo evitarla. En esta parte son muy significativos algunos versos de García Lorca que aluden a su muerte, como los del poema premonitorio que escribió en Poeta en Nueva York (1940): “Cuando las hundieron las formas puras/ bajo el cri cri de las margaritas/ comprendí que me habían asesinado”.

Nestares no pudo evitar la persecución policíaca de Germán, por lo que le otorgó una identidad falsa para huir del país. Su destino sería México, donde le habrían conseguido un prometedor futuro como músico. El final es alentador: Germán consigue huir de la persecución del cuerpo de seguridad nacional gracias a Rafael, un guitarrista del que se enamoró. Germán es, metafóricamente, el legado de Federico: un homosexual que fue perseguido, pero que en este caso logró escapar de la muerte franquista. Germán recogería también las lecciones musicales de Federico, que le llevarían a la gloria cultural. Germán es, en parte, el Federico que nunca llegó a ser.