Identidades no-normativas en la televisión juvenil

por | Feb 14, 2019

Identidades no-normativas en la televisión juvenil

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En la escena final de The legend of Korra (2010-2012), la protagonista de la serie animada y Asami, otro de los personajes centrales, se tomaban de la mano y se miraban a los ojos, sugiriendo un beso que, sin embargo, no ocurre en escena. El último episodio se estrenó el 14 de diciembre de 2014 y las reacciones, en internet, fueron mixtas. Por un lado, entusiasmó ver que, en una producción dirigida a un público juvenil, se representaba a una pareja formada por dos mujeres bisexuales. No solo, sino que el romance había sido desarrollado a lo largo de la última temporada. En otras palabras, el cambio no fue brusco. Por el contrario, era la conclusión coherente del arco accional de ambos personajes —quienes, en temporadas previas, habían estado en relaciones con hombres—. Que fueran bisexuales, además, sumaba al carácter rupturista, con respecto a otras producciones análogas, de esta serie: no se presentan identidades fijas, sino flexibles.

La naturalidad con la que se abordó el desenlace, sin problematizarlo y asumiéndolo como una parte íntegra de la vida y la personalidad de Korra y Asami, es quizá uno de los puntos más importantes. La conclusión de la cuarta y última temporada de una serie juvenil ponía su atención en una pareja que se salía de los parámetros heteronormativos tradicionales. De esta manera, se suma a un conjunto de producciones culturales que abren un espacio para identidades fuera de lo que tradicionalmente se ha visto en la televisión.

El otro lado de la reacción a la escena final fue, en cambio, de (una pequeña) decepción. Tomando en cuenta lo dicho arriba sobre la efectiva construcción de los personajes, y agregando la forma en que el público se sintió identificado con el romance, no sorprende que existiera cierta frustración frente a la ausencia del beso que explicitara, sin ninguna duda, el tipo de relación que las protagonistas compartían. No tardaron en aparecer fanarts, reimaginaciones del final dibujadas por los seguidores, en los cuales se ilustraba el beso ausente en la escena. Cabe señalar, en este sentido, que en los cómics oficiales que continuaron la historia sí se exploraba la relación de las protagonistas.

The legend of Korra es la secuela de Avatar: the last air bender y, aunque no poseía la cohesión narrativa de su antecesora, fue más audaz a la hora de escoger qué temas tratar. Aborda cuestiones relacionadas con la política y la discriminación, y las desarrolla con una madurez poco usual en una serie de este estilo. No solo, también logra hacer que los problemas sean accesibles a un público juvenil e infantil que, en buena medida, no posee ninguna educación en el tema. Por tanto, y más allá de lo dicho arriba sobre la ausencia del beso, no sorprende que los creadores hayan estado dispuestos a desafiar los parámetros conservadores comunes en este tipo de productos culturales.

 

Casi cuatro años después, en el episodio final de otra serie animada, Adventure time (2010-2018), otras dos protagonistas, Marceline y Princess Bubblegum, cerraban sus historias con un beso. Al igual que en The legend of Korra, esta era la conclusión coherente de sus arcos accionales. Mas, en este caso, no solo ocurre el beso en pantalla, sino que podemos ver, en un epílogo, escenas de la relación de la pareja.

Es una obviedad decir que estas series no están solas —podemos recordar The adventure zone (2014-presente) y Voltron: Legendary defender (2016-2018)— y que existen antecedentes importantes que no deben ser omitidos. Ahora, debido a la popularidad de las series y de los medios que las produjeron y transmitieron, estos dos productos culturales parecen haber roto barreras importantes, al menos, según algunos de sus críticos.

Dentro de este contexto, surgió otra saga que resulta de especial interés: Steven Universe (2013-presente), creada por Rebecca Sugar. En contraste con los casos comentados arriba, incorpora el tema de las identidades de género a su trama, pero lo hace de forma natural, integrándolo a su historia e, incluso, al universo ficcional que habitan los personajes. No solo, los protagonistas, al representar identidades flexibles, desafían cualquier modelo rígido y conservador. Esta descripción puede llevar a conclusiones imprecisas. La serie animada no trata directamente la cuestión del género. Explora la empatía. Esta es la característica central de su protagonista. En consecuencia, la discriminación subyace como un tema latente, y la construcción de los personajes pone el foco en las identidades no-normativas.

