Testimonios y memorias. “Con toda la muerte al aire” (2021), de María Eugenia Cerutti
María Eugenia Cerutti: Con toda la muerte al aire
Argetnina, Sed Editorial
134 páginas
¿Cómo intervienen las obras literarias o artísticas dentro de la cultura feminicida? En un primer pensamiento, podemos decir que sirven como un medio para visibilizar un fenómeno y que abogan por la igualdad y critica la violencia contra la mujer. Sin embargo, este desarrollo, aparentemente positivo, contrae una teatralización de los casos en los medios y convierte estos hechos en un espectáculo capaz de ser comercializado. Se crea un morbo de consumición de imágenes violentas que resulta problemático.
Con toda la muerte al aire (2021), de María Eugenia Cerutti, es una obra en la que se explora la historia de una víctima de feminicidio. En el Buenos Aires de 1955, se halla el cadáver de una mucama de 27 años distribuida en tres zonas de la ciudad: torso, piernas y cabeza. Gracias a la combinación de fotografías y recortes se recrea la escena del crimen, que causa una gran conmoción en la sociedad, así como una intensa sensación de incomodidad y sugestión.
Las noticias de dicho acontecimiento consiguieron llamar la atención de la población y motivaron numerosos artículos en diversos periódicos y revistas. Según la sociedad del momento, la culpa del incidente, al contrario de lo que cabría esperar, acabó recayendo sobre la víctima, a la que llaman desde aprovechada hasta prostituta. El victimario consigue el favor de las personas y sale casi indemne de su crimen.
Cerutti, fotógrafa y periodista, tiempo después investiga el crimen y abre un debate sobre las memorias del feminicidio: todos somos consumidores del horror, pero, ¿es posible deshumanizar el feminicidio y convertirlo en fuente de comercio? En el caso de este feminicidio en concreto, la sociedad convirtió un acto violento y terrible en un objeto de fascinación en el que la víctima fue culpada y señalada, mientras que el victimario fue absuelto. Se transformó en un crimen social en el que se condenó a la víctima “imperfecta” y se hizo evidente una reacción insensibilizada por parte de la sociedad, que no asumió una responsabilidad lectora a la hora de consumir las diversas representaciones de este caso.
La obra revive el feminicidio completo desde la llegada del hombre a su casa hasta el momento en que la descuartiza y la distribuye por la ciudad a través de dos actores que interpretan el rol de víctima y victimario. Se presentan numerosas fotografías sobre la casa y las distintas partes de la modelo como sus piernas, sus brazos y su rostro, recreando un puzle partido y repetitivo, intercalando la acción del crimen. En este tipo de ediciones no solo se recupera a la víctima, sino también al perpetrador y su intento de diversificar el paisaje de la violencia de género, que puede llegar a crear un interés morboso y cruel.
¿Y tú, preciado lector, eres consumidor de la violencia?

Noemí Daphne San Martín Cano
Estudiante universitaria de la carrera de Estudios Hispánicos de Alcalá de Henares, con gran pasión por la cultura, el arte y una persona que se desvive por los libros. Escritora desde joven con una trayectoria literaria que abarca desde ser partícipe en un proyecto musical donde bailó, cantó y representó su propio poema, La Vida y La Muerte, en el Auditorio Nacional de Madrid hasta la actualidad, en la que es partícipe de Contrapuntocomo coordinadora de Alrededores.

Vale aclarar que José Burgos -el victimario- no salió indemne ni fue absuelto. Fue condenado a 20 años de prisión, pena que luego fue reducida a 14 años. Por buena conducta solo cumplió 10 y fue liberado a mediados de los 60s. Siguió viviendo en la casa donde se produjo el asesinato hasta su propia muerte, en 2006.