“Little Fires Everywhere”: las dos caras de una sociedad descaradamente injusta

por Jul 14, 2020

“Little Fires Everywhere”: las dos caras de una sociedad descaradamente injusta

por

Little Fires Everywhere

Dirección: Lynn Shelton

Productora: Hulu

Reparto: Reese Witherspoon, Kerry Washington, Lexi Underwood, Megan Stott, Jordan Elsass, Gavin Lewis, Jade Pettyjohn, Huang Lu

Duración: 8 capítulos, 60 minutos aprox. c/u

Pocas veces me ha costado tanto titular una reseña como en esta ocasión. A veces me siento frente a la pantalla del ordenador, documento de Word en blanco, y consigo escribir decenas de palabras casi sin pensar. Sin embargo, con Little Fires Everywhere ha sido diferente. Aunque creía tener mis ideas ordenadas, al abrir el portátil me he dado cuenta de que no era así. Por mi cabeza no pasaba, ni aun con fugacidad, ningún enunciado que consiguiese resumir la esencia de la serie. «No estará inspirado», pensaréis, pero lo cierto es que sí que lo estaba. O mejor dicho, lo estoy. Lo que me ocurre es que estoy tan inspirado como maravillado. Little Fires Everywhere, que llegó a España el pasado 22 de mayo de la mano de Amazon Prime Video, me ha fascinado tanto que me ha dejado sin palabras. Literalmente. Es de esas series cuya sinopsis no cuenta prácticamente nada. Algo que tiene sentido pues su trama, aunque consigue enmarcar todo en un mismo espacio-tiempo, es lo menos importante. Lo verdaderamente relevante es lo que el espectador reflexiona tras cada episodio, lo que uno siente tras conocer las intenciones y motivaciones de cada uno de los personajes. Son ocho capítulos que narran una historia relativamente simple, pero que consigue desenmascarar las dos caras de una sociedad descaradamente injusta.

Esas dos caras tienen nombre y apellido. ¡Y qué nombre! Reese Witherspoon y Kerry Washington son las actrices que interpretan, respectivamente, a Elena y Mia, las protagonistas de esta miniserie de Hulu cuyas vidas se cruzan casi sin darnos cuenta. Elena y Mia son dos mujeres con contextos tan diferentes que a veces resultan prácticamente idénticos. La primera tiene cinco hijos, un marido que la adora y una casa de lo más envidiable. La segunda, lejos de tener estabilidad, lleva una vida nómada de la mano de su única hija, Pearl. Llegar al punto común que une a ambas madres es casi tan difícil como encontrar una aguja en un pajar. Sin embargo, y al igual que ocurre cuando quieres hallar la aguja entre la hojarasca, para descubrir sus similitudes basta con encender una cerilla. La barrita de metal brilla entre las cenizas una vez toda la paja ha sido quemada y las intenciones de las dos protagonistas salen a la luz casi al mismo tiempo que la casa de una de ellas arde por completo. Las llamas con las que comienza y termina la historia nos descubren que a ambas les mueve lo mismo; que sus actos son la consecuencia directa de luchar por lo que ellas consideran justo. Un mismo objetivo visto desde dos percepciones completamente distintas que obliga al espectador a preguntarse constantemente quién es la heroína y quién la villana —si la hay— de esta ficción tan realista.

Little Fires Everywhere, que está basada en la novela homónima de Celeste Ng, en español titulada Pequeños fuegos por todas partes, transcurre en una pequeña localidad de Ohio en el año 1997 y, aunque sin teléfonos móviles ni redes sociales, los temas que trata están hoy tan vigentes como en aquel entonces. Elena pretende por todos los medios ser una buena esposa, madre, amiga y jefa, sin ser consciente de que actuar como una ciudadana ejemplar en un sistema racista, clasista y machista te convierte, inevitablemente, en una persona racista, clasista y machista. Elena se niega a aceptar que, cuando la ley es injusta, hacer lo justo no es suficiente. Mia, por el contrario, prefiere tomarse la justicia por su mano y ser dueña de su propia vida, aunque eso le obligue a huir todo el tiempo de una sociedad que no deja de señalarla. La perseverancia de las dos protagonistas por conseguir lo que consideran correcto es lo que hace que la historia avance de manera vertiginosa a través de un camino donde el concepto de igualdad pasa a ser subjetivo y en el que detrás de cada sonrisa se esconde una mentira.

Elena y Mia —o Witherspoon y Washington, según se vea— llevan todo el peso de la trama sobre sus hombros. Juntas forman una uve doble más doble que nunca y consiguen crear una de las enemistades más carismáticas de los últimos años. Sin embargo, ellas no son las únicas mujeres relevantes de la serie. Personajes como Lexie, Izzy, Pearl o Bebe también son imprescindibles y sus diferentes edades, etnias y cuentas bancarias juegan un papel decisivo en el transcurso de los acontecimientos. Liz Tigelaar, también mujer, es la encargada del guion y Lynn Shelton, que falleció el pasado 16 de mayo, poco después de estrenar la serie, fue la responsable de dirigir el primer y último capítulo de esta. Little Fires Everywhere es una obra hecha por mujeres diversas que habla de mujeres diversas en una sociedad creada por y para los hombres blancos, heterosexuales, cisgénero y ricachones.

El poder de la verdad, la búsqueda de la felicidad, la dualidad entre el bien y el mal o el peligro del privilegio son algunas de las cuestiones a las que el espectador debe enfrentarse una vez da al play. Pequeños fuegos que calientan la cabeza de todo aquel que se deja embelesar por esta ficción tan honesta como inquietante. ¿Podemos ser iguales ante la ley si nuestra vida es radicalmente opuesta? ¿Es la tolerancia el mayor símbolo de opresión? ¿Por qué relacionamos bondad con obediencia? Elena y Mia no tienen la respuesta. La tiene uno mismo.

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