In memoriam, “Testamento de juventud”

por | Dic 23, 2019

In memoriam, “Testamento de juventud”

por

Vera Brittain, Testamento de juventud

Madrid, Errata naturae editores y Editorial Periférica

848 páginas, 27,50€

 

Observar los horrores del ser humano desde la distancia, sea esta del tamaño que sea, nos induce a una visión aséptica que desvirtúa, inevitablemente, todo aquello que nunca debería haber sucedido. 

 Testamento de juventud, las memorias noveladas de Vera Brittain, publicadas en 1933 y que acaban de ver la luz en nuestras librerías por primera vez, son un homenaje a todo lo que se perdió en la I Guerra Mundial y se convierten, así, en un homenaje a todas las generaciones que los seres humanos hemos destruido desde la irresponsabilidad y la violencia. Brittain era una joven provinciana de una familia acomodada, hija del propietario de una fábrica de papel, que rechaza los valores hipócritas de la sociedad en la que le ha tocado vivir. Para huir de esa situación y responder a sus impulsos intelectuales, realiza las pruebas de acceso a Somerville College y consigue entrar en Oxford, pese a todos los problemas a los que debe enfrentarse por ser mujer, dificultades que su hermano Edward no experimenta. En abril de 1914, conoce a Roland, el mejor amigo de su hermano y una de las mentes más brillantes de su escuela, con quien comienza una relación poco después. Durante esos primeros meses, no es consciente de que el enfrentamiento bélico que acaba de estallar en “una ciudad de los Balcanes de la que jamás había oído hablar” destruiría las vidas de sus seres queridos más cercanos y cercenaría la juventud de toda una generación entusiasta e ingenua, compuesta por “víctimas fáciles para la propaganda bélica de un país sin servicio militar obligatorio”. 

Testamento de juventud es un relato de corte pacifista y feminista en el que las memorias de Brittain describen cada uno de los pasos que se siguen en la I Guerra Mundial, desde los primeros enfrentamientos a los últimos, además del servicio militar que ella misma realiza como enfermera. Birttain acude a la llamada de la guerra, como sus allegados, porque siente la responsabilidad civil y patriótica de participar en un evento histórico y, supuestamente, heroico, pero que se convierte en un infierno que sepulta el futuro de su generación. Gracias a la correspondencia que mantiene con Edward, Roland y otros amigos que se encuentran en el frente, nos ofrece una perspectiva completa sobre el conflicto, el papel de la mujer y el dolor de la pérdida.

Brittain va más allá y decide incluir, en esta misma novela, la dolorosa resurrección que experimenta durante los primeros años que siguen al final del armisticio. En los últimos capítulos del libro, conocemos a una Vera muy distinta, que debe regresar a Oxford, finalizar sus estudios y rehacer su vida en un país que ha olvidado demasiado pronto los horrores que a ella le atormentan a diario. Es en este momento de soledad e incomprensión social en el que reafirma su compromiso con la humanidad, comienza a desarrollar su conciencia política y a participar en actividades pacifistas, convirtiéndose en oradora regular en la Sociedad de Naciones. Con una gran expresividad y detalle, revive los años más difíciles de su juventud para inmortalizar a la clase media intelectual británica que se perdió, reconstruir su memoria y proyectar una visión esperanzadora sobre el futuro.

Vera Brittain continuó escribiendo y publicando sus memorias en Testamento de amistad (1940) y Testamento de experiencia (1957), pero Testamento de juventud continúa siendo su obra más vendida y conocida. Dicen que Virginia Woolf escribió en su diario que se desvelaba leyendo esta novela, que ha sido, además, adaptada en numerosas ocasiones en forma de series, películas y documentales. Testamento de juventud es un relato sentimental, crudo y apasionado sobre la vida, la pérdida y el devenir del ser humano, una descripción bastante realista, llena de pensamientos, decisiones y personajes contradictorios, de profundidad y de belleza. Desgraciadamente, y pese a que ya ha pasado más de un siglo de la I Guerra Mundial, las reflexiones de Brittain perviven y nos demuestran que el ser humano tiende a olvidar y a cometer los mismos errores. 

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