Potencialmente explosivos. “Asesinato y Adolescencia’’
Asesinato y Adolescencia.
Texto: Alberto San Juan.
Dirección: Andrés Lima.
Reparto: Jesús Barranco y Lucía Juárez.
Diseño de escenografía y vestuario: Beatriz San Juan.
Diseño de iluminación: Valentín Álvarez.
Música: Nick Powell
Videocreación: Miquel Àngel Raió.
Producción: Checkin Producciones y Teatro Español.
Sala Max Aub, El Matadero.
Hasta el 5 de noviembre de 2023.
Asesinato y Adolescencia es un thriller dramático que provoca ternura y pena intensas en un clima de terror y violencia absolutos. La trama gira, por un lado, en torno a la desesperación y sufrimiento social y existencial de las generaciones más jóvenes, y por el otro, sigue una serie de asesinatos de niñas y adolescentes, perpetrados por un hombre acomplejado de sí mismo, ahogado por la culpa y deseoso de comprensión, que se inspira en el icónico personaje de la película ‘M, El vampiro de Dusseldorf’ de Fritz Lang.
Los personajes principales, son Lucía, interpretada por Lucía Juárez, y “el monstruo’’, interpretado por Jesús Barranco. Ella, una adolescente desgarrada y angustiada que trata de ocultar el dolor y la soledad que siente en el alcohol, las discotecas y una actitud jocosa y agresiva. Él, un hombre de mediana edad, solitario, que trabaja como guarda en un centro de menores y que recientemente se ha visto envuelto en un incidente, en el que por negligencia ha muerto uno de los jóvenes internos. Las escenas alternan ambas perspectivas, y los personajes, cada uno en su propia espiral de destrucción, acaban confluyendo, ella mientras huye de su casa y él que le sale al paso, tras seguirla y observarla obsesivamente durante días. Uno de los elementos que aportan más tensión a la evolución de la trama, es la ambigüedad de las intenciones de él. No nos queda claro si es el asesino serial que está buscando la policía o simplemente un desdichado terriblemente ávido de conexión emocional.
La escenografía y la iluminación contribuyen espectacularmente en escena, creando un espacio ambiguo de callejones oscuros, fiestas desfasadas y habitaciones desoladas. El escenario está ocupado por una estructura plana y gris sobre las que se realizan distintas proyecciones de luces e imágenes. La escenografía se expande y encoje creando vértices afilados y rincones tenebrosos, que bien podrían ser los de las mentes laberínticas de los personajes. De vez en cuando, a lo largo de la función se proyectan breves entrevistas a jóvenes y adolescentes, donde hablan de sus experiencias entorno a la depresión, la ideación suicida, la autolesión o el abuso de sustancias. La música de Nick Powell, contribuye especialmente al dramatismo del texto, pasando del terror más clásico a la música electrónica.
El vestuario y la caracterización contrasta ostensiblemente entre ambos personajes. Lucía viste pantalones cortos, top ajustado, pendientes de aros, maquillaje recargado y en el pelo dos pequeños moños que dejan el resto de su cabello suelto. Esta apariencia le confiere a la actriz un aspecto juvenil y vulnerable, algo aniñado, que crea disonancia con su actitud avasalladora. “El monstruo’’, viste ropa sobria de la que destacan abrigo y sombrero negros, que le dan esa aura misteriosa, casi sobrenatural, y que a la vez contribuyen a su apariencia de hombre común y corriente, que en nada destaca entre el gentío.
Asesinato y Adolescencia se nos presenta sugerente e inquietante, con una puesta en escena y un nivel interpretativo excelentes, pero sin embargo existen elementos en la realización y en la trama que dejan al espectador con una sensación de confusión y ganas de algo más. El principal problema, es que, aun estando centrada en el furor de la juventud, y las fuertes sensaciones y contradicciones que esta experimenta en la actualidad, no logra abordar en profundidad el tema y a pesar de las escenas duras y efectistas, el público echa de menos un mayor trasfondo en el montaje en esta dirección. Exceptuando esto, la representación es exquisita en todos sus elementos, y sin duda al volver a encenderse las luces, estas se encontrarán con una sala muda y acongojada por la impresión.

Sabina Luque Cosa
Sabina Luque es estudiante del Grado de Humanidades en la Universidad de Alcalá. Siempre ha sentido inclinación por las artes, en especial por el teatro, el cine y la literatura; le obsesionan los viajes, la sexualidad, la antropología y la política. Escribe para no naufragar en el abismo y para tener los pies bien enraizados en el mundo.
