Secretos del pasado y del presente en Santo Estevo. “El bosque de los cuatro vientos”, de María Oruña

por Dic 3, 2020

Secretos del pasado y del presente en Santo Estevo. “El bosque de los cuatro vientos”, de María Oruña

por

María Oruña, El bosque de los cuatro vientos

Barcelona, Destino

416 páginas, 20,90 euros

Jon Bécquer, antropólogo e investigador privado, se aventura en la búsqueda de unos antiguos anillos que parecen perdidos desde hace siglos. No son unos anillos cualquiera, sino que pertenecieron a los nueve obispos medievales que están enterrados en el monasterio de Santo Estevo, en Ourense. Movido por las leyendas de la zona, y por su propia inquietud, Bécquer recorrerá las calles, las bibliotecas y archivos y los bosques gallegos, teniendo siempre como referencia el monasterio, reconvertido en parador.

Este Indiana Jones moderno, apelativo que le incomoda a pesar de que así le han bautizado algunos medios de comunicación debido a sus trabajos en la empresa de recuperación de obras de arte perdidas, o robadas, de la que es copropietario (Samotracia), es el protagonista de El bosque de los cuatro vientos, la nueva novela de María Oruña (Vigo, 1976). La autora ha dejado de lado, solo por el momento, esperemos, la historia de la teniente Valentina Redondo –quien ha protagonizado las tres novelas de la serie Puerto Escondido– para centrarse esta vez en las andanzas de Bécquer, eso sí, sin descartar el misterio como hilo conductor de su relato. Tampoco Oruña ha abandonado el norte como escenario para ubicar sus historias y a sus personajes e intercalar, como ya ha hecho en sus novelas anteriores, pasado y presente. La Galicia mágica y ancestral sirve, en esta ocasión, para esconder –y solo los lectores sabrán si para destapar– los secretos de la joven Marina quien, a principios del siglo XIX, vivió con su padre –médico del monasterio– en Santo Estevo. Los ecos de la vida de la muchacha se entrecruzarán con los del investigador y serán decisivos para el desenlace.

A pesar de que la presencia policial se reduce a la de una pareja de la guardia civil que investiga la muerte de un guía turístico que aparece en el huerto del monasterio, y que sirve como motor de la acción, esta obra cumple con los moldes clásicos de este género literario, como ya hemos hablado en Contrapunto. El hallazgo del cadáver, que en vida había manifestado querer confesar algo a Bécquer, se presenta como reclamo para enganchar a los lectores, quienes irán desvelando los diferentes hechos de la mano de un avispado y seductor protagonista que, además, no está solo, sino que cuenta con la ayuda, o con las trabas, de diversos personajes secundarios.

La nueva novela de Oruña no solo cuenta de forma amena y apasionada dos historias, la de Marina y la de Jon, que se entremezclan a pesar de la distancia temporal que dista entre ellas, sino que también reivindica la necesidad de cuidar y restaurar el patrimonio artístico y arquitectónico, ejemplificado en este caso con el gallego, para poder, desde el presente, reconstruir el pasado. Los secretos y vínculos que se han mantenido silenciados durante largos años pueden romperse con pocos pasos, si estos son acertados. ¿Será la estancia de Bécquer en Santo Estevo la primera de sus muchas aventuras a las que tengamos acceso los lectores y seguidores de Oruña? ¿Se encontrarán en sus siguientes páginas Bécquer y la teniente Redondo, entrecruzándose ambas series? Para conocer las respuestas habrá que esperar y, entre tanto, seguir leyendo.

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