Entre la memoria y el olvido. “Carta de un ateo guatemalteco al Santo Padre”, de Rodrigo Rey Rosa

por | Jun 10, 2020

Entre la memoria y el olvido. “Carta de un ateo guatemalteco al Santo Padre”, de Rodrigo Rey Rosa

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Rodrigo Rey Rosa, Carta de un ateo guatemalteco al Santo Padre

Barcelona, Alfaguara

240 páginas, 17,95 euros

Con una prosa magistral, Rodrigo Rey Rosa (Guatemala, 1958) relata en la novela de tipo histórico Carta de un ateo guatemalteco al Santo Padre la pugna entre una comunidad de origen maya y la iglesia romana. Más allá de una deliberada acusación, la novela gira en torno a un conflicto que nace en la época de la colonización por la posesión de tierras. Así pues, la mayor parte del relato es una reconstrucción en tres partes de esa vasta historia que comienza y termina con dos cartas a modo de prólogo y epílogo respectivamente.

Los personajes centrales son dos: por un lado, el comparador de religiones, un investigador con amplia formación religiosa e histórica y con estilo audaz, irónico y burlesco, que hace innúmeras referencias a la filosofía, a la psicología, a la iconología, a la cultura popular y al derecho, evidenciadas tanto en las conversaciones con los otros personajes –que desde diferentes perspectivas incitan a que el lector tome partido por uno de ellos–, como en su diálogo interior, en el que Rey Rosa permite ver a un ser humano con sus luchas internas, emociones, fragilidades y deseos. Y, por otro lado, el segundo personaje es un viejo cofrade kaqchikel llamado Melchor, un sabio tradicional, reservado, evasivo y diplomático cuando se trata de dar respuesta a las insistentes indagaciones del investigador. Es, pues, el personaje antagónico que le ofrece un halo de misterio tanto al lector como al comparador de religiones.

En la novela, el autor privilegia a los personajes con un enfoque referencial, es decir, les disminuye protagonismo como lo hace con el comparador de religiones al ponerlo en el mismo plano que a otros personajes, aunque sea a través de él que se conduce la historia. La novela no está narrada en primera persona, aspecto que se refuerza aún más cuando Rey Rosa no menciona el nombre de dicho personaje sino su profesión, confiriéndole así un estatus social notoriamente diferente de las otras personas y logrando, por contraste, destacar el universo circundante de la historia, esto es, mantener el foco del lector en el tema central.

El universo de esta novela es bastante polifacético y por esto mismo puede resultar desconocido o ajeno al lector debido al lenguaje a veces especializado, a las múltiples referencias, como la cosmovisión maya, las religiones, la filosofía, la historia y la literatura. Es, aún así, una narración que avanza y no se vuelve compleja conduciendo al lector por épocas, personajes y situaciones diversas sin que por eso sea densa. Ahora bien, el autor solo se detiene cuando explica el argumento, esto es, la lucha de una comunidad de origen maya por el territorio que por derecho propio siempre le ha pertenecido y que se encuentra en manos de la iglesia romana.

Fundamentalmente, el carácter dialógico de la novela está compuesto por dos cartas y los diálogos, que acontecen de forma escrita y oral respectivamente; asimismo, en la obra están plasmados varios registros, desde el más solemne al íntimo, impresos en el posición social y en las voces de los personajes, lenguaje que no siempre está relacionado con el factor sociocultural, sino con la situación de la narración.

Mientras la falta de memoria o el exceso del olvido, como decía Paul Ricoeur, han marcado el conocimiento histórico, la novela de Rey Rosa constituye la actualización de los acontecimientos al no dejarlos morir en el pasado o relegarlos a un vago recuerdo. Los testimonios, las entrevistas, los archivos y los trabajos de investigación le confieren a la novela la vitalidad suficiente para tratar un tema, que precisamente, por envolver a la iglesia romana, aumenta la controversia, donde cada parte implicada se aferra a lo que considera le corresponde y mantiene vigente un asunto vital para América Latina: el derecho a la tierra, a un dominio que ha sido siempre de los pueblos originarios. Tenemos ante nuestra vista una narrativa única que da cuenta de la producción contemporánea latinoamericana con una fuerza, franqueza y lucidez en las acciones y palabras de los personajes sin reparos, quienes defienden sus ideas y exponen claramente sus reivindicaciones con su postura ideológica y religiosa.

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