Ciberpensamiento de vanguardia para la nueva normalidad

por | Jul 8, 2020

Ciberpensamiento de vanguardia para la nueva normalidad

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Federico Fernández Giordano (Ed.), Cíborgs, zombis y quimeras: La cibercultura y las cibervanguardias

Barcelona, Holobionte Ediciones

398 página, 24,75 euros

Si algo nos ha traído la actual situación epidemiológica a nivel social, es una extensa implementación de lo inorgánico y lo digital como una parte evidentemente fundamental y necesaria para el desarrollo de nuestras vidas. Si bien siempre hemos sido ciborgs —pues siempre hemos necesitado de cuerpos no humanos para la realización de la mayoría de nuestras actividades diarias— nuestra comunión con lo mecánico y lo plástico queda irremediablemente palpable tanto al salir de nuestras casas, enfundadxs en mascarillas que tardaran en degradarse eones, como dentro de ellas, adoptando jornadas laborables de teletrabajo más terribles para nuestra salud (psicológica y vertebral) que cualquier patógeno en el aire. Si antes nuestra ciborgización podía verse como un aspecto teórico de nuestra realidad, ahora, indudablemente, este se ha convertido en una representación empírica de la vida moderna. Los crípticos proyectos filosóficos de pensadorxs como Donna Haraway, Sadie Plant o Nick Land son últimamente algo ya naturalizado, pero de lo que gran parte de los círculos críticos (al menos los españoles) tienen apenas consciencia. De repente, nos hemos dado cuenta de que ya éramos máquina(s). Las ideas primigenias que explican nuestra relación actual con lo cibernético pueden observarse en Ciborgs, zombis y quimeras, editado por Federico Fernández Giordano para Holobionte Ediciones, un reader de reciente publicación que resume la historia de la(s) tecnofilosofía(s) con textos inéditos hasta ahora en español.

Sirviendo de secuela del anterior volumen publicado por la misma casa, Ciberfeminismos (2018), el tomo de más de 400 páginas hace un repaso a la historia de la cibercultura y las cibervanguardias con textos fundacionales de movimientos de autores como Sadie Plant, Douglas Rushkoff y Mark Fisher, así como textos procedentes del campo del ciberarte, con textos de subREAL, Stelarc y Rosa Menkman. También se nos habla de diferentes perspectivas feministas aplicadas a estas vanguardias con escritos que van desde lo experimental de Old Boys Network hasta lo plenamente académico de N. Katherine Hayles. Las dos últimas secciones del libro están dedicadas a la teoría ciborg (y a su legado), al futurismo y a la ciencia-ficción que, ya casi siendo una realidad, nos acechan y liberan a partes iguales. Textos como “Surrealismo cíborg”, de Thyrza Nichols Goodeve, o “Aceleracionismo negro” de McKenzie Wark exploran estas temáticas. Pese a lo aparentemente teórica que pueda parecer esta colección, en su conjunto, esta permite reflexionar sobre la cultura digital y computarizada por la que forzosamente transitamos, así como revisionar los distintos procesos filosóficos, artísticos, urbanísticos y literarios que la construyen. Un aspecto especialmente relevante del compendio es su incorporación de textos procedentes de espacios físicos y contextos culturales muy distintos, ya que, en un mundo altamente informatizado y globalizado, sería extraño que las fuentes de conocimiento procedieran de un mismo núcleo lingüístico-cultural (AKA el anglófono, como siempre). En este sentido, la edición de Fernández Giordano no solo nos proporciona traducciones al español, sino que también aporta reflexiones de autorxs que escriben en español.  Nos encontramos, por tanto, desde consideraciones altamente teóricas y especulativas como “La rebelión de los shoggots” de Ramiro Sanchiz, análisis sobre materialidad y el concepto de “datos”, por Alejandra López Gabrieldis,y textos como “Gulf Futurism de Cristina Jurado, sobre las arquitecturas futuristas de los países árabes del del golfo pérsico.

En definitiva, los textos de Cíborgs, zombis y quimeras se nos presentan como unos escritos muy interesantes a la hora de analizar, criticar y pensar sobre nuestra nueva normalidad, la cual ya había comenzado antes de la pandemia. Así, el tomo, más que advertirnos sobre los retos ontológicos y epistemológicos del futuro cual capítulo de Black Mirror, nos propone en último término asumir nuestra unión con la máquina y hacer de este nexo un medio de empoderamiento y disidencia frente al postcapitalismo que nos toca vivir en el Antropoceno. Nos queda, únicamente, abrazar la esencia en la que nos hemos convertido, una en la que somos ciborgs, zombis y quimeras, en la que tanto cuerpos mecánicos como orgánicos pueden ser hackeados y utilizados para reconsiderar nuestra propia existencia y nuestras relaciones con lo no-humano.

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