“Zombieland: mata y remata”, la película más americana del año.

por | Dic 20, 2019

“Zombieland: mata y remata”, la película más americana del año.

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Zombieland: double tap

Dirección: Ruben Fleischer

Reparto: Woody Harrelson, Jesse Eisenberg, Emma Stone, Abigail Breslin, Zoey Deutch

Duración: 99min

Zombieland resucita para volver a la gran pantalla diez años después del estreno de la primera parte, Bienvenidos a Zombieland. Tras esta larga espera, tenemos casi dos horas de zombies, diversión y muchas escenas clichés americanas.

Seguimos en un mundo postapocalíptico en el que los zombies están por todas partes, aunque esta vez han evolucionado. Los homers son los muertos vivientes más simples y menos evolucionados, son tan tontos que los protagonistas ni se molestan en matarlos. Los zombies normales, que buscan comerse a la gente, siguen en escena y son los que se muestran normalmente. Por último, tenemos los T-800. Estos son  “superzombies” muy evolucionados, más difíciles de matar y más inteligentes puesto que son incluso capaces de organizarse para cazar. Fueron bautizados por Columbus, una de las protagonistas, y es un claro guiño a las películas de Terminator.

Nada más comenzar la película vemos a los protagonistas en la Casa Blanca, llevando una vida normal, rutinaria y, al fin y al cabo, monótona. Los personajes femeninos, Wichita y Little Rock, tienen una crisis existencial y deciden abandonar el nido, dejando solos a los hombres. Little Rock busca gente adolescente de su edad y Wichita huye del compromiso. Ambas mujeres se separan debido a que Little Rock (Abigail Breslin) conoce a un músico que quiere ir a un refugio pacífico en el que no se permite la entrada ni el uso de armas. La verdadera aventura comienza cuando Wichita (Emma Stone), Tallahassee (Woody Harrelson) y Columbus (Jesse Eisenberg) ponen rumbo a ese refugio para salvar a la pequeña del grupo. En esta odisea, les acompaña Madison, la nueva incorporación, interpretada por Zoey Deutch. Este personaje femenino es el típico de las películas americanas de humor: una mujer joven, rubia, vestida de rosa y estúpida.

Han pasado diez años, lo que ha hecho que los personajes hayan evolucionado. Parece que Tallahassee ha perdido su obsesión por los Twinkies y ha desarrollado un instinto paternal con la pequeña del grupo. Columbus es un hombre más valiente, aunque su fobia por los payasos sigue estando presente, y quiere una vida todo lo normal posible. Wichita sigue siendo la “macarra”, pero por fin muestra sus sentimientos y su deseo por sentar la cabeza. Y, por último, Little Rock es una adolescente valiente que quiere vivir aventuras y encontrar el amor.

El filme nos muestra la lista ampliada de reglas para sobrevivir en Zombieland, que aparece ya en la primera entrega de esta película. Además de estas normas, vemos los premios a las formas de matar a no-vivos más originales. Todo esto ya aparecía en la anterior cinta y nos hace pensar que la esencia de estas míticas películas no se ha perdido. En cuanto al humor, otro punto clave, no podía faltar en la segunda parte de la entrega. Este es básico, repleto de chistes fáciles y violentos al puro estilo americano, lo que hace que el público se vuelva loco. Es un humor sencillo, pero bien planteado y utilizado en los momentos adecuados para provocar las carcajadas de los espectadores.

Otro punto clave, y típico del cine americano, son los personajes “paletos y sureños”. En este caso, los vemos como los “alter egos” de Tallahassee y Columbus. Estos dos nuevos personajes se muestran como una versión sureña y paleta de los protagonistas. Esto aparece de forma tan clara que Tallahassee incluso dice “menos mal que existen los paletos sureños”.

Cuando se presenta la “comuna hippie” a la que llegan Little Rock y su acompañante, da la sensación de que se promociona el uso de armas, en tanto que se toman por idiotas y dementes a las personas que quieren vivir sin violencia. Esto puede parecer lógico debido a que viven en un mundo postapocalíptico, pero al fin y al cabo se muestra una sociedad parecida a la que vivimos. Los pacíficos son débiles y los violentos, los fuertes. Al final se muestra un punto intermedio, en el que los violentos entienden esa vida y los pacíficos ayudan usando algo de violencia cuando es necesario.

Esta segunda parte no pierde su esencia, sigue siendo un filme que muestra un mundo que pertenece a los muertos vivientes, que son cada vez más fuertes, violentos e inteligentes. Lo hace desde el humor, ridiculizando de alguna forma este mundo caótico y peligroso, dejando ver que cualquier idiota con suerte puede sobrevivir a lo que sea. Así que si lo que se desea ver son chistes fáciles y personajes muy americanos, esta es la película perfecta.

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