Imagen fondo Cuando termina la ciencia y empieza la ficción

Érase una vez en Granada. “Cuando termina la ciencia y empieza la ficción”, de Susana Collado Vázquez

Susana Collado Vázquez, Cuando termina la ciencia y empieza la ficción

Granada, Editorial Nazarí

117 páginas, 14 euros

La relación entre medicina y literatura es, sin duda, estrecha. Autores como Pío Baroja o Luis Martín Santos se valieron de sus conocimientos médicos para nutrir su literatura, mientras que escritoras como Simone de Beauvoir o Isabel Allende, que nada tenían que ver con el ámbito sanitario, ahondaron en la enfermedad en varios de sus textos para mostrarnos sus aristas y complejidades. Siguiendo esta última estela, Susana Collado Vázquez nos presenta una colección de relatos en la que las costuras de lo clínico y lo literario se rompen para fusionarse entre sí.

Cuando termina la ciencia y empieza la ficción forma parte de la Colección Mexuar de la pequeña y granadina Editorial Nazarí. Esta facción de su catálogo es la dedicada a relatos y microhistorias, que en este libro podemos encontrar en abundancia. Lo componen once textos con influencias de Edgard Allan Poe, Lovecraft, Kafka o Hemingway, escritos bajo la pluma de una cirujana con varios másteres y reconocimientos en creación literaria. En los relatos del volumen, la autora revisita, con ojo audaz, mitos como el del hombre lobo, las apariciones fantasmagóricas o las posesiones de cuerpos, para posteriormente aunarlos a temas de rabiosa actualidad como son la inteligencia artificial, la realidad virtual o los avances pioneros en el campo de la robótica.

Los textos “Ráfaga de viento” y “En paralelo”, por ejemplo, llevan a sus personajes al límite de la realidad, acercándose peligrosamente al tenebroso filo de la ficción. “Esclavos de papel”,Juan sin tierra” y “La última página”, por su lado, manifiestan sobre el papel las hipótesis que todo lector se ha planteado alguna vez: ¿qué pasaría si nos pudiéramos colar dentro de un libro? ¿Y si sus personajes salieran de él? Estos supuestos, que tan idílicos se asemejan en un principio, quedan completamente desmontados por los certeros relatos de Collado Vázquez, quien nos demuestra que la fantasía no es inocente sino, como poco, oscura. Existe entre estas tres historias un cierto sentido de continuidad, lo cual resulta satisfactorio y crea un aliciente para su lectura. Otros relatos más breves, como “Rasputín” o “El reto”, nos sumergen en un recorrido por los recovecos del inconsciente, en tanto en cuanto nos llevan de viaje por las circunvoluciones cerebrales como si navegáramos la laguna Estigia en la barca de Caronte.

En el fondo de todos los relatos están los intentos de la autora por acercar al lector diversas patologías. Y es que a Collado Vázquez le interesa, además de la exposición de enfermedades y de sus síntomas, enseñarnos cómo se sienten en las propias carnes de sus personajes, protagonistas de papel que, en apenas unas líneas, demuestran personalidades cautas, temerosas o arrogantes, pero con quienes empatizamos (nos identificamos) rápidamente. Sin embrago, si varios de sus inicios son atrapantes y nos introducen de lleno en historias metaficcionales, se abusa de finales dramáticos que acaban por aburrir al lector, debido a su repetición. Otra crítica que puede hacerse a la compilación es que, debido a esos finales de alto voltaje, los relatos no siempre dejan un buen sabor de boca.

No obstante, Cuando termina la ciencia y empieza la ficción se conforma como un compañero ideal de viaje, con historias para escapar de la realidad y adentrarnos en nosotros mismos. Es una versión en pequeño formato de Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena, podríamos decir: incómodo, sorprendente y atrapante.

Fotografía Contrapunto Jimena González Gimena
Jimena González Gimena

Jimena González Gimena (@pintorapalabras) se considera letraherida desde que tiene uso de razón. Estudiante en el Grado en Estudios Hispánicos por la Universidad de Alcalá, bajo su pluma surgen historias donde la ficción, la Historia y el rigor documental se dan la mano. Es autora del ensayo “Cantareras de Mota del Cuervo. Las Magas del Barro” y de relatos publicados en varias antologías de carácter nacional.

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