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La visibilización de un paisaje inventado. Sobre “Colonización”, el ensayo de Marta Armingol y Laureano Debat

Marta Armingol y Laureano Debat: Colonización. Historias de los pueblos sin historia

València, La Caja Books

282 páginas, 22,50 euros

Son más de trescientos diseminados a lo largo y ancho del territorio español, en función de la ubicación de sus mayores cuencas hidrográficas. Más de trescientos (sí: 3-0-0). Belvís del Jarama (Madrid), San Isidro de Albatera (Alicante), Vegaviana (Cáceres), Las Marinas (Almería), Miraelrío (Jaén), Cañada de Agra (Albacete), Villalba de Calatrava (Ciudad Real), Poble Nou del Delta (Tarragona), Valuengo (Badajoz), El Temple (Huesca), El Torno (Cádiz), Marismillas (Sevilla), Alberche del Caudillo (Toledo), El Bayo (Zaragoza), La Vereda (Guadalajara), Águeda (Salamanca), Villafranco del Guadalhorce (Málaga)… Y así hasta, como mínimo, trescientos, nada más y nada menos. Trescientos pueblos nuevos o poblados de colonización.

La editorial La Caja Books ha concedido su I Premio de No Ficción al proyecto presentado por Marta Armingol y Laureano Debat, cuya culminación ha sido este Colonización. Historias de los pueblos sin historia, el ensayo que, bajo el sello de dicha editorial, salió en mayo de este año y cuyo propósito es cartografiar, para sacar a la luz, una parcela de la historia opacada (olvidada): la de los pueblos sin historia, o cuya historia arranca en 1939 con la creación del llamado Instituto Nacional de Colonización, bajo el Ministerio de Agricultura. El propósito del INC era conseguir los niveles alimenticios básicos para la población, para lo cual (1) construirá asentamientos nuevos donde ubicará a buena parte de los jornales y braceros sin trabajo y a sus respectivas familias, a los que dotará con un lote compuesto por casa, animales, instrumentos de labranza y parcela de tierra (cuyo importe total deberán devolver, ¡nada de regalos!); y (2) transformará el secano mediante la creación de regadíos para ampliar la superficie del terreno cultivable y, así, aumentar la producción.

El texto se divide en ocho capítulos de extensión dispar más un epílogo. El primero es una suerte de introducción, en tanto que el resto se detiene, cada uno, en distintos aspectos relacionados con el tema abordado. Así, “De viaje al patrimonio desconocido” se centra, por ejemplo, en el diseño urbanístico y ornamental de los pueblos. Y es que, lejos de lo que tal vez pudiera parecer, hay sorpresa, porque “detrás de cada uno de estos pueblos construidos bajo el sello de Colonización, hay un arquitecto y una voluntad de romper con las reglas del estilo arquitectónico regionalista que se venía aplicando desde el comienzo del siglo XX”, tal como sostienen los autores; innovación, abstracción y vanguardia para unos edificios e iglesias todavía hoy lejos de ser reivindicados como patrimonio cultural. “Primeras personas” y “Colonas” son, por su lado, dos capítulos radicalmente distintos al anterior, pues en ellos –y haciendo justicia al subtítulo del libro– se cede el protagonismo a los individuos que habitaron (y habitan) los pueblos nuevos. Sus voces (testimonio: vivencias, recuerdos, violencia) inundan páginas repletas de historias de vida marcadas por el desarraigo y la explotación, pero también, y en no pocos casos, llenas de agradecimiento y orgullo. Mención aparte merece “Teoría de la memoria”, el que es, en opinión de quien esto escribe, el más completo de los episodios del volumen o, como poco, el de más peso. Varias cuestiones aquí: de un lado, la construcción del canal de los Presos (canal del Bajo Guadalquivir) o del canal Bajo de Alberche, destinados al regadío de hectáreas y hectáreas y hectáreas de secano; del otro, el Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas, que dotó de baratísima mano de obra al régimen para la realización de obras públicas (pueblos de colonización, presas hidráulicas, canales y acequias…). En otras palabras: la historia de trabajos forzados que corre paralela a la de los pueblos de colonización, presos políticos obligados a trabajar en condiciones miserables a cambio de reducciones de condena (ved –¡está en YouTube!– el documental “Presos del Silencio. Trabajos forzados en la España de Franco” [2004]). Pero no solo eso: también colonos recién llegados cuya labor de limpieza de la parcela concedida llena capazos de cráneos y huesos humanos. Se entiende, ¿verdad? En efecto: pueblos de colonización levantados sobre fosas de campos de concentración.

Bien, “Nonatos, abandonados y desaparecidos: pueblos que no” se dedica a aquellos poblados que o bien jamás llegaron a construirse finalmente (el INC pierde fuerza a finales de los años sesenta) o bien el tiempo ha hecho desaparecer, mientras que “Aquí antes no había nada” cierra el grueso del libro poniendo en el centro la turistificación del país en general, primero, y de las zonas rurales después –“¿cómo incide la actividad turística en la repoblación de estos pueblos?”, se preguntan los autores–, algunas propuestas de repoblación (pero ¿cómo mantener el patrimonio arquitectónico y, a la vez, hacer que un pueblo crezca, además, sin tener que rendirle cuentas todo el tiempo al pasado?), la cuestión migratoria y algún que otro proyecto –“pequeñas utopías”– de convivencia que acaso pueda permitir repensar estos lugares y demostrar que otra forma de comunidad sí es posible también hoy.

Para la redacción de este libro, Armingol y Debat han viajado y estudiado mucho, y eso se nota (y se agradece). La labor de documentación es en este sentido loable: nombres, fechas y cifras (aunque no dejen de insistir justamente en la falta de documentos oficiales al respecto del fenómeno estudiado), pero también explicaciones detalladas, entrevistas y un apartado bibliográfico que es todo un regalo. Sin embargo, cuidado: este no es un libro académico, sino una especie de crónica, en muchas partes, de viaje; un texto salpicado de alguna que otra dosis de ficción y articulado mediante un lenguaje informativo que es claro y directo, sin ornamentos, pero por momentos también narrativo (no en vano, ambos autores son escritores de ficción).

He leído Colonización. Historias de los pueblos sin historia meses después de haberme topado –y devorado– la novela Paisaje nacional, de Millanes Rivas, y de haber visitado la exposición del Museo ICO de Madrid comisariada por Ana Amado y Andrés Patiño, “Pueblos de colonización. Miradas a un paisaje inventado”. ¿Casualidad? No lo sé, pero en todo caso brindo por este ensayo y por la constelación que parece estar conformándose en el cielo de lo que ha sido el mayor proyecto de intervención en el paisaje rural español hasta la fecha.

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Doctora internacional en Literatura Española por la Universidad de Salamanca, con máster en Estudios Literarios por la Universidad Complutense de Madrid y Master of Arts in Spanish en la University of Wisconsin-Milwaukee, actualmente es investigadora posdoctoral Juan de la Cierva en la Universidad de Alcalá. En el pasado, ha sido profesora en la Universidad de Salamanca, en la UNIR, en la Universidad de Burgos, en la Universitat Jaume I y en la University of Wisconsin-Milwaukee, así como contratada posdoctoral en la Université catholique de Louvain. Es autora del ensayo "Ideología, poder y cuerpo. La novela política contemporánea" (Bellaterra, 2023) y escribe reseñas mensuales en el periódico Mundo Obrero.

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