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La reja del lenguaje. “Bajo la red”, de Iris Murdoch

 

Bajo la red es la primera novela de la prolífica Iris Murdoch (Dublín, 1919). Publicada por primera vez en 1954 y editada en España por Impedimenta en 2018, está considerada como una de las mejores novelas del siglo XX. En ella, la filósofa y novelista narra la historia de Jake Donaghue, escritor y traductor, en el Londres de mediados de siglo. La trama comienza tras el regreso de Jake de un viaje a Francia, cuando descubre que la mujer con la que estaba viviendo se ha comprometido con otro y debe marcharse de su casa. Comienza así una deambulación que recuerda a la de Holden Caulfield por Nueva York, visitando a distintos personajes en una trama que Murdoch entreteje con maestría. Así, el pasado de Jake vuelve de pronto a su vida, en la forma de un antiguo amor, el que tuvo con la actriz Anna Quentin y de su amistad perdida con el artista y empresario de cine Hugo Belfounder. Es con Belfounder con quien Jake mantuvo en su día las conversaciones que plasmó en su primer y único libro, El silenciador. Tal y como explica Jake al lector, Belfounder defendía el no hablar, el silencio, por considerar el lenguaje como inútil, faltando a la cualidad de comunicar lo que realmente se quiere comunicar o, más bien, por considerar que aquello que no puede nombrarse tampoco nos es dado a conocerse. En una reseña de 1993, Patiño señala que el personaje de Belfounder está inspirado en Ludwig Wittgenstein (Viena, 1889), a quién Murdoch conoció y con cuya traductora al inglés y colaboradora, la también filósofa Elizabeth Anscombe, Murdoch había estudiado. Así pues, al pensar en la trama de El silenciador, se nos viene a la mente la famosa cita de Wittgenstein en el Tractatus: “de lo que no se puede hablar, hay que callar”. En su libro, de cuya publicación Jake se arrepintió con los años, dos personajes dialogan, tomando como punto de partida las conversaciones reales entre Hugo y Jake, pero pasando por el filtro del recuerdo y el lenguaje subjetivo de Jake, su autor.

De esta forma, Bajo la red se nos plantea, parcialmente, como una novela sobre el lenguaje y nos recuerda al poema Sprachgitter o la Reja del lenguaje, del poeta Paul Celan (Chernovtsi, 1920):

Sprachgitter

 

Augenrund zwischen den Stäben.

 

Flimmertier Lid

rudert nach oben,

gibt einen Blick frei.

 

Iris, Schwimmerin, traumlos un trüb:

der Himmel, herzgrau, muß nah sein.

 

Schräg, in der eisernen Tülle,

der blakende Span.

Am Lichtsinn

errätst du die Seele.

 

(Wär ich wie du. Wärst du wie ich.

Standen wir nicht

Unter einem Passat?

Wir sind Fremde.)

 

Die Fliesen. Darauf,

dicht beieinander, die beiden

herzgrauen Lachen:

zwei

Mundvoll Schweigen.

Reja del lenguaje

 

Redondez del ojo entre los barrotes.

 

Animal ciliar, el párpado

rema hacia abajo,

libera una mirada.

 

Iris, nadadora, sin sueños y sombría:

el cielo, gris-corazón, tiene que estar cerca.

 

Torcida, en el cuenco de hierro,

la mecha humeante.

Por el sentido de la luz

adivinas el alma.

 

(Si yo fuera como tú. Si tú fueras como yo.

¿Acaso no estuvimos

bajo un mismo alisio?

Somo extraños.)

 

Las baldosas. Sobre ellas,

uno junto al otro, los dos,

charcos gris-corazón:

dos

bocanadas de silencio.

 

El título del poema en alemán es un neologismo de Celan, que hace referencia al lenguaje, Sprach, y a Gitter, una palabra con distintas interpretaciones. Así pues, la pregunta principal que nos planteamos y la que relaciona a Murdoch con Celan es: ¿cuál es la red a la que se refiere Murdoch? ¿Por qué estamos debajo? ¿Qué es ese Gitter en el poema de Celan? Como establece Anne Carson (Toronto, 1950) en su explicación del poema de Celan, Gitter puede referise a “una suerte de celosía, rejilla o malla tejida. Para aquellos que viven una existencia enclaustrada Gitter es la reja o fenestra locutoria a través de la cual se comunican con el mundo exterior.  Para los pescadores se trata de una red […] Para los mineralogistas, es la estructura reticular de un cristal ¿Acaso Celan emplea Gitter para hablar del paso, la obstrucción o el rescate del habla? Una reja puede hacer todo esto. Celan puede referirse a todos estos sentidos […] Celan se ve a sí mismo ordenando el lenguaje a través de una reja. La reja limita lo que puede decir, pero también puede purificarlo” (Carson, 2020, p.40).

