No es “La próxima Juego de Tronos”, es “Carnival Row”

por | Oct 11, 2019

No es “La próxima Juego de Tronos”, es “Carnival Row”

por

Carnival Row

Creador: René Echevarria, Travis Beacham

Reparto: Orlando Bloom, Cara Delevingne, David Gyasi, Tamzin Merchant

Duración: 8 capítulos, 50 minutos (aprox.) c/u

La llegada del frío y de las tardes de manta y sofá plantan una nueva simiente en todo seriéfilo. Esta viene a caer sobre las tierras en barbecho, a la par que el recuerdo de Juego de Tronos se disipa, las máscaras de Dalí esperan dentro del Banco de España, y los personajes de Élite se alejan de la vida normal de cualquier adolescente. Para hacer frente a las novedades pasadas, Amazon Prime ha apostado por estrenar Carnival Row, y no son pocos los que ya se han atrevido a sugerir que continuará el legado de la eterna lucha por el Trono de Hierro. Mientras, otros señalan, decepcionados, que no podría llegar a ese nivel de calidad y éxito. Parece que después de estos meses se han olvidado las fallas de guion de las últimas temporadas, el carente desarrollo de personajes y, en definitiva, el gran descontento que suscitó el final de Juego de Tronos. Aun así, es evidente que hay una tendencia natural a comparar y tratar de buscar un heredero, cosa que se enfrenta con uno de los temas de Carnival Row: el miedo a lo desconocido, a lo nuevo. De modo que esta serie no es un reflejo del mundo de Westeros, hay que concebirla como el fruto de una nueva cosecha, sobre todo porque si tuviésemos que buscar similitudes con otras producciones estas oscilarían desde Orgullo y prejuicio hasta Sherlock Holmes.

            La sociedad de Burge (una ciudad ficticia que, casualmente, guarda mucho parecido con Praga) se correspondería con la de cualquier población europea de finales del siglo XIX de no ser porque los seres que pasean por sus calles no son solo humanos. Todo tipo de criaturas de fantasía (hadas, faunos, centauros…) llegan a la ciudad en busca de asilo, de nuevos comienzos, después de que sus hogares fueran asolados por un conflicto bélico. Esta guerra queda lejos de la mirada (y la empatía) de los humanos, que ahora ven amenazado su estilo de vida por la llegada de estas nuevas poblaciones, a las que no acogerán con los brazos abiertos. La serie dialoga con la situación migratoria actual, aunque no se limita a retratar simplemente a los individuos que, humildemente, llegan a Burge. La producción ahonda en el asunto de los refugiados y refleja la realidad de las pateras, el negocio de las migraciones, el tráfico de drogas y la configuración de grupos reaccionarios y terroristas como respuesta al odio de los antiguos pobladores de la ciudad. De esta manera, el espectador identifica las actitudes xenófobas y racistas que adoptan la mayoría de los personajes, pues pocos son los que se aventuran a rechazar los prejuicios de la sociedad. Uno de los que logra apartar el miedo a lo desconocido es Rycroft Philostrate, un inspector policial que rastreará una serie de misteriosos asesinatos y que, a su vez, comparte un pasado escondido con un hada, Vignette Stonemoss. La trama de estos dos personajes se conecta­ ­­—a veces de forma un tanto forzada y previsible— con la del resto de secundarios a lo largo del desarrollo de la serie, al mismo tiempo que se desentraña la oleada de asesinatos.

            La sucesión de tramas permite a los creadores jugar con la alternancia de géneros, sobre todo el policiaco y el romántico. Todo ello englobado en un mundo de fantasía sustentado por un sobresaliente equipo de arte, vestuario y maquillaje. Tanto los vestidos de las diferentes criaturas, como la cornamenta de los faunos o las alas de los feéricos ­ —que no resultarían verosímiles de no ser por su equipo de efectos especiales— cobran vida frente al espectador. Este se ve inmerso en la historia y es participe de sus intrigas, aun deseando, en su último capítulo, que no hubiesen sido tan fáciles de predecir. Lo que es interesante de Carnival Row no es simplemente la historia presentada en la primera temporada, sino el hecho de que se puede considerar una premisa. Es un mundo todavía desconocido y que, tanto a nivel visual como de guion, se puede exprimir, por ejemplo, ampliando sus fronteras, indagando en el otro bando de la guerra, en las vivencias de otras criaturas e incluso en alguna que otra trama que queda pendiente, a la espera de una próxima temporada, posiblemente muy diferente a la primera.

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