Potencialmente explosivos. “Asesinato y Adolescencia’’

por Feb 13, 2024

Potencialmente explosivos. “Asesinato y Adolescencia’’

por

Asesinato y Adolescencia.

Texto: Alberto San Juan.

Dirección: Andrés Lima.

Reparto: Jesús Barranco y Lucía Juárez.

Diseño de escenografía y vestuario: Beatriz San Juan.

Diseño de iluminación: Valentín Álvarez.

Música: Nick Powell

Videocreación: Miquel Àngel Raió.

Producción: Checkin Producciones y Teatro Español.

Sala Max Aub, El Matadero.

Hasta el 5 de noviembre de 2023.

Asesinato y Adolescencia es un thriller dramático que provoca ternura y pena intensas en un clima de terror y violencia absolutos. La trama gira, por un lado, en torno a la desesperación y sufrimiento social y existencial de las generaciones más jóvenes, y por el otro, sigue una serie de asesinatos de niñas y adolescentes, perpetrados por un hombre acomplejado de sí mismo, ahogado por la culpa y deseoso de comprensión, que se inspira en el icónico personaje de la película ‘M, El vampiro de Dusseldorf’ de Fritz Lang.

Los personajes principales, son Lucía, interpretada por Lucía Juárez, y “el monstruo’’, interpretado por Jesús Barranco. Ella, una adolescente desgarrada y angustiada que trata de ocultar el dolor y la soledad que siente en el alcohol, las discotecas y una actitud jocosa y agresiva. Él, un hombre de mediana edad, solitario, que trabaja como guarda en un centro de menores y que recientemente se ha visto envuelto en un incidente, en el que por negligencia ha muerto uno de los jóvenes internos. Las escenas alternan ambas perspectivas, y los personajes, cada uno en su propia espiral de destrucción, acaban confluyendo, ella mientras huye de su casa y él que le sale al paso, tras seguirla y observarla obsesivamente durante días. Uno de los elementos que aportan más tensión a la evolución de la trama, es la ambigüedad de las intenciones de él. No nos queda claro si es el asesino serial que está buscando la policía o simplemente un desdichado terriblemente ávido de conexión emocional.

La escenografía y la iluminación contribuyen espectacularmente en escena, creando un espacio ambiguo de callejones oscuros, fiestas desfasadas y habitaciones desoladas. El escenario está ocupado por una estructura plana y gris sobre las que se realizan distintas proyecciones de luces e imágenes. La escenografía se expande y encoje creando vértices afilados y rincones tenebrosos, que bien podrían ser los de las mentes laberínticas de los personajes. De vez en cuando, a lo largo de la función se proyectan breves entrevistas a jóvenes y adolescentes, donde hablan de sus experiencias entorno a la depresión, la ideación suicida, la autolesión o el abuso de sustancias. La música de Nick Powell, contribuye especialmente al dramatismo del texto, pasando del terror más clásico a la música electrónica.

El vestuario y la caracterización contrasta ostensiblemente entre ambos personajes. Lucía viste pantalones cortos, top ajustado, pendientes de aros, maquillaje recargado y en el pelo dos pequeños moños que dejan el resto de su cabello suelto. Esta apariencia le confiere a la actriz un aspecto juvenil y vulnerable, algo aniñado, que crea disonancia con su actitud avasalladora. “El monstruo’’, viste ropa sobria de la que destacan abrigo y sombrero negros, que le dan esa aura misteriosa, casi sobrenatural, y que a la vez contribuyen a su apariencia de hombre común y corriente, que en nada destaca entre el gentío.

Asesinato y Adolescencia se nos presenta sugerente e inquietante, con una puesta en escena y un nivel interpretativo excelentes, pero sin embargo existen elementos en la realización y en la trama que dejan al espectador con una sensación de confusión y ganas de algo más. El principal problema, es que, aun estando centrada en el furor de la juventud, y las fuertes sensaciones y contradicciones que esta experimenta en la actualidad, no logra abordar en profundidad el tema y a pesar de las escenas duras y efectistas, el público echa de menos un mayor trasfondo en el montaje en esta dirección. Exceptuando esto, la representación es exquisita en todos sus elementos, y sin duda al volver a encenderse las luces, estas se encontrarán con una sala muda y acongojada por la impresión.