La red de Murdoch o la reja de Celan pueden ser, por tanto, una manera de purificar el lenguaje, de encontrar la palabra certera. Esa es, según Carson, la misión del poeta. Pero ¿sirve el lenguaje de algo (aún en su versión purificada)? ¿Puede existir algún tipo de comunicación o sirve el lenguaje solo para separarnos? La reja puede también ser la cárcel de la subjetividad, o la red bajo la cual estamos, en la que se enredan los personajes de Jake (y Jake mismo), cuyo libro sigue la estructura platónica del diálogo.

También Platón, de quién Murdoch era seguidora, ponía de relieve la inutilidad del lenguaje y, no obstante, lo aceptaba como el medio para hacer filosofía. Según Flórez (2009), para Platón, el lenguaje era un instrumento rudimentario con el que alcanzar el conocimiento verdadero, la episteme. Incluso iba un poco más allá, pues también pueden conocerse las cosas sin nombrarlas, sin servirnos de este instrumento. De este modo, para Platón, el Gitter puede ser, efectivamente, un tamiz, aunque fallido, con el que devenir en una conclusión, alcanzar la episteme. No obstante, también a veces sus personajes se enredan en la red, sin llegar a descubrir ninguna verdad, como es el caso en el Cármides o el Protágoras, entre otros.

¿Es el Gitter un tejido en cuyas retículas estamos insertos y que nos aprieta, en un movimiento que nos acerca los unos a los otros? O ¿existimos cada uno separado en su cuadrícula, las hebras mediante, cual muros? Ambivalencia de las distancias entre nosotros, que pueden parecer altos muros, infranqueables, a veces, y otras, solo un hilo. Este es el Passat, el alisio, del poema de Celan: un momento de intimidad irrecuperable. Como explica Carson (2020, p.43), “[s]i bien acabo de entrever tu alma, somos extraños”. Así ocurre también en la relación de Jake con Hugo, o con Anna. Si bien estuvieron muy unidos en un momento dado, algo se interpuso, volviéndolos extraños. Uno junto al otro en las baldosas, como dos charcos gris-corazón, así se sitúan todos los personajes de Murdoch entre ellos. Cerca y lejos. Rejas y alisios, esos son los únicos momentos que tenemos. Proximidad y distancia, intimidad y extrañeza. Instantes breves de belleza y, después, superposición de subjetividades, pero la comunión, nunca, tampoco la trascendencia.

En este sentido, también se nota la influencia que el pensamiento de Martin Buber (Viena, 1878) tuvo sobre Murdoch, con su distinción entre el mundo el Yo y el Ello y el mundo del Yo y el Tú.  Para Buber, en el mundo del Yo-Ello, el individuo interactúa con lo que le rodea tratándolo como un objeto. A esto, el filósofo opone el mundo del Yo-Tú, en el que la experiencia es personal, una interacción entre Tús, como pares. De esta forma, algunos de los personajes de Bajo la red, ven a los otros como medios para un fin, aunque la mayor parte está a caballo entre los dos mundos. Esta influencia también la vemos en Celan, para quién la poesía requería de un Tú a quién dirigirse y que refleja en su Sprachgitter con ese “Si yo fuera como tú. Si tú fueras como yo” (Carson, 2020, p.43). En el instante del alisio, podemos experimentarnos como Tús, después, en la reja, tal vez seamos solo Yo y Ello.

Por otro lado, la red, como señala Patiño (1993, p.96) también alude a Wittgenstein. Para el vienés, la red (Netz) era una metáfora para explicar que las maneras de describir el mundo y esclarecerlo son, paradójicamente, “resultado de los procedimientos utilizados para su descripción” (ibid.). Así, Patiño (ibid.) explica que estar bajo la red significa para Murdoch “que está admitiendo que su novela no tiene por misión trenzar una malla con la cual describir el mundo”.

En definitiva, Bajo la red es una novela plural, cuya lectura puede realizarse a distintos niveles. Su trama trasciende lo puramente factual e invita a la interpretación del lector, pero constituye también uno de los puntos fuertes de la novela, por su trazado impecable y el tono humorístico y sarcástico empleado por la autora. Murdoch es, como en el poema de Celan, Iris, nadadora entre el lenguaje literario y el filosófico que, con brillantez e ingenio, nos plantea preguntas de largo recorrido, pero sin desasosegarnos.

 

Notas

La traducción del poema de Celan es de Arnau Pons, extraída tal y como aparece en Carson, A. (2020). Economía de lo que no se pierde.

 

Referencias

Carson, A. (2020). Economía de lo que no se pierde. Leyendo a Simónides de Ceos con Paul Celan. Vaso Roto.

Flórez, J.A. (2009). El lenguaje en el pensamiento griego. En Praxis Filosófica, 29, pp. 41-60. https://doi.org/10.25100/pfilosofica.v0i29.3286

Patiño, J. (1993). Bajo la red. Iris Murdoch. En Baytipi. La escritura, 1.

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Candelas Bayón Cenitagoya

Candelas Bayón Cenitagoya nació en León en 1998. Graduada en Traducción y Lenguas Modernas por la Universidad de Alcalá, actualmente investiga sobre cuestiones relacionadas con la traducción y los Servicios Públicos. Sus principales intereses son la literatura, el arte y los idiomas. En su tiempo libre le gusta escribir poesía.

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