La salvación de la humanidad. “Ulises” de James Joyce
«(…) y se le puso loco el corazón y sí dije sí quiero Sí» (Joyce, 2022:573).
James Joyce concluye su obra maestra mostrando al mundo el lado más humano y vulnerable de la psique humana: nuestras conexiones con aquellos que nos rodean, nuestra necesidad por reafirmarnos en ellos, la existencia del amor como algo esencial e inexorable, la contrariedad en la naturaleza humana y las costumbres establecidas por la sociedad. El escritor irlandés decidió embarcarse en un viaje de realización personal y liberación tanto de las convenciones sociales como artísticas y el resultado fue Ulises.
Ulises a menudo es considerada una novela ampliamente compleja, enrevesada, misteriosa y grotesca que desafía todo concepto existente en la literatura. No lejos de ello, considero que es la primera y última obra de su especie, un trabajo que trasciende el paso del tiempo, las cuestiones culturales y la novela tal y como la conocemos, un trabajo desafiante, rebosante de vida, que exhala amor en cada una de las páginas que lo constituye.
El libro constantemente enfrenta al lector contra la tormenta de sentimientos hallada en sus personajes, personas corrientes que no difieren del resto de la sociedad y que, a pesar de ello, sufren sus propias batallas y luchan contra sus demonios, siendo Leopold Bloom el mayor exponente de esta dialéctica. Gracias a los tintes psicológicos y realistas de los que Joyce decidió dotar a sus creaciones, podemos comprender por qué su «héroe» está clasificado como héroe moderno: basado en Odiseo, Leopold Bloom encarna el conflicto y viaje que este personaje debe atravesar para encontrarse junto a Penélope y Telémaco, sin embargo, la épica olvida la vulnerabilidad y fragilidad del ser humano, ya que no plantea una incógnita clave: ¿Qué deberíamos estar haciendo? ¿Encontramos plenitud en lo que realizamos en el día a día o, por el contrario, somos esclavos del deber y la costumbre?
Para Leopold, esta incógnita goza de infinidad de matices. Podríamos decir que nuestro héroe ha fracasado como padre, como hijo, como marido, como empleado y como miembro de la sociedad: es un alma que vaga a través de la cotidianidad sin ánimo de cambio y estoico ante los destinos que puedan depararle a cada día que pase. Es, por tanto, una fiel representación de todo lo que Odiseo debió experimentar en sus veinte largos años de exilio, con la excepción de que Leopold siempre ha vivido dentro de este.
Los eventos que adornan este variopinto día de su existencia son, en sí, una expresión del viaje que realiza su contraparte, paralelismos con las complicaciones de Odiseo en la vuelta a casa, conflictos externos que se transforman y se amoldan al personaje para convertirse en cuestiones internas: nuestra lejanía con los allegados, los instintos más básicos del ser humano, la futilidad de las relaciones sentimentales, la redención… Todas estas ideas quedan plasmadas en la creación del autor.
Podríamos considerar que James Joyce elaboró uno de los grandes libros de la literatura universal con objetivo de enfurecer a los críticos, recompensar a los intelectuales o llamar la atención de los estudiantes, sin embargo, el autor escribió su titánica novela precisamente para sí mismo y, luego, para el que pueda encontrarse a sí mismo en ella. No es coincidencia que cada escena se narre con un estilo distinto, que se hallen infinidad de personajes dentro de ella o que las dinámicas de cada uno abarquen todo tipo de conflictos: sin duda, escribió Ulises para mostrarnos que todos somos Leopold Bloom, Stephen Dedalus o Molly Bloom.
El entendimiento de Ulises puede resumirse en un gran número de conceptos y aunque, realmente, nunca sabremos de manera precisa cuáles eran las intenciones del literato respecto a los elementos más crípticos que inundan la obra, sus ideas clave pueden reducirse al gran problema de la humanidad: la falta de afecto. Al concluir la novela, se hallan resoluciones respecto a sus tres personajes principales que, si bien son satisfactorias en función de sus dilemas, representan de manera exacta la falta de amor en sus vidas. Leopold es un ser cuyo único propósito y deseo es suplir la ausencia de afecto sufrida con aprecio y cariño hacia los demás. Stephen, carente de la suficiente comprensión y respeto por parte de sus compañeros hacia su objetivo como escritor, busca realización en una figura paterna. Molly se desconecta de su vínculo con sus seres queridos y lo convierte en frustración, desapego emocional y búsqueda de contacto físico.
Las tres puntas que forman este tridente llegan al final del viaje con el aprendizaje de que sus deseos más profundos son tanto parte de ellos mismos como una parte crucial de la resolución de sus problemas, conociéndose a sí mismos a medida que las páginas se acercan al final. «El amor ama amar al amor», el amor es el motor de los avances y las revelaciones mostradas en Ulises, el amor da descanso a Leopold, al lado de Molly, el amor ayuda a Stephen a encontrar un mentor, el amor devuelve a Molly a su conexión con los que le rodean, a su «sí dije sí quiero Sí.»
Es posible que, en sus más de siete años de elaboración, James Joyce dudase de si su gran dilema, el propio gran dilema de la humanidad, pudiese encontrar su camino hacia los corazones de la gente. Sin embargo, cien años después, vemos el fantasma del autor y su eterno héroe plasmados en la experiencia humana, día tras día, en nuestras acciones y en aquellos a los que queremos.
Leopold Bloom eres tú.
«El señor Leopold Bloom comía con gusto las vísceras de cuadrúpedos y aves. Le gustaba la sopa de menudillos espesa, las mollejas con sabor a nuez, el corazón asado relleno, los filetes de hígado empanados, las huevas de bacalao fritas. Lo que más le gustaba eran los riñones de cordero a la parrilla que le ponían en el paladar un delicado punto característico de orina vagamente aromatizada.» (Joyce, J., 2022, p. 55).

Juan Manuel Baquero
Me llamo Juan Manuel Baquero. Soy un apasionado tanto de la música como de la literatura, en especial de la obra de James Joyce. Me dedico a analizar las obras que disfruto y encuentro diversión en escribir acerca de sus ideas clave.