La historia gira en torno a las Crystal Gems (Gemas de Cristal), un grupo formado por tres extraterrestres o “gemas” provenientes de Homeworld y un niño, el protagonista que da nombre a la serie, hijo de un humano y una gema. En los primeros episodios, las tramas son relativamente sencillas: los personajes se dedican a salvar la tierra, sobre todo, de gemas corruptas que han perdido la consciencia. Al mismo tiempo, se explora la vida  de Beach City, el pueblo donde viven los personajes. A medida que avanzan las temporadas, la historia se hace más compleja, descubrimos los entresijos que se ocultan tras el mundo aparentemente tranquilo de Steven Universe, conocemos su historia y su origen.

En la raza de extraterrestres a la cual pertenecen los personajes centrales recae buena parte del peso del discurso crítico, si nos damos la libertad de usar este término para hablar de una serie juvenil. Por un lado, la sociedad de Homeworld es una hiperbolización de los aspectos más rígidos y nocivos de la nuestra; por otro, la identidad de género de quienes provienen de este planeta, en tanto que distinta a la que existe en la Tierra, sirve para cuestionar los modelos rígidos que todavía parecen predominar en nuestras sociedades.

Las gemas, desde el punto de vista de los humanos —y, por supuesto, de los espectadores—, se ven como mujeres. Sin embargo, ellas no conciben su propia identidad desde este tipo de etiquetas. Esto desafía las expectativas tradicionales en más de un sentido. Por un lado, la presencia de tres mujeres como protagonistas, que son guerreras inteligentes y (súper)poderosas, quiebra los estereotipos de esta clase de series animadas. Sugar ha expresado en distintas oportunidades su búsqueda por romper la semántica de género comúnmente asociada a las series juveniles y, más allá, por eliminar la distinción entre shows para niños y niñas.

Otro sentido importante en el que las gemas desafían al espectador es la forma en que entienden su identidad. No es solo que, como dijimos antes, no se sientan identificadas con las etiquetas de género que la sociedad humana les busca imponer, tampoco se preocupan por corregir a quienes las consideran mujeres. En tanto que no se rigen por identidades tradicionales, no entran en un sistema de etiquetas que no comparten. En otras palabras, no rechazan una etiqueta para buscar otra, sencillamente no entran dentro de una norma que les resulta ajena.

Sugar ha comentado en entrevistas que el concepto original de la serie proyectaba a cada una de las gemas protagonistas como la imagen de un tiempo: Pearl es el pasado, Amethyst es el presente y Garnet, el futuro. Esto no implica un antagonismo entre ellas, aunque, como es natural en cualquier grupo, existen conflictos y roces. Hay en esta noción un comentario sobre la relación del presente con la tradición. El discurso, aunque rupturista, no busca ser destructivo. Como todo en esta serie, y como es de esperar en un show juvenil, se construye una visión reconciliatoria. La fuerza de Steven Universe está en cómo utiliza esta idea para comentar la forma en que los sistemas cerrados discriminan. La identidad de Pearl está asociada a formas propias de la tradición —clásica, ordenada, elegante— y Amethyst, en contraste, se acerca a formas más contemporánea —despreocupada, rebelde, irónica—. Aun así, ambas logran dialogar, entenderse y encontrar un espacio donde encontrarse.

Por supuesto, desde este punto de vista, la representante del porvenir cobra relevancia. Garnet, además de su apariencia futurista y de su lugar de líder en las Crystal Gems, perfila una de las figuras más importantes dentro del tema que tratamos: es una fusión. Este concepto se refiere, en el contexto de la serie, a la posibilidad de dos o más gemas de combinarse y formar algo nuevo. Para que dos gemas puedan unirse, deben ser capaces de sincronizarse, armonizar sus sentimientos y pensamientos. Según se afirma en algunos episodios, una fusión es una experiencia que debe ser explorada y disfrutada. Luego, podemos afirmar que la idea de la fusión es una metáfora para las relaciones amorosas.

