El legado de “Cumbres Borrascosas” de Emily Brontë.

por | May 7, 2020

El legado de “Cumbres Borrascosas” de Emily Brontë.

por

Emily Brontë, Cumbres Borrascosas

Traducción de Inga Pellisa Díaz y Nicole D’Amonville

Barcelona, Penguin Random House Clásicos

472 páginas, 9,45 euros

Cumbres Borrascosas es uno de los trabajos de las hermanas Brontë que más reconocimiento ha tenido a nivel mundial desde su creación en 1847. Si bien es cierto que debido a la crudeza con la que Emily Brontë (1818-1848) trata algunos temas, la novela no fue muy bien acogida por los primeros críticos de la época, no tardó mucho en cautivar la opinión tanto del público como de los estudiosos. En la actualidad es, junto con Jane Eyre, de Charlotte Brontë, una de las obras de las hermanas que mantienen un gran éxito. Desde hace años, pero poniendo énfasis en esta última veintena, Cumbres Borrascosas se ha cristalizado como uno de los mayores iconos de las historias románticas y ha perpetuado el modelo del héroe romántico.

Esta historia ha debutado en la pequeña y gran pantalla en innumerables ocasiones, desde el icónico Heathcliff de Laurence Oliver a la película de Buñuel, Abismos de pasión, que explora la visión de la necrofilia tras la muerte de Catherine o los Monty Python, que introdujeron a la famosa pareja en uno de sus espectáculos cómicos. Pero la creación de Emily Brontë no culminó en el cine, la cantante Kate Bush también hizo una canción llamada Wuthering Heights. Por supuesto, no se debería olvidar que Cumbres Borrascosas ha sido la influencia para toda una  subcultura. La literatura  juvenil ha bebido de este clásico para darnos hitos de la cultura pop como Crepúsculo; y el género de terror le debe mucho a la estética de las novelas góticas. Es interesante el alto número de adaptaciones de la novela únicamente desde el año 2000: 4 películas y series en total.  Teniendo en cuenta la influencia de esta obra a lo largo de los años, hay un común denominador en la mayoría de estas producciones posteriores. Como ya se ha visto,  Cumbres Borrascosas ha servido como modelo de historia amor y es un ejemplo claro de la estética romántica. Pero en la obra original podemos ver mucho más que eso.

Algo que casi todas las adaptaciones deciden obviar es la segunda parte de la novela, en la que vemos a Cathy y a Hareton, hijos de los protagonistas. Esta parte es esencial ya que es en la que se ve cómo Cumbres Borrascosas pretende romper con los esquemas de su época. Emily Brontë utilizó la novela para expresar sus reivindicaciones, de una manera tan sutil que parece que en muchos casos han pasado desapercibidas. La autora planteó la ruptura con uno de los pilares más importantes para la sociedad victoriana: el núcleo familiar estable y perfecto, al menos a ojos de los demás. Aquí ese núcleo familiar está completamente roto desde el principio. Los Earnshaw no se esfuerzan en mantener ningún tipo de apariencia ni con los demás, ni entre ellos mismos. Se guían constantemente por las dinámicas de poder y no lo ocultan con falsos afectos. Catherine y Heathcliff son independientes y desobedientes desde que son pequeños y crecen preocupándose únicamente por sí mismos. En algunos casos se ha hablado de si la mediana de las Brontë se encontraba dentro del espectro autista precisamente por la manera salvaje y ermitaña en la que describió a la familia de protagonistas. Emily desarrolla personajes egoístas, mentirosos y que se dejan llevar por sus pasiones; en definitiva, humanos. Con Heathcliff, se esforzó en escribir un personaje indeseable en todos sus aspectos: cruel, avaro y sin empatía que, aunque clama amar a Catherine, solo se preocupa por ella porque considera que es de su propiedad . A pesar de que se podría justificar su comportamiento y su personalidad por su dura infancia no da la impresión de que la autora quisiera que se desarrollara por él ningún tipo de afecto. Catherine, por su parte, egoísta y malcriada, queda totalmente absorta en la tóxica y tormentosa relación con Heathcliff hasta el día de su muerte.

En la segunda parte, sin embargo, los hijos de ambos parece que reconducen la situación familiar y amorosa de una manera mucho más sana y estable. Aquí Emily parece introducir una historia esperanzadora en la que critica de manera tajante el determinismo que sentencia que los hijos deben heredar las condiciones de los padres y no pueden seguir su propio destino. Estos Cathy y Hearton son, en gran medida, lo contrario a sus padres. Por fin Hearton se presenta como una redención de propio Heathcliff sin necesidad de cambiar su personalidad.

Hay una tendencia generalizada a aceptar, tal vez por nuestra tradición cultural, que el protagonista es también el héroe y, por lo tanto, es un modelo a seguir. Parece que cautiva al lector de manera casi inconsciente. Pero para Emily Brontë, Catherine y Heathcliff no son héroes , sino lo contrario. Son humanos, pero no por ello deben ser imitados ni aclamados porque no representan los valores en los que tanto Emily como el resto de sus hermanas creían. Cumbres Borrascosas es mucho más que estética romántica y una relación escabrosa. Cumbres Borrascosas significa conocer a unos personajes auténticos y una historia más compleja de lo que pueda parecer a simple vista. Significa cuestionarse lo establecido, hacer autocrítica, aprender y desarrollarse como individuo.

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