La libertad o vivir en sociedad: “Un viejo que leía novelas de amor” por Luis Sepúlveda

por | Jun 1, 2020

La libertad o vivir en sociedad: “Un viejo que leía novelas de amor” por Luis Sepúlveda

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Luis Sepúlveda, Un viejo que leía novelas de amor

Barcelona, Tusquets Editores

137 páginas, 10 euros

Sepúlveda presenta la figura del protagonista, Antonio José Bolívar Proaño, quien tal y como dice el título es un viejo que lee novelas de amor. La primera impresión no nos dice nada sobre el mensaje del autor, sí, vale, el viejo lee novelas de amor, pero ¿y qué? La primera pista se encuentra en la nota del autor y en la dedicatoria inicial, ambas dirigidas a defensores de la selva amazónica. El protagonista será también un protector de la Amazonía, pero no empezarían así sus andanzas. Se muda a “El Idilio”, cerca de la selva, que prometía ser una promesa del paraíso, para darse cuenta de que, en una pelea continua, el hombre contra la selva sale perdiendo.

            La obra presenta, a su vez, la variedad de pueblos que convivían en la zona: los shuar, nativos del lugar, los jíbaros, rechazados por los suyos al adaptar las costumbres de los blancos; y los apaches, quienes a su vez no los terminaban de aceptar. Pero todos no son más que humanos que, en mayor o menor medida, se enfrentan a la naturaleza. Los shuar conviven con ella, no matan si no es necesario y cuando deben hacerlo respetan las leyes naturales; los jíbaros, aunque respetan la naturaleza, se rigen por las tareas que les mandan realizar al ser los “criados” de los blancos; y los apaches, finalmente, desprecian la naturaleza y, por lo tanto, reciben el castigo merecido por ello. En esta sociedad que se enseña hay una crítica al funcionariado público, reflejado en la figura del alcalde, el cual va hasta una zona tan apartada de lo que considera la sociedad civilizada con la única intención de aprovecharse del pueblo, el cual le apoda “cariñosamente” como Babosa. Otro personaje importante, tanto para el pueblo como para la vida del protagonista, es el dentista que le provee de lectura, de novelas de amor del real, “del que hace sufrir”.

            El matrimonio de Antonio José con Dolores Encarnación del Santísimo Sacramento Estupiñán Otavalo no dio frutos: resultaron ser una pareja yerma y esto es lo que los llevó a mudarse tan lejos. Pero aun así el protagonista no sabe si conoció el amor, ¿era amor lo suyo con Dolores? No sabe ni si llegaron a besarse con pasión, con esa pasión que se describe en las novelas de amor que lee; la lectura le descubre, después de tantos años, experiencias nuevas.

            Tras la muerte de su esposa, Antonio José se interna en la selva y termina conviviendo con los shuar, quienes le enseñan cómo conviven con la naturaleza y cuál es la mejor forma de cazar, de pescar, etc. Pasa mucho tiempo viviendo con una tribu shuar hasta que ocurre una desgracia: muere su compadre, Nushiño, y Antonio José termina matando a uno de los culpables. El problema es que lo hace con un arma de fuego, algo que según los shuar no permitirá jamás que su compadre descanse en paz y le dicen que, aunque siempre le tendrán en sus corazones, no puede seguir viviendo con ellos por lo que debe volver a su antiguo hogar. En este lo temerán por salvaje, en un principio, pero más tarde aprenderán a valorar su conocimiento sobre la selva.

            El conflicto presentado en la obra es, de entre los más comunes en la literatura hispanoamericana, la lucha entre el hombre y la naturaleza. El hombre se cree el más fuerte y poderoso del planeta y no respeta aquello que considera inferior a él, esto hace que se enfrente a la naturaleza, en general, y a algunos animales en particular. Sin embargo, termina por darse cuenta de lo débil y pequeño que es y sufre las consecuencias de sus actos.

            Pero esta no es la perspectiva del protagonista, pues él ve todo desde fuera, no está mezclado en el meollo de la cuestión. El viejo pertenece al bando de los humanos por su propia esencia pero sus años de experiencia vital le han enseñado a respetar la naturaleza y a tratar con ella en caso de necesitarlo. Estas circunstancias le sitúan en medio de esta lucha, incluso en contra de su propia voluntad, cuando lo único importante para él es lo que dice el propio título de la novela: leer novelas de amor. Sin embargo, la actuación de algunos hombres no le deja más opción que terminar peleando contra una tigrilla, a la que un gringo mató las crías y que desde entonces no deja de asediar el asentamiento humano. La pelea no será rápida ni limpia, tanto el hombre como el animal tienen sus propios motivos y pelean a vida o muerte. Antonio José acaba herido pero vivo y mata al animal. Pero esa victoria no la siente como tal y es que no puede dejar de lamentarse por las barbaries que el ser humano le ha causado a la Amazonía.

            En conclusión, la problemática que presenta el novelista chileno es el hombre contra la naturaleza, pero desde una perspectiva externa. Desde un punto de vista que deja clara la irracionalidad de esta lucha, la falta de sentido de quien participa en ella activamente. Y aun así, por muy aparte que se pretenda permanecer, nadie puede ser neutral ante esta rivalidad; siempre se va a ver empujado a uno u otro bando. Al fin y al cabo, habiendo desigualdad, ¿permanecer neutral no es inclinarse hacia uno u otro bando?

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