Ensoñación andina. “La diosa de agua. Cuentos y mitos del Amazonas”, de Juan Carlos Méndez Guédez

por | May 8, 2020

Ensoñación andina. “La diosa de agua. Cuentos y mitos del Amazonas”, de Juan Carlos Méndez Guédez

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Juan Carlos Méndez Guédez, La diosa de agua. Cuentos y mitos del Amazonas

Madrid, Páginas de espuma

192 páginas, 17,10 euros

La curiosidad invade al lector tras leer el título del reciente libro de cuentos del escritor venezolano Juan Carlos Méndez Guédez (Barquisimeto, 1956) La diosa de agua, cuentos y mitos del Amazonas, publicado este año por Páginas de espuma. Se trata de un conjunto de trece cuentos con los que con un solo hilo conductor, María Lionza, el lector va construyendo la historia de la diosa de agua, descubriendo así su origen, atributos y poderes, pero también sus batallas contra seres terrenales y espirituales. Una diosa y no un dios: bella, sensual y fuerte, una mujer que habita en la montaña más alta de una región también exuberante de flora y fauna, que domina las aguas y se presenta como un espíritu de luz benevolente y compasivo. No en vano, la figura femenina de los cuentos también se muestra de la misma manera, con una carga de sensualidad y un erotismo narrado de tal forma, si se puede decir, sincero, transparente y real que permite visualizar a la mujer en todas sus edades y facetas, en sus travesías y batallas, en sus deseos y sentimientos.

Con esta obra, el autor hace una reconstrucción de algunos textos bíblicos y ofrece una versión de estos cargada de fantasía, suspenso, aventura y magia con personajes que componen una mitología andina. En todos los cuentos palpitan nombres de origen indígena como lugares, alimentos, costumbres, plantas medicinales y comestibles que traen a la memoria del lector los olvidados conocimientos ancestrales de algunos países latinoamericanos. La narrativa se compone de cuentos, mitos, pero también parábolas, y en algunos casos se mezcla la ficción con la realidad, es decir, de forma paralela al relato se escucha la voz del escritor que no solo comenta el proceso de escritura de un cuento, sino que también es testigo de sus pensamientos y su voz. El lector asiste a lo que él hace y desea en ese momento, la intención de leer los salmos y a Calvino, es pues un tránsito de la profundidad del relato a la táctil realidad.

Las historias están tan bellamente narradas que capturan, se sienten las emociones y sentimientos de los personajes, se logran percibir los tenues sonidos de la montaña y de las aguas de los ríos, los aromas dulces que contrastan con los del tabaco, el lector divisa los extensos cafetales y cañaduzales. El frío abraza las noches mientras el hombre quien ha perdido el sueño –un evento muy recurrente en las historias– se balanza en una hamaca con su amante en cuanto el viento que ronda las montañas acaricia sus pieles. Niebla, humedad y olor a tierra al ascender la montaña bajo los efectos de las hierbas, los personajes son perseguidos por ogros, sombras y seres tenebrosos que se difuminan cuando la diosa ilumina la tierra con el sol que ha nacido de un grano de maíz. Son estas las visiones que tiene el lector mientras transita por cada cuento y va reconstruyendo a la vez la historia de la diosa y de los personajes que se vuelven tan cercanos y tan íntimos con sus actos humanos.

Es digno destacar la fuerte presencia del maíz en la obra, pues se conoce la gran importancia que ha tenido para las culturas indígenas latinoamericanas este precioso grano que aún pervive en la alimentación de los pueblos y ciudades. La misma importancia que tiene en el mito Los tejidos de la reina el surgimiento del tejido materializado en cuatro tapetes fabricados por una mujer, donde se urde la historia completa de la diosa que no solo recuerda al mito de Aracne, sino también al origen del mundo plasmado en un mosaico con chaquiras por el pueblo indígena mexicano Huichol. Además, se encuentra una figura muy importante, la del sacerdote o chamán, así como la presencia de los ritos, las ofrendas y los altares para María Lionza. Es pues un conjunto de tradiciones y costumbres ancestrales que tienen un profundo respeto por la naturaleza. Quizás por todo este universo con tantos referentes andinos y mesoamericanos, surge la inquietud por la referencia al Amazonas en el título, pues el espacio geográfico mencionado en los cuentos y mitos así como el tributo a la diosa corresponden más a un área alejada de esta región.

Al final de la obra el autor ofrece un “Pequeño glosario personal que el lector puede evitarse” ­–el cual se recomienda leer al final– en el que describe los términos principales correspondientes a lugares, alimentos, bebidas, religiones, músicas, espíritus, expresiones y como no, el significado que tiene la diosa María Lionza para el espiritismo venezolano.

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