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Justicia cinematográfica para las mujeres. “Soy Nevenka”.

Soy Nevenka

Dirección: Icíar Bollaín

Guion: Icíar Bollarín e Isa Campo.

Reparto: Mireia Oriol, Urko Olazabal, Ricardo Gómez, Carlos Serrano, Font García, Lucía Veiga, Mabel del Pozo, Pepo Suevos, Luis Moreno, Javier Gálego, Mercedes del Castillo, Miguel Garcés, David Blanka, Xavier Estévez.

Música: Xavier Font

Fotografía: Gris Jordana

110 minutos

2024

En los últimos veinte años, la sociedad ha sido testigo del avance irrefrenable y cada vez más sonado del feminismo. La lucha por la liberación de las mujeres de su sistema opresor se libró a veces con mayor fuerza en el ámbito artístico que en el institucional. Basta con recordar a grandes autoras comprometidas con esta causa como Virginia Woolf o Simone de Beauvoir. Justicia — en este caso — literaria para las mujeres. Hace escasos días se estrenó Soy Nevenka, un filme que vuelve sobre uno de los casos más polémicos de violencia de género de la historia reciente de nuestro país. Se trata de una película que reconstruye el pasado desde la óptica más fiel y realista posible, y que nos recuerda el peso de la injusticia patriarcal sobre las mujeres, pero especialmente sobre una: Nevenka Fernández.

Nevenka Fernández (Mireia Oriol, 1996) es una joven que, con tan solo veintiséis años, se erige como concejal de hacienda de Ponferrada, suscitando recelo entre algunos de sus compañeros y una sospechosa simpatía en Ismael Álvarez (Urko Olazabal,1978), su jefe y alcalde del municipio. La simpatía pronto se revela como un deseo lascivo disfrazado de amor inocente; más tarde, el deseo crece peligrosamente hasta tornarse en obsesión. Nevenka se convierte así en víctima de un despiadado acoso sexual y laboral por parte de Ismael, quien no cejará en su empeño de vejarla hasta reducirla a una sombra de sí misma. Finalmente, como la Historia y el mismo filme pueden corroborar, Nevenka demandó a su agresor, lo que la convirtió en la primera mujer en denunciar a un político por un delito de tal envergadura. Las consecuencias fueron nefastas: la ponferradina sufrió un feroz repudio por parte de sus vecinos, quienes manipulados por Ismael la tildaron de mentirosa. Es más, cuando el asunto trascendió a nivel nacional, el desprecio y descrédito fueron tan graves, que Fernández se vio obligada a abandonar España.  

Tanto los dos actores principales como Icíar Bollaín, la directora de la película, se comprometieron a ceñirse a la realidad, es por ello por lo que las interpretaciones de Mireia Oriol y Urko Olazábal son junto con el guion — coescrito por la propia Nevenka Fernández — los pilares fundamentales de la misma. Oriol demuestra una holgada habilidad para habitar la piel de una joven Nevenka, pues logra hacer suya durante dos horas una vivencia ajena. Por ejemplo, representa de forma verosímil el acoso que socavó día a día a Nevenka a través de un notorio cambio físico y “anímico”, pues pasa de lucir rebosante de vida a parecer consumida. Por su parte, la actuación de Olazábal es tan verosímil que resulta sobrecogedora en tanto que representa con suma naturalidad todos los mecanismos que el verdadero Ismael Álvarez empleó para anular a su víctima. De esta manera, Soy Nevenka traspasa los límites de un frío relato objetivos — sin adulterar los hechos en los que se basa — inundando la pantalla de emociones, con un claro objetivo: lograr justicia para Nevenka.

No se puede pasar por alto el último elemento de este filme del que Bollaín se sirve para hallar justicia: el título. La identidad de Nevenka Fernández quedó en manos de su maltratador durante el tiempo que se produjeron los hechos, no solo porque distorsionara su imagen pública, sino porque también trató de minimizarla por medio de sobrenombres “cariñosos” como “Kenka”, propios de una confianza que le había sido negada. Justamente, es esta última cuestión la que prendió una llama en Nevenka y la armó de valor para espetarle a su agresor: “Soy Nevenka, no Kenka”. Una firme sentencia que invita a todos los espectadores — especialmente a los españoles — a conocer la verdad sobre aquella mujer a la que toda una nación desdeñó.

Justicia cinematográfica.

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Alicia Montero Francisco

Alicia Montero actualmente cursa el grado de Estudios Hispánicos en la Universidad de Alcalá. Sus intereses son la literatura, el cine y la música. Actualmente, desarrolla un proyecto de investigación que examina las relaciones entre la literatura y extranjería en el siglo XXI.

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