Si bien esta idea fue trabajada a lo largo de la primera temporada, en el capítulo final se reveló que Garnet era, de hecho, la combinación de dos Crystal Gems. La fuerza de este concepto es ineludible: esta gema no solo es la líder y la más fuerte del grupo, sino que es la representación del futuro dentro del discurso. El concepto de que el futuro sea una relación entre dos individuos asociados a figuras femeninas, pero de identidades flexibles, posee una profundidad inesperada en una serie juvenil —aunque es probable que, después de lo que hemos dicho en este artículo, el lector no lo encuentre fuera de lugar—. Más allá, la idea fue celebrada en el episodio “Reunited”, en el que las gemas que conforman Garnet se casan, escenificando en la pantalla chica la primera boda homosexual en una serie de este tipo.

Esto no quiere decir que las gemas, la raza extraterrestre, sea pura virtud. Por el contrario, no podemos olvidar que las Crystal Gems son un grupo de rebeldes. Por eso acabaron viviendo en la Tierra, querían un lugar donde ser libres de la restrictiva sociedad de su planeta, donde la fusión entre gemas de distinta clase está prohibida.

Al considerar esto, entendemos la importancia del protagonista de la serie, Steven. En tanto que hijo de una gema y un humano, él es, en sí mismo, un elemento de quiebre para todos los personajes. Desafía las expectativas tanto de los humanos como de las gemas. Incluso las Crystal Gems se encuentran perplejas ante este niño que combina las virtudes —y algunos defectos— de ambos mundos. Es una promesa dentro del universo ficcional y constantemente sorprende a los demás personajes.

Como hemos señalado, su característica principal es la empatía y el centro de la serie, más allá del humor y las escenas de acción inspiradas en el anime japonés, está en la posibilidad de crear entendimiento entre personas con distintos objetivos y formas de entender el mundo. Steven es la más clara encarnación de este principio. Mientras que las otras Crystal Gems no dudan en luchar con quienes consideran sus enemigos, el más joven del grupo busca entenderlos, encontrar un punto de encuentro.

Finalmente, desde un punto de vista discursivo, el protagonista de Steven Universe es un desafío a los distintos niveles de masculinidad tradicional. Además, y este es quizá el punto más importante, no se le asocia con una identidad fija. Aunque, en tanto que humano, sí es directamente un chico en un sentido más tradicional —a diferencia de las gemas—, construye su identidad sin dejar que los estereotipos de género o las expectativas normativas restrinjan las posibilidades de desarrollo personal.

Es mucho lo que se puede decir sobre estos personajes y este breve esbozo es solo un abreboca de lo que la serie representa para la televisión juvenil. No solo, sino que podemos ver cómo los temas sobre la identidad de género no se presentan de forma frontal, explícita, sino integrados al mundo ficcional. Sin duda, esto se debe a su creadora, Rebecca Sugar, quien ha reconocido que ha vertido en Steven Universe elementos tomados de su experiencia como una mujer no-binaria y bisexual. En este sentido, cabe resaltar que la animadora comenzó trabajando en Adventure time y que jugó un rol importante en la trama de Marceline y Princess Bubblegum que comentamos previamente.

Steven Universe es un caso ejemplar de una tendencia general que está quebrando las representaciones de identidades LGBT+ en las series juveniles. El mayor interés que muestran es cómo logran construir mundos en los que todas las formas de relaciones tienen un lugar. Como comentamos al inicio, no se problematiza la ruptura de la norma tradicional, sino que se acepta que distintas formas de identidad son posibilidades abiertas que conviven sin negarse unas a otras. Este tipo de series es un punto de reflexión. Incluso con los defectos que pueden mostrar, abren un espacio de diálogo y, más importante, generan visibilidad en torno a formas heterogéneas y heterodoxas, con respecto a lo heteronormativo, de entender las relaciones humanas.

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